La perspectiva de la muerte siempre cambia las cosas. La verdad es que, llevaremos nuestra vida dependiendo de la perspectiva que tengamos de la muerte. A muchos les asusta el tema, para otros es doloroso siquiera pensar en ello; pero por mas que lo ignoremos, la realidad esta alli: algun dia vamos a morir. Un sabio dijo por alli:

Todos algun día vamos a morir, pero lo triste es que muchos ni siquiera habran empezado a vivir para cuando llegue ese momento.

Para algunos, la muerte es solo un proceso mas dentro de una larga cadena de reencarnaciones, y lo que ahora vivimos es solo el resultado de como llevamos nuestra vida anterior, por lo tanto no se puede cambiar, solo tratar de hacer lo mejor posible para asegurarnos en la “siguiente vida”;

Para otros, es el fin total: no hay nada mas allá de esta vida, por lo tanto hay que “comer y beber”, disfrutar todo lo que la vida nos da porque no hay nada mas. Solo somos carne y hueso que algún día se va a descomponer en una tumba.

Otros tantos ni siquiera piensan en la muerte, viven su vida como si esta fuera eterna, preocupados solo en el “hoy”, sin mas pensamientos que los diarios y sin meditar en que habrá después. Asumen, como la mayoría, que la muerte va a llegar y que no hay nada que se pueda hacer al respecto, solo esperarla y cuando llegue, llorar a los que se van y seguir con la vida porque la funcion debe continuar.

Pero hay algunos pocos que entienden la muerte como Dios la ve. Hoy hablaba con una amiga que se está preparando para servir al Señor en los paises no alcanzados del medio oriente y me dijo algo que realmente me impactó:

Estoy dispuesta a ir a los lugares mas dificiles y de mayor necesidad. Que importa perder mi vida física en el ejercicio de la profesión que Dios me llamó a hacer… la muerte es ganancia para los hijos de Dios porque estaremos con Cristo. Ademas, he orado por mis futuros hijos para que vayan a los lugares donde yo no podre ir, por mi condicion de mujer. Que vayan y mueran por la causa de Cristo, ya nos veremos en el cielo.

Me pregunto: ¿Que tiene que pasar en el corazón de una persona para que piense así? Recuerdo al gran apóstol Pablo diciendo:

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí… (Galatas 2:20)

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. (Filipenses 1:21)

Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. (Filipenses 2:17)

 ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús.  (Hechos 21:13)

La definición bíblica de la muerte es separación, no finalización de la existencia. La muerte física es solo uno de los resultados del pecado, el mas importante de ellos es la muerte espiritual: la separación de Dios. Para los creyentes, la buena noticia es que hemos sido unidos a Dios por medio de Cristo por la fe y no estamos mas separados de Dios. El creyente, aunque muera físicamente, vivirá porque no esta separado de Dios (Juan 11: 25)

Entonces, para un creyente, la muerte física simplemente es la reunión con nuestro Señor Jesucristo, no es el fin de nada, es el inicio de todo realmente. Y esa perspectiva bíblica de la muerte le lleva a redefinir toda su vida. Sin temor a la muerte, sin ansiedad ni preocupación; pero sabiendo que viene el tiempo en que seremos quitados de este mundo para reunirnos con nuestro Señor, nos enfocamos en obedecerle, servirle y serle utiles en la expansion de su reino; porque cuando ya no estemos aqui, iremos a darle cuentas al Señor de lo que hicimos en la vida que nos regaló.

Entonces, realmente la muerte lo cambia todo. Si creemos en el Señor verdaderamente, sabemos que la muerte realmente es ganancia, porque estaremos con El; y mientras ese tiempo no llegue, esforcemonos sirviendole y cultivando nuestra vida en obediencia a El, para que al ser reunidos con El, no seamos avergonzados.

Amen!