Aun quedan unos minutos antes de que se termine el día del Padre, y mientras veo los saludos que muchos han puesto en su facebook con ocasión de este día, tambien quiero escribir un poco de lo que hay en mi corazón a este respecto, lo poquito que considero el Señor me ha enseñado sobre la hombría y la paternidad.

En mi experiencia de vida, muchas de las cosas las aprendí no directamente de mi padre sino de la vida misma, de amigos, de personas que Dios puso en el camino para formarme y enseñarme. Doy gracias al Señor que en su sabiduría supo a quienes colocar y en que momentos, con el fin de llevarme por el sendero del crecimiento y la madurez. Hace muchos años, en algun momento de mi vida dije, como muchos niños o adolescentes, una frase que es tanto triste como peligrosa: “No quiero ser como mi padre”. Y esta frase es triste porque el padre es el agente establecido por Dios para brindar proteccion, seguridad, identidad y destino en los primeros años de vida de sus hijos. El plan de Dios es que los padres vivan en el temor de Dios y les enseñen el camino del Señor, el temor de Dios a sus hijos (Deuteronomio 6: 5-7).  Lamentablemente, esto no sucede en la mayoría de los casos; lo “normal” es que el padre solo sea quien brinde una orientacion mínima y basicamente se enfoque mas en el sustento economico de la familia; en el peor de los casos, ni aun eso.

Y es peligrosa esta frase porque, al hacer este tipo de “votos internos” nos estamos encerrando en un esteril intento por negar, no a nuestro padre que falló, sino a la naturaleza comun de la humanidad sin Dios. No solo nuestros padres fallan y fallarán, sino nosotros tambien. La humanidad esta completamente perdida, corrompida y separada de Dios. La falta de hombría y madurez que afecta a tantos hombres en la actualidad no es sino una manifestación mas de la depravación del hombre alejado de Dios; y aun en los padres cristianos, es una evidencia de cuan poco hemos crecido y madurado en la fe y la obediencia a la Palabra de Dios.

Si queremos ver a padres cumpliendo su rol y función, criando hijos saludables, amando a sus mujeres como “Cristo amo a la iglesia, entregándose a si mismo por ella” (Efesios 5: 25), necesitamos volver a la Palabra de Dios. En ella esta la voluntad de Dios para los varones de todas las edades: para el hijo, para el padre, para el abuelo, para todos los varones en todas las circunstancias en que estos se puedan encontrar. Un hombre que pueda crecer en hombría y caracter, que camine en amor, con ternura pero tambien con firmeza es realmente un bien escaso en estos tiempos; lo mas común es ver hombres abandonando compromisos, invirtiendo prioridades, cultivándose ellos mismos en vez de amar a su familia, persiguiendo sueños infantiles y comportandose como “eternos adolescentes” que huyen al menor signo de presión.

Entonces, ¿como es un padre según la Palabra de Dios?

Primero, veamos por favor este video que creo ejemplifica muy bien como es el corazón de un padre

Luego de ver este emotivo video, veamos lo que nos dice la Palabra de Dios sobre los hombres y su importante misión de ser padres:

1. Un padre es en primer lugar alguien que ama a Dios sobre todas las cosas

Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.  (Deuteronomio 6: 5-7)

Antes de enseñar a los hijos el temor de Dios, el padre debe ser una persona que ama a Dios con todo el corazón, con todo su esfuerzo. Ese ejemplo es el que le da fuerza a sus palabras. Los hijos no siempre obedecerán las palabras de su padre, pero siempre imitarán su ejemplo. Un padre que tiene una relación personal, intima y constante con el Señor tiene la capacidad de poder enseñar a sus hijos. El es el responsable, no la madre. El es el sacerdote y cabeza del hogar.; no puede abdicar esta responsabilidad  delante de Dios, sea cual sea la razón, porque de ella también dará cuenta.

2. Un padre es en segundo lugar un buen esposo

 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella… Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia.    (Efesios 5:25-29)

El padre tiene como responsabilidad primaria luego de amar a Dios con todas sus fuerzas, la de amar a su mujer. Ella es su compañera idónea, la mujer que Dios le ha dado. El Señor le desagrada cuando el hombre deja a su compañera (Malaquías 2: 14), porque tiene la misión y encargo de cuidarla, tratándola como a vaso mas frágil (1 Pedro 3: 7). Cuando la relación matrimonial funciona correctamente, como Dios lo planeo, esto crea un ambiente de amor, aceptación, paz en el cual los hijos pueden crecer de manera sana en todos los aspectos (emocional, espiritual, físico, etc.)

Si bien es cierto podría desarrollar todo un tema en este punto, cabe mencionar por ahora que el hombre es responsable ante Dios por su esposa, debe amarla con amor incondicional y sacrificial, a semejanza del amor de Cristo por su iglesia, cuidándola y velando por ella. Esto es lo mejor que puede hacer por sus hijos: amar a la madre de ellos.

3. Un padre deja un legado de valor a sus hijos

 Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará? Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él.        (Proverbios 20: 6-7)

Por ultimo, la Palabra de Dios nos dice que aunque muchos hombres se juzgan en función de sus propios criterios, la marca de un verdadero hombre se ve en los frutos de su carácter (“camina en su integridad el justo“) y en el legado que le deja a sus hijos (“sus hijos son dichosos después de el“). No es tan importante el sustento material que un padre les pueda dar a sus hijos, si lo comparamos con el ejemplo de una vida recta, justa y temerosa de Dios, la cual nunca carecerá de provisión de los cielos; pero que impacta grandemente en la vida de los niños, adolescentes y jóvenes. Un hijo no anhela perfeccion de su padre, porque nadie es perfecto, pero si anhela direccion, guía y comprension de un hombre mayor en edad y experiencia, alguien que se esfuerza por hacer las cosas bien y que ya ha transitado el camino por el cual los hijos tambien han de ir.

Ya han pasado algunos minutos después de la medianoche; pero aun así, desde aquí mis saludos y respetos a todos los varones esforzados y valientes que tienen ese hermoso ministerio de ser padres y esposos. Es mi oración algún día, si Dios lo permite, participar de tan bella misión y espero estar preparado para cuando ese tiempo llegue.

Pero por mientras, honremos a nuestros padres y sobretodo a nuestro Padre Celestial.

Feliz Día del Padre!

Amen!

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