¿Como reconocer el mover de Dios en mi vida? (Parte 1)

En una serie de 4 breves artículos, quiero abordar este tema que es tan interesante como misterioso para la mayoría de nosotros: ¿Como reconocer el mover de Dios en mi vida? ¿Es posible caminar de la mano con el Todopoderoso y hacer su perfecta voluntad? ¿Como sé y reconozco su voluntad para mi vida? Bueno, trataré de abordar estas preguntas a la luz de lo que nos muestra las Sagradas Escrituras.

1. Dios se mueve en medio de las circunstancias comunes

Toda persona que ha conocido verdaderamente al Señor Jesucristo tiene el deseo sincero de agradarle y obedecerle. Sin embargo, muchas veces se nos hace difícil entender la voluntad del Señor, sobretodo en medio de la rutina, del trabajo y de las agotadores obligaciones a las que estamos sometidos en la mayor parte del día. La mayoria de nosotros llegamos a acostumbrarnos a la rutina, al tedio y a la vorágine de actividades que tenemos que cumplir, que nos mantienen ocupados; pero que sin embargo no nos llevan a avanzar y a crecer realmente. Asi pues, nos quejamos, nos desanimanos, nos deprimimos y con el paso del tiempo, enterramos nuestros sueños y anhelos para con Dios y nuestra vida.

Es fácil concentrarnos en los eventos, esperar un “momento mágico” y menospreciar nuestra vida común, diaria y rutinaria. Muchos sueñan con el gran destino en sus vidas, cuando sus sueños y anhelos sean cumplidos y están tan enfocados en llegar a ese punto en la vida, que cuando se dan cuenta, se les ha ido la vida en buscarla y nunca la han encontrado, siendo que ya la tenían y la despreciaron.

Pero, ¿que vemos en la Biblia? Vemos a hombres y mujeres comunes y corrientes, haciendo cosas que hace la gente común y corriente; pero con una fe en Dios poco común y nada corriente. Por ejemplo:

  • El ejemplo de nuestro Señor Jesucristo: Nació en un pesebre, vivía en una ciudad como los demás niños de su época (Lucas 2:39) y actuando como todos los demás niños de su época (Lucas 2:51a); sin embargo “crecía, se fortalecía, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios era sobre el“. Vemos pues a Dios bendiciendo, dirigiendo, llevando al crecimiento y cumplimiento del propósito para el cual su Único Hijo vino al mundo, en medio de los deberes, juegos y costumbres de un niño judío normal de esa época. Es que no se puede pensar en ser “grande” sino se crece; el proceso del crecimiento es inevitable. Jesús lo pasó, ¿cuanto mas nosotros?
  • El ejemplo del apóstol Pablo: El gran apóstol de los gentiles, misionero y apasionado de corazón por la obra de Dios renunció a todo por causa del amor de Cristo. Si pensamos en alguien que vivia una vida excitante, aventurera y llena de proposito, este es uno de los primeros hombres de Dios en quien pensariamos; sin embargo, vemos a Pablo trabajando haciendo carpas para su sustento y en lo demás del tiempo que le quedaba dedicándose a la predicación del evangelio al cual se había entregado de corazón (Hechos 18:3-4; 20:34-35). Es que no se puede pensar en alcanzar un destino grande en el futuro, si menosprecio la plataforma que Dios me ha dado en el presente. No es bíblico, no es sano y no es sabio.

No perdamos de vista los procesos; esos tiempos donde somos moldeados, donde nuestro carácter es preparado, donde ponemos en practica los principios de la Palabra de Dios que vamos aprendiendo, donde nuestra pasión por Dios, fervor, disciplina, paciencia, capacidad para perdonar, diligencia, actitud y demas cualidades son puestas a prueba y entrenadas.

No despreciemos los momentos comunes de la vida; porque allí veremos que Dios nos habla mas de lo que nos imaginamos, entenderemos que si somos fieles en las cosas comunes y corrientes, podremos lidiar con cosas mayores y sobretodo, veremos que Dios siempre esta obrando no sólo en nosotros, sino en aquellos a quienes podemos llegar e influenciar en nuestra “común vida”

Así que ¡animo! estamos en las manos de Dios y si nos disponemos podemos ser parte activa de su plan para la humanidad, predicando el evangelio a tiempo y fuera de tiempo a todos aquellos que nos rodean, y no hay mayor gozo que ese, saber que en todo tiempo estamos buscando que llevar almas a la salvación, glorificando con ello a nuestro Dios, que “habita en la altura y la santidad, pero también con el quebrantado y humilde de espíritu” (paráfrasis de Isaias 57: 15)

Amen!

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s