Salmo 139: Un canto al Dios que me creó, me conoce y se interesa por mí

Después de una larga ausencia, quiero compartir con ustedes un salmo que siempre me ha maravillado por el contenido y la profundidad que contiene. Soy un convencido de que mientras mas conozcamos la palabra de Dios, mas fuerte será nuestra fe y eso afectará nuestro comportamiento y decisiones. Este salmo nos habla de Dios, de cuatro de sus atributos divinos: su omnisciencia, su omnipotencia, su poder y su santidad. Ante esta revelación, David no puede sino maravillarse, alabar y adorar a Dios por su grandeza. También le lleva a comprometerse a la santidad y vemos allí el resultado de conocer a Dios: vivir como Dios quiere, ser transformados a su imagen.

Veamos lo que nos enseña este salmo en cuatro secciones, a saber:

Sección I: La omnisciencia de Dios (v. 1- 6)

“Jehová, tú me has examinado y conocido.
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme.
Has entendido desde lejos mis pensamientos.
Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos, pues aún no
está la palabra en mi lengua y ya tú, Jehová, la sabes toda.
Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano.
Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; ¡alto es, no lo puedo comprender!”

David se refiere al Señor con su nombre personal, Jehová, el Dios del pacto con su pueblo escogido. Este salmo es muy personal. Solo hay dos personas involucradas en este salmo: David, quien se refiere a si mismo cincuenta veces, y Dios quien es mencionado treinta y seis veces. Esta primera sección nos habla de la omnisciencia de Dios, el atributo divino por el cual Dios conoce absolutamente todo de nosotros en todo tiempo: pasado, presente y aun futuro. Como dice la Palabra de Dios en Hebreos 4: 13, “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”. Dios tiene un conocimiento perfecto, infinito y completo de nosotros como lo veremos en esta sección del salmo.

  • Dios nos ha examinado y conocido: implica inquirir profundamente, conocer, viene de un profundo conocimiento que es imposible para nosotros por ser limitados en nuestra mente y entendimiento.
  • Dios ha conocido nuestro estilo de vida: esta frase “sentarme y levantarme” alude a las actividades diarias de una persona, su estilo de vida. Dios conoce cada detalla de la vida diaria de una persona.
  • Dios entiende nuestros pensamientos: Esta frase “has entendido desde lejos mis pensamientos” no significa que Dios está lejos y aun desde lejos nos conoce (ver verso 5), sino que se refiere a que Dios conoce el desarrollo completo de nuestros pensamientos aun desde que nacen en forma de percepciones, sensaciones, ideas que van desarrollándose en nuestro corazón. Para Dios no hay secretos ni confusión en cuanto a desenmarañar nuestros más íntimos y profundos pensamientos. El los conoce todos.
  • Dios ha escudriñado mi vida completa: La frase “mi andar y mi reposo” también alude al hecho de que Dios no solo conoce lo que hacemos en un día sino que Dios conoce toda mi vida entera, aun desde antes de la concepción y aun después de la muerte. “Todos mis caminos te son conocidos” nos dice que Dios tiene un conocimiento infinito de todos nuestros pensamientos, acciones, decisiones, etc., en todo tiempo.
  • Dios conoce aun lo que no hemos hecho: Esta parte es sorprendente pues nos dice que lo que aún no hemos dicho, Dios ya lo sabe! ¿Cómo es posible esto? Bueno, lo que sale de nuestras bocas es lo que hay en nuestro corazón (Mateo 15:18) y Dios conoce el corazón del hombre (Jeremías 17: 9-10). Lo que es aún más maravilloso es que el conocimiento infinito de Dios abarca aun lo que no hemos hecho o lo que podríamos haber hecho (Mateo 11:23).
  • Dios tiene interés especial por nosotros: “Delante y detrás me rodeaste” puede referirse a la protección de Dios para con David y también puede referirse a las limitaciones que Dios le ponía. Como fuere, esto implica una cercanía entre Dios y el hombre. ¿Qué es el hombres para que te acuerdes de él? clamo David en una oportunidad (Salmos 8:4)

Dios todo lo ve y lo conoce

¿Cuál es la reacción del salmista?

Esta sección nos habla de palabras claves: examinado, conocido, entendido, escudriñado, sabes, rodeaste y pusiste, Todas ellas hablan del profundo conocimiento que tiene Dios del hombre y de su cercanía. La reacción de David es la de asombro (“es demasiado maravilloso para mí”). Provoca asombro por su grandeza (“alto es”) y reconocimiento de las limitaciones humanas (“no lo puedo comprender”). La omnisciencia de Dios produce profundo asombro en el creyente que reconoce la gran misericordia de un Dios tan grande que condesciende en interesarse en seres humanos débiles y frágiles.

Sección II: La omnipresencia de Dios (v. 7-12)

¿A dónde me iré de tu espíritu?
¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiera a los cielos, allí estás tú;
y si en el seol hiciera mi estrado, allí tú estás. Si tomara las alas del alba
y habitara en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano
y me asirá tu diestra. Si dijera: «Ciertamente las tinieblas me encubrirán»,
aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti,
y la noche resplandece como el día;
¡lo mismo te son las tinieblas que la luz!

En esta sección, David reflexiona ahora acerca de la omnipresencia de Dios. Hace una pregunta retórica “¿A dónde me iré de tu Espíritu o huiré de tu presencia?” y las respuestas que el mismo obtiene nos dan luz sobre la naturaleza y poder de nuestro Dios.

  • Dios está en los cielos: Si uno quisiera huir de Dios este sería el peor lugar para hacerlo. El cielo es su trono, el lugar desde donde gobierna y desde donde millones de millones de ángeles le alaban y sirven (Salmos 11:4, 103:19, Mateo 5:34)
  • Dios está en los infiernos: Si uno llegase a pensar que Dios no está en el lugar de los muertos, en el lugar de tormentos, o que este es gobernado por Satanás y creado por el, se engañaría. Dios creo el infierno como lugar de tormento para el diablo y sus ángeles (Mateo 25: 41). Dios lo gobierna y su presencia también está allí. Allí, delante del Señor mismo serán atormentados quienes rechacen el evangelio del Señor Jesucristo (Apocalipsis 14: 9-10)
  • Dios está en los lugares más remotos: Jonás quiso hacer lo mismo, huir de la presencia de Dios, yendo al punto más lejano conocido del mundo de su época, pero así como David, entendió que no es posible huir de Dios. El llena toda la tierra (Jeremías 23:24), así que no hay lugar donde vayamos que Dios no nos puede ver o encontrar.
  • No nos podemos ocultar de Dios: David lanza una afirmación atrevida “Ciertamente las tinieblas me encubrirán de Dios”; pero inmediatamente se corrige. Aun la noche, la más oscura noche, llena de tinieblas, para Dios es como un día en todo su esplendor. El Señor no está limitado por lo que nos limita a nosotros. El trasciende el plano físico de las cosas, la luz, las tinieblas, el frio, el calor, las cosas que limitan a los seres humanos no significan nada para el Señor. Para El, es lo mismo un día que mil años, la noche que la luz, porque El creo todo lo que existe pero Él está más allá de su creación.

Reflexionemos: ¿Qué clase de Dios seria si estuviera limitado por las mismas cosas que El creó? Si solo pudiese atender oraciones de Dios o salvar a su pueblo cuando lo pueda ver de día. Suena ridículo de solo pensarlo, pero sin embargo muchos creen como David: “Dios no me vera, no me escuchara, Él no sabe nada de mi”. Sin embargo, Dios no es así. Él es poderoso, Él lo sabe todo y Él lo llena todo. Dios está en todas partes y no hay lugar donde podamos ocultarnos de Él.

El mundo esta en las manos de Dios

Sección III: La omnipotencia de Dios (v. 13-18)

“Tú formaste mis entrañas; me hiciste en el vientre de mi madre.
Te alabaré, porque formidables y maravillosas son tus obras;
estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien.
No fue encubierto de ti mi cuerpo, aunque en oculto fui formado
y entretejido en lo más profundo de la tierra
Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
que fueron luego formadas, sin faltar ni una de ellas.
¡Cuán preciosos, Dios, me son tus pensamientos!
¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena.
Yo despierto y aún estoy contigo.”

Ahora, David reflexiona sobre el atributo de la omnipotencia de Dios, ilustrada en una de las maravillas más grandes de la creación: la formación de la vida humana. Si uno mira las galaxias, las estrellas, los montes y todo lo que ha sido creado, esto nos habla del poder y de la eternidad de Dios (Romanos 1:20); pero no hay nada más maravilloso que la formación de una nueva vida en el vientre de una mujer. A pesar de ser humanos caídos y pecadores, la formación de un nuevo ser humano y su nacimiento es una de las cosas más extraordinarias jamás vistas y muestra fehaciente del poder de Dios y de su sabiduría creativa.

Veamos lo que David dice al respecto:

  • Dios forma al hombre, el hombre es creación de Dios: Esta es una verdad clara expresada en las Escrituras desde el primer libro. El hombre es creación de Dios y por ende responsable ante El de sus actos.
  • Dios conoce el proceso de formación del ser humano: El hombre no nace producto de la evolución. El ser humano invento una suerte de teorías para tratar de explicar lo que no entendía ni podía ver. Dios lo ve claramente, para Él no es oscuro el proceso de concepción del ser humano, porque El mismo lo diseñó.
  • Dios diseñó toda vida humana y le da valor: “Mi embrión vieron tus ojos” nos habla de un interés profundo del Creador en la vida humana y de un seguimiento por su parte de todo el desarrollo de la nueva vida. “En tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que luego fueron formadas” nos habla del diseño inteligente del Señor. Esta es una hermosa referencia al ADN que Dios creó como método de codificación de las características que todo ser humano hereda de sus padres y por medio de los cuales se desarrolla.

¿Cuál es la reacción del salmista antes esta verdad?

“Te alabaré, porque formidables y maravillosas son tus obras; estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien”

La reacción del salmista es de alabanza y adoración ante el Dios que lo formó, que lo conoce y que lo cuida.

¡Cuán preciosos, Dios, me son tus pensamientos!

Hay un asombro santo ante las maravillas del Señor. Es imposible no caer fascinados ante el poder, la majestad del Único que vive y reina por los siglos de los siglos. Los pensamientos, la sabiduría, el poder y la majestad de Dios no pueden entenderse, medirse, compararse, ni racionalizarse. Solo podemos caer en adoración y alabanza agradecida ante un Dios que no tiene necesidad de nada, pero que sin embargo, se interesa en el hombre a tal punto de enviar a su Único Hijo para salvarle de la condenación eterna.

Dios conoce intimamente al hombre aun antes de su concepcion

Sección IV: La santidad y justicia de Dios (v. 19-24)

“De cierto, Dios, harás morir al impío.
¡Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios! Blasfemias dicen ellos contra ti;
tus enemigos toman en vano tu nombre. ¿No odio, Jehová, a los que te aborrecen,
y me enardezco contra tus enemigos? Los aborrezco por completo,
los tengo por enemigos. Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos.                                                                                     Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno”

En esta última sección, David declara la santidad y justicia de Dios. No hay duda alguna de ello, de cierto, ciertamente, Dios castigará al impío con la muerte. En esto no hay duda: la paga del pecado es la muerte (Romanos 6:23) y el alma que pecare, esa morirá (Ezequiel 18: 4, 20). El impío, el que no conoce a Dios y el que no tiene una relación con El por medio de la fe en el Señor Jesucristo y su sacrificio en la cruz del calvario no podrá escapar del castigo, deberá morir por sus pecados y ser condenado eternamente. Sin embargo, al que cree en Cristo Jesús se le promete vida eterna y una resurrección a pesar de la muerte (Juan 11: 25-26).

¿Cuál es la reacción del salmista?

Ante la revelación de la santidad y justicia de Dios, y su juicio al pecado, David declara su apartamiento y su compromiso a la santidad. Él se aparta de los hombres sanguinarios, es enemigo de quienes toman el nombre de Dios en vano. Odia a los que aborrecen a Dios y se enardece contra los enemigos de Dios. Aborrecimiento al pecado, odio contra lo que Dios odia es la respuesta de David. Vemos entonces un compromiso hacia la santidad, hacia la identificación con un Dios santo y justo que le conoce y le ama.

No solo eso, sino que también el salmo cierra con una hermosa oración:

“Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. 

Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno”

¿Qué vemos aquí?

Vemos que no solo David hace un compromiso personal hacia la santidad, sino que reconoce su debilidad y ruega a Dios que lo siga examinando y conociendo, que le prueba y lo conduzca por el camino correcto. Que mejor que abandonarse en brazos de Aquel que nos formó, que realmente nos conoce a profundidad y que nos ama y se interesa por nosotros! Si, como creyentes debemos esforzarnos en ser íntegros y obedientes a Dios, pero ni por un momento podemos pensar que es nuestro esfuerzo o nuestro conocimiento de Dios lo que nos capacita para ser agradables a Él.

La verdad hermosa del evangelio no es que el hombre conoce a Dios, sino que Dios conoce al hombre y lo busca para darle salvación. Aun nosotros como creyentes debemos ser fortalecidos por Dios para hacer lo que es agradable delante de Él, para gloria del Señor.

Oracion pidiendo direccion y cuidado

Que Dios, ese Dios santo, todopoderoso, que todo lo sabe, que todo lo conoce y que está en todas partes, no solo nos haya conocido, sino que siga manteniendo una relación con nosotros, conociéndonos, probándonos, examinándonos y guiándonos por el camino correcto, por la senda de su perfecta voluntad; y que nosotros podamos confiar y descansar en la sabiduría y poder de nuestro Dios.

Amen!