¿Cuál es criterio para la salvación? ¿Cómo evangelizaba el Señor Jesús?
¿Por qué algunas personas a pesar de oír el evangelio y conocer todo lo básico para ser salvos, no corren a los pies del Salvador sino que retroceden y se van? ¿Que caracteriza a un discípulo verdadero? ¿Cuál es su principal característica?

Quiero examinar hoy la historia del joven rico, en la cual podremos ver como se puede estar tan cerca del Salvador, pero seguir rumbo al infierno.

  • Inquietud, no necesidad
    • Este joven rico, un hombre principal de la sinagoga, vino a Jesús corriendo y con humildad se arrodilló ante el. Vemos sinceridad en este hombre, humildad para acercarse al Señor; pero no vemos una necesidad real de Dios, sino una inquietud, curiosidad, un dolor o incomodidad humano por causa de su vida y que él pensaba que Jesús lo podía corregir; pero no vemos un real acercamiento, un quebranto producido por el Espíritu Santo. Este viene al mundo a convencerlo de pecado, justicia y juicio; pero no vemos ninguno de estos tres componentes en la vida de este joven.
  • Descubriendo el corazón
    • Jesús, que conoce a todos los hombres (Juan 2: 24-25), menciona algunos de los mandamientos de la ley con el fin de mostrarle la ruta de la obediencia como el camino a la salvación y el conocer a Dios. Esto no se refiere a que es una ruta alternativa a la fe que depositamos en el nombre de nuestro Señor, sino que Jesús sabia lo que había en el corazón de ese joven, mientras que el mismo no lo sabía.
    • Por medio de esta prueba, y usando la ley como el “ayo” que nos lleva a Cristo (Gálatas 3:24), Jesús pretendía que el joven se diera cuenta de su incapacidad para cumplir la ley. Y aquí vemos la primera señal de alarma; pues el joven menciona que lo había cumplido todo desde su juventud. No solo eso, sino que dice “¿Qué mas me falta?”. Aquí vemos no solo orgullo por haber, supuestamente, cumplido toda la ley sino aun la soberbia de pensar que se puede hacer algo más aún. Esto es imposible, la Palabra de Dios declara que “no hay ningún justo” (Romanos 3: 10). Todos los seres humanos estamos bajo pecado y condenación.
    • Este joven, al declarar esto estaba deliberadamente poniéndose en la posición endurecida de los fariseos. Claro, ellos tenían una muy mala actitud hacia Jesús y mucha hostilidad; este joven quería acercarse a Jesús; pero en sus propios términos y haciendo nula la Palabra de Dios, lo que en la practica significa lo mismo.
  • La prueba definitiva de Jesús
    • Dice el evangelio de Marcos que Jesús “mirándole, le amó”. Esto me escarapela el cuerpo. Aun en medio de su orgullo, necedad y ceguera espiritual, el Señor le amaba y por ello le iba a poner una prueba mas dura, confrontativa y definitiva, con el fin de hacerle despertar de su letargo.
    • Cristo le dice que venda todo lo que tiene, lo entregue a los pobres, y venga a seguirle como un discípulo mas, con todas las implicaciones que ello conlleva (“tomando tu cruz”). Y esto fue todo lo que el joven necesito escuchar para que se desnudara lo oculto de su corazón.
    • No podemos venir al Señor en nuestros términos. La salvación es de Jehová, Él nos salva y ha establecido la manera como. Salvación a través de la fe en el sacrificio del único mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre (1 Timoteo 2: 5). No existen buenas obras, buenas intenciones, nada que el hombre pueda realizar que nos ayude siquiera un poquito a la salvación. Solo hay condenación eterna en el infierno para aquellos que rechazan el evangelio de la gracia del Señor Jesucristo y procuran establecer su propia manera de entrar al cielo. Por esto, el cristianismo se diferencia de todas las religiones del mundo: mientras que todas declaran lo que el hombre tiene que hacer para acercarse y ganarse el favor de Dios, el cristianismo bíblico declara que el hombre no puede hacer nada y que Dios ha hecho todo por medio de la entrega, sacrificio, muerte y resurrección de su Hijo Amado.
  • El veredicto del corazón
    • La Biblia dice que el joven se puso muy triste, se afligió por lo que oyó y se fue. La razón: tenía muchas posesiones, era muy rico y no deseaba desprenderse de todo lo que tenia para seguir al Señor a una vida de escasez, carencias, incertidumbre e incomodidades.
    • Jesús da su veredicto: alguien que es rico (no en términos monetarios) sino en términos de sus propias creencias, sus propios caminos, sus propios planes lo tiene muy difícil, por no decir imposible, al momento de acercarse y confrontarse con el evangelio de la gracia del Señor; porque si bien es cierto que el evangelio es gratuito y por la fe, demanda y produce un arrepentimiento y una entrega total, que aunque en su forma inicial puede ser incipiente e inmadura, tiene en si misma la forma de un corazón entregado, rendido al Señor (Lucas 5:8; Juan 9: 38; Hechos 16: 30; Lucas 19: 8-10).
    • Que triste que el joven rico se fuera sin haber respondido al Señor. Vino tan interesado, humilde y en apariencia necesitado; pero se fue sin recibir la vida eterna. Tan cerca del Salvador, pero alejado por toda una eternidad por causa de su corazón adorador de las riquezas y las comodidades en vez del Señor que le llamaba.
    • La marca de una verdadera conversión es la entrega al Señor en contrición y arrepentimiento. Cualquier otra cosa es un mero interés humano, curiosidad, inquietud por las cosas espirituales; pero no la salvación. Entonces, no produce vida eterna y el destino final de esa persona sigue siendo el castigo eterno en el infierno.

Mateo 19: 16-26

Marcos 10: 17-27

Lucas 18: 18-27

Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?

Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?

Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.

Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.

El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.

Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.

Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud.

Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.

Entonces, se puede estar a un paso del Salvador y aun asi seguir rumbo al infierno? Si! y esto es cuando seguimos queriendo ir a Cristo en nuestros propios terminos y no a la manera establecida por el Señor.
Amigo (a), si te han hablado del Señor antes, si tienes algo de conocimiento del evangelio, no pierdas ni un minuto mas! Corre a Cristo, pidele perdon por tus pecados, vuelvete a El y pidele que te salve y te haga su hijo(a). No sabes si tendrás un día mas de vida y mañana puedes estar lamentandote para siempre en el lugar de tormento el porque no corriste a Cristo cuando aun tenias oportunidad.
Amen!