El día de hoy quiero compartir con ustedes esta maravillosa verdad: Dios tiene un plan, cumple sus promesas y siempre llega a tiempo para su cumplimiento. No cuando nosotros queremos o esperamos, sino cuando debe ser, en el tiempo perfecto. Consideremos el siguiente texto:

Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.                                                                                                                     (Gálatas 4:1-7)

  • El tiempo de la esclavitud (versos 1 al 3)
    • En los tiempos antiguos, estaban muy definidos las etapas de la niñez y la adultez así como la transición entre ambas etapas. Pablo esta usando una metáfora para poder expresar una verdad profunda: el estado en el que nos encontrábamos mientras estábamos en el mundo, un estado de esclavitud completa.
    • Para expresar esto, usa la metáfora del niño que a pesar de ser hijo del dueño, no se difiere realmente de un esclavo en la misma casa. Y esto es cierto según las costumbres de la época, pues un niño no tenía derecho a opinar, ni a dirigir su vida en aspecto alguno: realmente no había ninguna diferencia entre el niño y un esclavo que no tenía voluntad propia y estaba supeditado a la voluntad de su amo.
    • “Así también” dice Pablo; o sea de la misma manera, cuando éramos niños (refiriéndose no a un aspecto cronológico sino espiritual) estábamos en esclavitud bajo una forma de pensar y de vivir que Pablo denomina “rudimentos del mundo”; esto es, la filosofía y forma de pensar de un mundo apartado de Dios. Pablo usa una frase muy interesante: douloo hupo stoicheion kosmos. Si pudiéramos parafrasear esta frase diría algo así: esclavos o siervos bajo los principios o fundamentos del sistema de pensamiento humano apartado de Dios. Sin Dios somos esclavos del pecado y la muerte; fuera de Cristo somos sujetos a la naturaleza pecadora de Adán, no podemos liberarnos, y de hecho no queremos hacerlo (Romanos 3:10; 3:23; 8:7). La humanidad sin Dios se encuentra en una situación completamente desesperada (Isaías 1: 5-6, Efesios 2:1)
  • Dios llega a tiempo (versos 4 al 5)
    • “Pero” dice Pablo; y esto es lo sorprendente: La humanidad va rumbo a la desgracia total, se encuentra corrompida y destrozada, y entonces aparecen los “peros” de Dios. Cuando el Señor irrumpe en la historia de la humanidad, siempre la cambia trayendo vida, esperanza y gozo.
    • “Cuando vino el cumplimiento del tiempo”, no habla de un tiempo místico o que no se puede definir. Muchas personas hablan de kairos de Dios, como el tiempo en el cual el Señor irrumpe en la historia humana; pero en este caso el apóstol Pablo usa una palabra muy común para referirse al tiempo: chronos. Esta palabra refiere un tiempo muy humano, preciso, especifico y que se puede definir. Cuando llego el cumplimiento, la plenitud del tiempo establecido por Dios, en un momento especifico del tiempo, no antes, ni después sino en el preciso momento, Dios envió a su Hijo único. Esto es gracia infinita, es el poder sobrecogedor de Dios a quien no se le escapa nada de las manos sino que lleva a cabo su plan perfecto. Y este plan perfecto, anunciado desde las edades antiguas por los profetas (Hebreos 1: 1-2), se ha manifestado con las siguientes características:
      • Dios envió a Su Hijo: Esto nos habla de la divinidad del Señor. Los creyentes son llamados hijos de Dios; pero el Señor Jesucristo es Su Hijo, el Unigénito Hijo de Dios, Dios en la misma forma que el Padre y el Espíritu Santo. El Padre entregó a su precioso Hijo por nosotros, ¿Cómo no nos dará también con el las demás cosas?
      • Nacido de mujer: Esto nos habla de la humanidad del Señor. Él se cansaba, dormía, lloraba, se enojaba, viviendo todas las penurias y alegrías del género humano, enfrentando toda tentación; pero sin pecado.
      • Nacido bajo la Ley: Esto nos habla de que el Señor se sujetó en obediencia a su Padre, en toda la amplitud de la Ley, para que por medio de su obediencia perfecta, pueda ser el sustituto perfecto para satisfacer plenamente la justicia santa de Dios.
      • Para redimir: El propósito de su venida, salvar de la esclavitud a los que estaban bajo la Ley, y ¿quienes estaban bajo la ley? La Biblia declara que todos, judíos y gentiles debemos responder a Dios, sea por el conocimiento de la ley explicita o por el conocimiento de la ley escrita en nuestros corazones. Todos somos sujetos a desobediencia y somos culpables (Romanos 3:9).
    • ¿Cual es el resultado de la redención del Señor? De que aquellos que creyeran en el recibieran la adopción de hijos.
  • El tiempo de la libertad (versos 6 al 7)
    • Ahora, se ha manifestado el tiempo del cumplimiento del plan de Dios, por medio del cual somos adoptados y recibimos la posición de hijos de Dios. La característica principal de esta nueva posición es que Dios ha enviado su Espíritu a aquellos que son adoptados hijos suyos. Pablo nos dice que el Espíritu clama ¡Abba, Padre!, lo cual indica gran familiaridad (“Papa, papito”). Este tipo de relación solo es posible en aquellos que han nacido de nuevo y que han sido adoptados hijos de Dios por medio de la fe en el Señor Jesucristo.
    • En la época romana, en el traspaso de la niñez a la adultez, se realizaba una ceremonia llamada liberalia, en la cual al niño se le quitaba la toga praetexta (de donde viene la palabra pretexto, excusa) y se le daba la toga virilis (que indica masculinidad, virilidad, madurez), como símbolo de que ahora era una persona adulta, plena y capaz de ejercer sus derechos y deberes en la sociedad. La cultura judía también tenia una ceremonia parecida en la cual el jovencito era reconocido por sus padres y familiares como miembro adulto de la comunidad.
    • Pablo nos dice que ya no somos esclavos (o niños que para efectos prácticos era lo mismo) sino hijos; pero hijos maduros, responsables con plenos derechos y deberes. La adopción en la sociedad de esa época no generaba hijos de “segunda clase”, sino que los adoptados tenían la misma posición que los hijos naturales. Y no solo hijos, sino herederos de Dios por medio de Cristo, recibiendo todas las promesas que el Señor ha dado a su pueblo y que en Cristo, Su Hijo obediente, son plenamente recibidos y cumplidos (2 Corintios 1:20)

En resumen, Dios cumplió sus promesas y ahora por la fe en Jesús, tenemos la posición de hijos adultos, responsables, con plenos derechos pero también con plenos deberes delante del Señor que nos ha dado no solo la salvación, sino nos mantiene en el camino de la fe y nos ha dado dones y talentos para usarlos para Su gloria y su honra. Algún día deberemos dar cuenta de ellos delante de su trono.

Aprovechemos el tiempo, porque viene el tiempo en el cual El volverá, tan ciertamente como la primera vez.

Amen!