Meditando en la Palabra, aprendí que el hombre tiene tres maneras de relacionarse con Dios, todas equivocadas y basadas en sus propios pensamientos, no en la Palabra de Dios. Pero la Biblia nunca empieza con el hombre, sino con Dios porque no se trata de nosotros, sino de Él. Ella establece lo sgte:

Este es el mensaje que hemos oído de él,  y os anunciamos: Dios es luz,  y no hay ningunas tinieblas en él.  (1 Juan 1:5)

La palabra es clara. Dios es bueno, santo y puro, no hay ni el menor rastro de maldad o impureza en El. El es el bendito, completamente apartado de su creación, aunque muy presente en ella. No es como nosotros solo que mas grande. No tiene comparación alguna en su santidad, pureza y gloria. Una vez que el apóstol Juan establece este cimiento, analiza la primera manera que tiene el hombre de relacionarse con Dios:

1. Error #1: Un cristianismo ateo

Si decimos que tenemos comunión con él,  y andamos en tinieblas,  mentimos,  y no practicamos la verdad;  (1 Juan 1:6)

Cometemos este error cuando pretendemos bajar a Dios a nuestro nivel, separando el conocimiento de la práctica, siendo cristianos de profesión; pero viviendo como ateos en la práctica. Pensar que podemos vivir como queramos y aun así seguir teniendo comunión con Dios es una necedad y una blasfemia en sí misma. Dios es santo, es luz. El apóstol Juan es muy duro y directo. Si andamos en tinieblas, si seguimos siendo esclavos del pecado habitualmente sin ningún tipo de cambio, arrepentimiento ni deseo por la santidad y la obediencia a Dios, sucede que no tenemos comunión con Dios. No hay otro diagnostico: el árbol se conoce por sus frutos (Mateo 7: 17-20).

 pero si andamos en luz,  como él está en luz,  tenemos comunión unos con otros,  y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. (1 Juan 1:7)

Que diferente cuando no somos esclavos del pecado sino que hemos sido hechos nuevas criaturas en Cristo Jesús (2 Corintios 5:17) por la fe en El y andamos en esa santificación que obra el Espíritu Santo en nosotros (Tito 3:5). La Biblia nos dice que recién allí, cuando hemos sido hechos parte del cuerpo de Cristo al creer, tenemos comunión con los otros creyentes y la sangre de Cristo nos está siempre limpiando de pecado.

2. Error #2: “Orgullo santificado”

La segunda manera en que el hombre se relaciona con Dios la vemos en el siguiente versículo:

Si decimos que no tenemos pecado,  nos engañamos a nosotros mismos,  y la verdad no está en nosotros. (1 Juan 1:8)

 Cometemos este error cuando pretendemos subir al nivel de Dios, creyendo que hemos llegado a un nivel donde ya no pecamos y somos perfectos. Esto es orgullo además de un engaño monstruoso. El apóstol Pablo dijo que en su carne no moraba el bien (Romanos 7: 18). Jesús prometió que tropiezos siempre vendrían (Lucas 17: 1). Nos engañamos si pensamos soberbiamente que hemos llegado a un nivel donde ya  no necesitamos el perdón de la sangre de Cristo y la santificación del Espíritu Santo.

 Si confesamos nuestros pecados,  él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados,  y limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:9)

 Por el contrario, si con humildad reconocemos nuestra humana debilidad y nos acercamos al Señor con temor y temblor, siempre podremos encontrar el trono de misericordia y gracia para suplir nuestra necesidad (Hebreos 4:16). El Señor siempre recibirá al corazón humillado y contrito que reconoce que la fuente de su fuerza, santidad, poder, vida, protección es el Señor Todopoderoso (Salmos 51: 17).

3. Error #3: Una conciencia cauterizada

La tercera manera en que el hombre se relaciona con Dios es la más triste:

 Si decimos que no hemos pecado,  le hacemos a él mentiroso,  y su palabra no está en nosotros. (1 Juan 1:10)

 Este camino es propio de los incrédulos. Aquellos que no han recibido el amor de la verdad para ser salvos, no tienen conciencia de pecado en sus vidas. Para ellos no existe la culpabilidad ni el sentimiento de abatimiento que sus pecados causan ante la presencia de un Dios Santo. Dios dice que todo hombre es pecador (Génesis 6:5, Romanos 3:10, 3:23); pero un incrédulo no recibe esto. Se ha auto justificado y no encuentra en si mismo ninguna mancha. La palabra de Dios no mora en una persona así, y para ellos el apóstol Juan no menciona ninguna salida o lado contrario, como en las otras dos maneras. Porque la perdición eterna es la característica de un pensamiento así y si no es por la misericordia del Señor para salvación, este camino no tiene salida alguna.

Dios quiera en su misericordia revelarnos a su Hijo por la fe y que creamos con todo el corazón, relacionándonos con el de la manera correcta. ¿Y cual es esa manera?. A través de la fe en el Señor Jesucristo (Romanos 5:1), cuando nos volvemos de nuestros pecados al Señor (Hechos 3:19, 17: 30), reconociendo le y confiando en El como nuestro Señor y Salvador personal, recibiendo la vida eterna y el perdón de nuestros pecados.

Amen!