Este término de la modernidad nunca ha sido tan mal entendido como ahora. Dejo de significar progreso, avance, relevancia en este mundo; para significar que puedo tomar, fumar, ir a discotecas, salir con chicas, ir a la iglesia y ser “aceptado” socialmente en cualquier lugar.

 

¿Existen las bodas sin un anillo de compromiso? ¿Es posible ser discípulo de Cristo sin vivir como El? El apóstol del amor, Juan, no pudo decirlo mas claro: “Si decimos que tenemos comunión con El, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad” (1 Juan 1:6)
No, no existen los cristianos “modernos”. Todos los que, por la gracia de Dios, hemos creído en Cristo como nuestro Señor y Salvador, pecamos; pero no practicamos el pecado como un estilo de vida. Luchamos, nos esforzamos, caemos, pero nos levantamos y seguimos adelante, tratando de serle agradables a nuestro Señor y Maestro, siguiendo sus pasos y viviendo como El.

Si en mi corazón lo único que deseo es ser aceptado, no ser tomado como raro, fanático, cucufato o religioso; y me siento mas cómodo en una discoteca que con la Biblia entre mis manos, debería pensar seriamente en mi cristianismo. Lo mas probable es que no he conocido al Señor realmente. Un cristiano verdadero no busca la aprobación de la gente, busca la aprobación de Dios. No lo vas a encontrar donde la mayoría de gente esta, siguiendo la corriente de este mundo, enfocándose solo en lo terrenal, viviendo solo para si, engriéndose a si mismo, sin interesarse en las cosas de Dios y en sus planes. No, un cristiano esta donde está su Señor.

Amen!