4. Dios se mueve de acuerdo a sus propósitos soberanos

Una de las primeras convicciones que todo cristiano debe tener es que cree y sirve a un Dios que es soberano. Él es el Único Dios, el Todopoderoso, infinito, perfecto en todo sentido, completo y sin necesidad de nada ni de nadie. Si no tenemos claro esto desde un principio, siempre caeremos en el desanimo y en la fatalidad al considerar nuestros muchos errores, o en su defecto, en la temeridad de pensar que todo en la vida se basa en nuestras propias decisiones, nuestra fuerza de voluntad y en nuestros planes limitados, finitos y falibles. Si, nosotros tenemos el poder de decidir y avanzar; muchas cosas se realizan por medio de nuestra voluntad; pero existe una verdad absoluta, más allá de cualquier esfuerzo humano: Dios reina sobre todo y sobre todos, cumpliendo su perfecta voluntad y llevando la historia del mundo hacia el cumplimiento de sus propósitos.

 Como referencia quiero mencionar lo que los Padres consideraban en la Confesión de Fe de Westminster:

 No hay sino un solo Dios, el único viviente y verdadero,  quien es infinito en su ser y perfecciones; espíritu purísimo,  invisible,  sin cuerpo, miembros  o pasiones;  inmutable,  inmenso,  eterno,  incomprensible,  todopoderoso,  sabio,  santo,  libre,  absoluto,  que hace todas las cosas según el consejo de su propia voluntad, que es inmutable y justísimo  y para su propia gloria.

 También Dios es amoroso,  benigno y misericordioso, paciente, abundante en bondad y verdad, perdonando toda iniquidad, transgresión y pecado,  galardonador de todos los que le buscan con diligencia,  y sobre todo muy justo y terrible en sus juicios,  que odia todo pecado  y que de ninguna manera dará por inocente al culpable

 Dios posee en sí mismo y por si mismo toda vida, gloria,  bondad  y bienaventuranza;  es suficiente en todo, en sí mismo y respecto a si mismo, no teniendo necesidad de ninguna de las criaturas que Él ha hecho, ni derivando ninguna gloria de ellas,  sino que solamente manifiesta su propia gloria en ellas, por ellas, hacia ellas y sobre ellas.

 Él es la única fuente de todo ser, de quien, por quien y para quien son todas las cosas,  teniendo sobre ellas el más soberano dominio, y, haciendo por ellas, para ellas y sobre ellas toda su voluntad.

 Suena muy profundo, grande y hermoso; pero no hay sentido si no volvemos a las Escrituras para ver que nos revelan sobre nuestro Dios. En ellas encontraremos la verdad revelada sobre el Señor y también el aliento y consuelo que necesitamos para vivir nuestras vidas de una manera agradable a El. No hay mayor consuelo que saber que tenemos un Padre Celestial que todo lo puede, que esta llevando nuestras vidas en las palmas de su mano y que cumplirá sus propósitos en cada uno de sus hijos, no por causa de ellos, sino por causa del plan que tiene con cada uno de ellos. Quiero ver con ustedes cuatro puntos que la Escritura declara sobre Dios y como El obra en medio de los tiempos:

Dios esta más allá de toda limitación humana

Isaías nos da en su libro (capitulo 40, versos del 12 al 31) una descripción del Dios Todopoderoso. Dicha descripción se puede resumir en la pregunta que el mismo Señor hace en el verso 25: ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis?  Y no tenemos respuesta para esa pregunta. Dios esta más allá de nuestra imaginación. Nos abruma su grandeza, su hermosura no tiene punto de comparación, existe ante que todas las cosas y todo subsiste por su poder y gloria (Colosenses 1:15-17, Apocalipsis 4:11). Comprender, con nuestro pobre entendimiento, un poco de la grandeza del Dios al que servimos y adoramos nos sirve para comprender que no hay nada que sea imposible para Dios (Jeremías 32:27, Lucas 1:37). Podemos confiar y descansar en El. Veamos el siguiente video:

Dios es soberano sobre las naciones

El profeta Daniel aprendió que el Señor no solo tiene control sobre sus hijos, los creyentes; sino que realmente todo el universo esta en las manos de Dios. Aun los orgullosos gobernantes incrédulos están en las manos del Señor que reina en los cielos (Daniel 4:17). Nabucodonosor, el rey más poderoso de su época, fue humillado para que entienda que Dios es soberano y que la historia de la humanidad no sigue los designios caprichosos de los gobernantes, sino que aun en medio de la maldad del hombre y sus torcidos caminos, Dios encamina la historia hacia el cumplimiento de sus planes (Apocalipsis 17:17). Entonces lo que tenemos que comprender es que no hay que temer, Dios esta al control de la historia de la humanidad. Aunque haya épocas oscuras, Dios sigue al mando.

Dios trata con su pueblo aunque sea rebelde

Jeremías 18:1-6 nos habla de una verdad sublime y consoladora: Dios esta al control de su pueblo, obrando en ellos, purificándolos, perfeccionándolos en medio de sus errores y faltas. Lo hemos mencionado anteriormente, Dios no es perfeccionista pero si es perfecto. En ese sentido, Dios trata con su pueblo rebelde perfeccionándolo, puliéndolo, muchas veces a través de circunstancia difíciles, con el fin de formar en nosotros un carácter que Él pueda usar para bendecir otras personas y bendecir su nombre. El Señor es el alfarero y nosotros somos barro en sus manos.

¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. (Jeremías 18:6)

Dios cumplirá su propósito

El apóstol Pablo nos dice en Filipenses 1:6 que “el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. El escritor de Hebreos dice que el Señor Jesús es “el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2); y el salmista proclama la verdad que Dios cumplirá su propósito  en el (Salmos 138:8):

Jehová cumplirá su propósito en mí;

Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre;

No desampares la obra de tus manos.

¡Que consuelo saber que no estamos solos! Dios el Señor es aun más grande que nuestros errores y mayores fracasos. Nada nos puede separar de su amor, el cual ha sido demostrado en el sacrificio en la cruz de su Único Hijo Jesucristo. Si nos ha dado a su Hijo, como no nos dará también con el las demás cosas? (Romanos 8:32)

¿Increíble no? Ese es el Dios que tenemos. Si lo creemos con un corazón humilde y anhelante de El, encontraremos la fuente de gozo y aliento que nos permita caminar siempre con paz y confianza en el corazón. Tu Dios es más grande que cualquier cosa que haya en este mundo. Cumplirá su propósito en ti. Ninguna circunstancia te puede alejar de El ni tomarlo a El por sorpresa.

Bienaventurado el que conoce y teme a Jehová, Dios de los Ejércitos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, bendita Trinidad

Amen!

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