¿Que es un predicador?

Quiero compartir el día de hoy una reflexión basada en el libro “El cuadro bíblico del predicador” de John Stott, el cual me pareció sumamente inspiradora y clara en cuanto a tratar de definir que es lo que es, en esencia, un predicador del evangelio. En estos tiempos se hace mas necesario que nunca tener claro cuales son los lineamientos básicos que definan lo que es y lo que hace un predicador, un comunicador del evangelio. Creo que no existe vocación mas sagrada que la de comunicar las Buenas Nuevas de Dios a los seres humanos. En ese sentido, tamaña responsabilidad requiere de que tengamos claro cuales son las expectativas y demandas del Señor para sus siervos.

La definición del predicador

Consideremos este primer texto donde Pablo nos dice como deben considerar a un predicador:

“Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.
Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel”  (1 Corintios 4: 1-2)

Este texto nos dice claramente que un predicador es un servidor de Cristo y un administrador de los misterios de Dios.

Al decir servidor, no usa la palabra griega doulos, la cual Pablo normalmente usa para definir su relación con el Señor, en el sentido ministerial. Pablo era un esclavo de Cristo, sin voluntad propia ni metas personales. Un esclavo solo hace la voluntad de su amo. Pero aquí, usa la palabra griega huperetes, la cual nos da la idea  los remeros de peor nivel, los que se encontraban al fondo de una embarcación movilizada por remos. Esto nos habla de la humildad, del trabajo, del peso que soporta el predicador, pues en sus lomos se encuentra la responsabilidad de la obra.

Si tenemos una correcta perspectiva de la vida y he tomado un decision por favor peeee

Además se nos dice que es un administrador, uno que es fiel en la misión que se le ha encomendado, la cual es dar a conocer la voluntad revelada de Dios en las Sagradas Escrituras. De aquí desprendemos rápidamente que el predicador no comunica un mensaje que proviene de él mismo, sino que obtiene su mensaje de la Palabra de Dios.

“Entonces, podemos concluir que un predicador no es una mega estrella, no es un showman, ni un ídolo que nadie puede tocar y que muy pocos pueden llegar a imitar. Tampoco es un inventor de nuevas “revelaciones” ni doctrinas. No es un depositario especial de verdades de Dios que a nadie mas le es concedido. Un predicador es un servidor, el mas humilde de todos, encargado de administrar y dar a conocer la voluntad revelada de Dios en las Sagradas Escrituras. Esto, y nada mas ni menos, es su mensaje y responsabilidad”

Para poder entender mejor que nos quiere decir la Biblia cuando menciona que un predicador es un administrador y no pensar que se trata del moderno concepto de un administrador de empresas, debemos retroceder a los tiempos del Antiguo Testamento, donde normalmente una familia noble tenia un siervo que tenia un lugar privilegiado: era el mayordomo, el administrador de los bienes de su amo, de la administración de los alimentos, del cuidado de los demás siervos y de que en general los asuntos del hogar de su amo estén en orden. Un ejemplo claro de esto es José, quien era el mayordomo de Potifar en su casa (Génesis 39: 8). También en los tiempos del Nuevo Testamento encontramos el concepto del mayordomo; por ejemplo, Jesús hablaba del mayordomo encargado de pagar a los obreros su salario (Mateo 20: 1, 8) o del mayordomo malo que falsificaba las cuentas de su amo (Lucas 16: 1-9).

En el griego, el mayordomo u oikonomos, tenia a carga la oikonomia, o administración de la casa. De esa última palabra proviene nuestro moderno término economía. Así pues, considerando estos ejemplos del mayordomo, un predicador es un siervo encargado de administrar los misterios de Dios y distribuirlos, darlos a conocer, a la familia de Dios que es su Iglesia. Debe hacerlo con fidelidad y mucho cuidado; sobretodo en la motivación que tiene y que debe preservar, así como el contenido de lo que administra, que es la Palabra de Dios para el hombre.

La motivación del predicador

Un predicador tiene un encargo difícil, porque no solo debe cuidar lo que enseña, sino que debe cuidarse de si mismo (1 Timoteo 4: 16). La motivación correcta que el siervo de Dios debe tener es que le ha sido dado el privilegio de ser un depositario de los tesoros de Dios (1 Corintios 4: 1). El evangelio es el tesoro del amor de Dios para la humanidad, son las buenas nuevas de salvación para los hombres, y un predicador es depositario de estas cosas. Así pues, como dice 1 Corintios 4: 2, se requiere que un predicador sea digno de ese mensaje que debe comunicar. Él no puede fallar en dar el alimento a su tiempo a los miembros de la familia de Dios (Mateo 24: 45, Lucas 12: 42)

Seguimos con las paradas para Ayacucho como una zomnba clara, defionidcado

El contenido de lo que administra

La Biblia nos enseña que el predicador es el sembrador de la semilla y “la semilla es la palabra de Dios” (Lucas 8: 11). En sus cartas, Pablo nos dice que el fundamento ya ha sido puesto, es Cristo mismo, y nadie puede edificar sobre otro fundamento (1 Corintios 3: 11). El predicador debe administrar fiel, total, sistemática y sabiamente la Palabra de Dios al pueblo de Dios (Colosenses 1: 25, Hechos 20: 27). No hacerlo es considerado negligencia a un siervo que ha sido puesto por Dios para alimentar a su pueblo, para darles a conocer la voluntad del Señor para sus vidas. Es una seria responsabilidad la que Dios le ha encomendado al predicador. La finalidad pues de este trabajo es que los creyentes sean firmes, que sean maduros y no sean llevados por todo viento de doctrina, sino que conozcan la Palabra de Dios y ella los cambie a la semejanza a Cristo (Efesios 4: 11 – 14)

La fuente del predicado es la Palabra de Dios

También es importante que el predicador no solo conozca la Palabra de Dios y la sepa exponer con cuidado e integridad, sino que conozco a su auditorio, siendo sabio en dosificar, administrar y dar a conocer las verdades de la Palabra de Dios. No hablamos de enseñar a la gente solo lo que ellos quieren oír, pero si hablamos de que debemos seguir el ejemplo del Supremo Maestro, quien podía partir de la necesidad de las personas, pero llevarlos siempre a la confrontación con la verdad de Dios (ejemplo: la mujer samaritana en Juan 4). Un predicador debe ser hábil en usar la Palabra de Dios (2 Timoteo 2: 15). No hay mayor pecado para un predicador que aburrir a sus oyentes, trayendo sobre ellos la idea de que la Palabra de Dios es sosa y aburrida, cuando ella es “como fuego y como martillo que quebranta la roca” (Jeremías 23: 29)

¿Que difícil la tarea del predicador cierto? Pero eso es voluntad de Dios para con sus siervos, quienes son formados y entrenados por el Señor aun en medio de las dificultades, con el objetivo de hacerlos “instrumentos útiles, santificados al Señor y dispuestos para toda buena obra”.

Amen!

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