2. Dios se mueve en medio de nuestras imperfecciones

Una lucha común que tenemos los cristianos es entender que nuestro Dios no es perfeccionista, pero si es perfecto. Esto quiere decir que muchas veces pensamos que Dios solo se mueve en nuestras vidas cuando andamos en una obediencia suprema; y es mas, muchos enseñan que existe un “nivel” en nuestra experiencia cristiana en que ya no pecamos más y somos perfectos en santidad. Nada más alejado de la realidad, ni más frustrante para todo aquel discípulo de Jesús sincero que pretende obedecer a Dios; pero que se choca contra la terrible realidad de su propia incapacidad. Jesús nos dijo que seria imposible que no vengan tropiezos (Lucas 17:1) y Pablo nos enseña que en el cristiano se produce una lucha intensa entre la carne y el Espíritu (Gálatas 5:17); en resumen, el cristiano siempre esta luchando contra su naturaleza pecaminosa, sometiéndola a la obediencia a Dios por medio de la renovación de su mente por la Palabra de Dios y el poder santificador del Espíritu Santo.

 No podemos ser ajenos a esa lucha, ni tampoco al hecho de que Dios cumple sus propósitos en medio de nuestras imperfecciones, pecados y luchas. El “se acuerda de que somos polvo” (Salmos 103:14) y por causa de su misericordia “no hemos sido consumidos” (Lamentaciones 3:22). Es por gracia que hemos sido salvos; pero también es por gracia que vivimos. Dependemos exclusivamente de la misericordia, amor y fidelidad de nuestro Dios, el cual cumple sus propósitos en y a través de nosotros, no por causa de nosotros; sino a pesar de nosotros. Quiero mostrarles unos ejemplos en la Palabra de Dios de esto que les menciono:

  • El ejemplo de José: Vemos la historia de José en Génesis, capítulos del 37 al 50. Él es un jovencito cuando recibe sueños de parte de Dios y, en su apresuramiento, los comunica de una manera impetuosa. Sus hermanos, envidiosos de la preferencia de su padre hacia él y más aun con estos sueños de superioridad, lo venden a unos mercaderes, por medio de los cuales luego llega a Egipto. Después de muchas situaciones y muchos años, vemos a un José maduro, sobrio y siendo elevado por Dios a la posición de segundo después de Faraón. El mismo reconoce luego que el hecho de que sus hermanos lo vendieran había sido no solo permitido por Dios, sino llevado a cabo por El (Génesis 45:7 “Dios me envió delante de vosotros”). Es que Dios cumple sus propósitos aun en medio de nuestras deficiencias, impetuosidad, pecados y conflictos.
  • El ejemplo de David: Vemos en 1 Samuel 27:1 a un David desanimado, cansado de ser perseguido por el Rey Saúl y tomando la decisión de irse a vivir con los filisteos para escapar de la muerte. Esta decisión lo lleva a ser guerrero de confianza de un príncipe filisteo, Aquis; y cuando los filisteos se reúnen para la batalla contra Israel, a pesar de la confianza que Aquis había depositado en David, este es excluido del combate. Sin participar, ni a favor ni en contra de Israel; David debe enfrentarse a un conflicto contra los amalecitas que los habían saqueado a él y a sus hombres, conflicto que le sirvió para fortalecerse en Dios (1 Samuel 30:6b); mientras que en el campo de batalla, Saúl moría a manos de los filisteos y se disponían todas las cosas para que David, el cansado y desanimado pastor de ovejas llamado por Dios sea colocado en la posición que el Señor mismo le prometió para que por medio de ella, cientos de años mas tarde, el Mesías venga al mundo. Una vez mas, el Señor cumpliendo sus propósitos aun en medio de nuestro cansancio, desanimo y desconfianza ante las promesas de nuestro Dios todopoderoso.

Dios tiene un plan, todo lo hace conforme a sus propósitos soberanos y nada ni nadie puede impedir ello. Nuestro Dios reina. Esto no nos da libre permiso para pecar y desobedecer cuando querramos; pero si nos da esperanza para saber que, a pesar de nuestras luchas y derrotas, tenemos un Dios que cumple su Palabra y sus promesas.

Tenemos la promesa de que llegará el día en que nuestra lucha terminará, seremos perfectos y ya no habrá mas pecado, ni dolor, ni muerte, ni enfermedad (Apocalipsis 21:4); pero mientras llega ese día del cumplimiento de la promesa de Dios, sigamos avanzando, perseverando y creyendo en nuestro Dios, el cual es nuestro Buen Pastor: dio su vida por las ovejas (Juan 10:11) y aún pastorea no sólo a la robusta y sana; sino también a la perniquebrada y adolorida (Ezequiel 34:16)

Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.” (Isaías 35:8)

Avancemos con gozo y alegría: Nuestro Dios es fiel!

Amen!

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