3. Dios se mueve en respuesta a nuestra obediencia

Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. (Deuteronomio 28:1-2)

Hoy quiero abordar el tercer modo en que podemos reconocer el mover de Dios en nuestras vidas: Dios se mueve en base a nuestra obediencia. Desde el principio de los tiempos Dios ha establecido en su creación normas y leyes que deben cumplirse; porque es Dios el soberano creador de todo quien las ha establecido de manera sabia y buena (Génesis 1:31; comparar con Romanos 7: 12). La desobediencia o rebeldía ante aquellas leyes es denominado pecado. La consecuencia del pecado es la separación de Dios (Romanos 6:23), lo que es conocido como la muerte espiritual, la cual experimentó Adán y todos sus descendientes (Romanos 5:12). Esto es así porque Dios es Santo, Sublime mas allá de nuestra imaginación y su naturaleza no puede tolerar la menor desobediencia y maldad. El esta apartado de todo lo malo (Habacuc 1: 13)

Aun así, a pesar del pecado y en vista de la salvación en Cristo Jesús que a su debido tiempo había de manifestarse, Dios estableció normas mas especificas para el ser humano, resumidas en lo que conocemos como Los Diez Mandamientos, que no son mas que una manifestación del carácter santo de Dios y de su odio hacia lo malo. No solo las estableció, sino que prometió bendiciones a quienes obedecieran sus leyes y normas. Dichas bendiciones no solo serian de orden material, sino espiritual y también el enorme privilegio de poder ser parte del obrar de Dios; es decir, servirle en el cumplimiento de sus propósitos. Vemos a lo largo de las Escrituras múltiples ejemplos de como Dios usa y bendice a sus siervos que le obedecen y como castiga, muchas veces con gran severidad, a quienes le desobedecen y se apartan de El y sus mandatos. Algunos ejemplos de esto son:

  • El mal ejemplo de Acán: Vemos en el capitulo 7 del libro de Josué la historia de Acán, un israelita de la tribu de Judá que toma objetos de la ciudad anteriormente conquistada, Jericó, lo cual había sido prohibido por Dios. Este acto de desobediencia causó que el pueblo de Israel cayera derrotado ante Hai, la siguiente ciudad que debían conquistar; así como confusión y pérdida de confianza en Dios por parte de Josué y los principales dirigentes del pueblo (que no sabían lo que había hecho Acán). El Señor muestra a Josué que la razón de la derrota es la presencia del pecado en medio del pueblo de Dios y que “por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos,  sino que delante de sus enemigos volverán la espalda,  por cuanto han venido a ser anatema;  ni estaré más con vosotros,  si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros” (verso 12). Así pues, Acán y toda su familia son muertos, el pecado eliminado del pueblo y pueden proseguir las batallas con el respaldo de  Dios. Es terrible el destino de toda una familia por la desobediencia de un hombre, el cual cedió ante la tentación de poseer lo que se le había prohibido; pero es un ejemplo del poder destructivo del pecado, de la santidad de Dios y de los efectos devastadores de la desobediencia sobre quien la practica y sobre quienes le rodean.
  • El ejemplo de Daniel: Vemos en el capitulo 1 del libro de Daniel como este joven judío y sus tres amigos son llevados al imperio Babilónico y seleccionados con el fin de servir en la corte del rey. Para ello, se designa un entrenamiento de 3 años, consistente en cambiar su identidad (les cambiaron de nombre), su cultura y educación (les enseñaron las ciencias y lenguas de los caldeos); y aun sus hábitos alimenticios (lo cual para los judíos estaba estrechamente vinculado con su fe). Ante esta circunstancias, Daniel propone en su corazón no contaminarse con la comida del rey, lo cual le haría violar directamente mandatos de Jehová su Dios, y pide se le de, a él y a sus amigos, una dieta consistente en verduras y legumbres. Dios respalda y honra esa obediencia, pues al cabo de los tres años fueron hallados “diez veces mejores” en todo conocimiento y sabiduría (verso 20). Dios estaba honrando la obediencia de estos jóvenes y posteriormente los usaría para dar testimonio de su poder y a Daniel específicamente como un fiel profeta para Israel y para las naciones gentiles.

Dios bendice la obediencia y por medio de ella cumple sus propósitos, a través de siervos fieles y obedientes que llevan en sus vidas el anhelo por la santidad. Dios disciplina a sus hijos desobedientes para que aprendan (Hebreos 12: 6-10); pues la voluntad de Dios es conformarnos a la imagen de su Hijo Jesucristo (Romanos 8: 29), el ejemplo perfecto de la obediencia perfecta: por obediencia al Padre se entregó a la muerte en la Cruz para cumplir la voluntad de Dios (Filipenses 2:8).

Sigamos las pisadas que nos dejo el Maestro; o sea “haya en nosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús

Amen!