¿Porque nos desanimamos? ¿Porque perdemos la pasión y el fuego por Dios y su obra? Bueno, una de las razones por las que sucede es porque olvidamos o ignoramos el plan de Dios y sus promesas registrados en las Escrituras. Olvidamos que Dios es soberano y que nuestra vida esta en Sus poderosas manos. Hoy vamos a ver una de las apariciones del Cristo resucitado a dos de sus discípulos que iban camino a Emaus (Lucas 24:13-35). Este pasaje bíblico encierra muchos tesoros de sabiduría y de entendimiento en cuanto al poder de la Palabra de Dios para marcar nuestra identidad, destino y estado de nuestro corazón.

  • Caminando fuera de Jerusalén (versos 13 al 17)

Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?                              (Luk 24:13-17)

    • Había dos discípulos que se dirigían de Jerusalén a la ciudad de Emaus, que se encontraba a 12 kilómetros. Esta aldea se encuentra al oeste, en la dirección del poniente del sol y sabemos, por versículos posteriores, que el día ya estaba declinando; es decir,  estaba oscureciendo. Ellos debían quedarse en Jerusalén; sin embargo se estaban yendo.
    • Iban caminando y hablaban; no solo hablaban sino que dice la Biblia que discutían: esto es, cada uno de ellos tenía su postura en cuanto a las cosas que habían acontecido; la muerte de Jesús y a las noticias que recibían acerca de que su cuerpo había desaparecido. La Biblia dice que los apóstoles no creían estas noticias, y estos discípulos tampoco creían.
    • Jesús se acercó a ellos y observamos lo siguiente:
      • Se estaban alejando de su llamado y destino
      • Cada uno tenía una postura, una disposición mental sobre lo que sucedía
      • No buscaban apoyo, consuelo, dirección, solo discutían
      • Sus ojos estaban velados, ¡no podían reconocer a Jesús, el maestro que estaba caminando con ellos!
      • Estaban tristes, a pesar de que no entendían, no podían creer, su corazón estaba triste porque las cosas habían tomado un rumbo que no esperaban.
  • La desilusión de la ignorancia y la incredulidad (versos 18 al 24)

Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.
(Luk 24:18-24)

    • Vamos a ver que la tristeza, la desilusión siempre tiene una razón que proviene desde el fondo de nuestro corazón: no recibimos lo que esperamos, las cosas no salen como queremos. Perder el control nos hace sentir tristes, nos deprime y desilusiona.
    • Jesús les pregunta acerca de las cosas que habían acontecido, y los discípulos les indican lo siguiente:
      • Acerca de la existencia de Jesús; pero solo reconociéndolo como profeta, poderoso en Dios, que fue entregado a muerte en la cruz. Reconocen su ministerio, su obra y su muerte; pero no entienden quién era Jesús realmente. No habían entendido el Señorío de Cristo, ni las implicaciones que tenía el ser discípulo suyo.
      • Aquí viene lo clave: Ellos esperaban que Jesús sea el que iba a redimir a Israel. Esperaban que el cómo líder emprendiera una campaña para liberar a su pueblo de la opresión romana. A pesar de que Cristo nunca dijo que liberaría a Israel, ellos tenían sus propias esperanzas acerca de Él, sus propios planes.
      • También mencionan que ya es el tercer día de estas cosas. ¿Y qué tiene que ver esto? Es que Cristo dijo claramente que moriría y al tercer día resucitaría. Y ellos sabían del testimonio de las mujeres que habían ido al sepulcro y que no lo habían hallado, sino más bien que ángeles les habían dicho que él vivía; pero que a él no lo habían encontrado. Esto es importante: a pesar de que Cristo dijo que el resucitaría, como no lo vieron, no podían creer. Su “fe” estaba fundamentada en las circunstancias externas y motivadas no por el amor de Dios sino por sus propios planes y anhelos.
    • Y es por esto que estaban tristes. Sus planes no salieron como ellos querían y su fe estaba puesta en lo que veían, no en la Palabra de Dios. Una persona que no se somete al plan de Dios y que vive de acuerdo a lo que ve y no a la Biblia, no podrá desarrollar verdadera fe en el Señor.
  • Poniendo el fundamento (versos 25 al 27)

Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
(Luk 24:25-27)

    • Jesús no los consoló, no los “entendió”, sino que los reprendió, desnudando el real estado de sus corazones: Insensatos y tardos de corazón. Insensatos (orig. Sin inteligencia), porque teniendo la verdad enfrente no la pueden entender; y  tardos de corazón (orig. Lentos de corazón), porque recibiendo la verdad no se apropian de ella, no la abrazan ni la reciben.
    • Comenzando desde Moisés y siguiendo por todos los profetas, Jesús tiene que darles un panorama bíblico, mostrándoles que en toda la Palabra de Dios, el plan de Dios estaba establecido:
      • Dios había prometido un salvador (Génesis 3:15)
      • Ese salvador libraría a su pueblo de la muerte (Éxodo 12: 23,27)
      • Ese salvador sufriría la muerte por todos los pecadores (Isaías 53: 3-6)
      • Ese salvador vencería a la muerte (Salmos 16: 8-11)
      • Ese salvador nos daría un nuevo corazón (Ezequiel 36: 25-27)
  • La intimidad es el secreto del entendimiento (versos 28 al 32)

Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?
(Luk 24:28-32)

    • Llegaron a la aldea después de caminar 12 kilómetros y Jesús hizo como que se iba más lejos. Ya era de noche y los discípulos lo invitaron a quedarse y cenar. Dios busca que nosotros de voluntad deseemos pasar tiempo con El, en intimidad.
    • Al comer con El, en intimidad, en comunión les fueron abiertos los ojos y pudieron reconocer al Señor en ese mismo instante. Asimismo, el Señor se fue, ¿Por qué? Para que lo sigan buscando. La comunión es de todos los días. Dios busca adoradores que le busquen.
    • Los discípulos reconocen, de común acuerdo (desaparecen las discusiones), que su corazón ardía al recibir la Palabra de Dios.
    • Entonces podemos ver que el secreto para ver al Señor, para entender sus propósitos, es tener un corazón dispuesto a caminar con Dios, recibir su Palabra en nuestro corazón y tener intimidad con El. Allí, en el lugar secreto de la oración y la meditación de la Palabra, podemos entender y comprender los planes y propósitos de Dios. Y es algo que siempre debemos hacer. Dios nos muestra sus planes, no nos muestra todo, se aparta de nuestra vista, porque debemos seguir buscándole.
  • Regresando a Jerusalén y retomando el destino (versos 33 al 35)

Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.

(Luk 24:33-35)

    • Los discípulos habían recobrado la pasión y el fervor por  Cristo. No esperaron a que amanezca, sino que volvieron a recorrer los 12 kilómetros de Emaus a Jerusalén para ir donde estaban sus hermanos, a testificar de lo que habían recibido, lo que habían visto y oído: la resurrección del Señor, y de su nuevo entendimiento de la Palabra de Dios y de los planes del Dios Todopoderoso, que ellos ahora conocían y entendían.
    • Ellos se quedaron nuevamente con los discípulos, porque su destino ya era otro, su corazón había sido iluminado por la Palabra de Dios, habían recobrado la pasión.

¿Como recobramos la pasión por Dios? Cuando volvemos a las Escrituras con amor y humildad, creyendo que todo lo que ha dicho el Señor lo cumplirá. Nuestra vida está en sus manos. Podemos confiar en El. Recobremos la pasión por Dios y su obra. Hay mucho por hacer. Muchas almas necesitadas requieren de nuestro animo y fe en el Señor.

Amen!