“no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4: 18)
“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Colosenses 3:2)

 

Vivir por fe es tanto una decisión de obediencia, un estilo de vida y un aprendizaje. Por medio de ella, dejamos nuestro anhelo por tener el control de todo en nuestra vida, nos despojamos de las cosas a las cuales creemos que “tenemos derecho” y nos abandonamos en el cuidado de Dios.
Es como el niño que se lanza a la piscina para ser recibido por su padre. Tiene miedo, cada célula de su ser le dice que no lo haga, que no es lógico, que busque su “seguridad”, pero el se lanza, no porque sea lógico o tenga algún beneficio, sino porque en el agua esta su padre, y confía en el. De la misma manera, nosotros no buscamos beneficios personales, riquezas, reconocimiento, títulos, adulación de las personas y comodidad. Si así fuera, nos hubiéramos quedado donde estábamos. No, lo hacemos porque sabemos que nuestro Padre Celestial esta allá afuera, donde no hay seguridad de nada, no hay comodidad, donde hay incertidumbre a veces; pero hay la completa seguridad de que El esta al mando y por ende aunque “ande por valle por sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tu estarás conmigo”
A todos aquellos que se decidieron a creerle a Dios y fueron contra toda lógica a hacer la voluntad de su Padre, en obediencia y fe, mis respetos y oraciones.
Amen!

Anuncios