Hoy quiero presentar una batalla que se viene librando desde los albores de la humanidad. Se trata de una guerra sin cuartel entre dos formas de ver la vida, entre dos paradigmas los cuales tienen resultados muy diferentes; y aunque no estemos muy conscientes de dicha guerra de cosmovisiones, estamos inmersos en ella y todos los días apoyamos o vamos en pos de una de ambas. No podemos tener las dos a la vez, cada decisión que tomamos nos aleja de una y nos acerca mas a la otra; y mientras mas tiempo pasemos en comunión con una de ellas, mas asimilaremos los principios fundamentales sobre las que están basados y mas evidente serán en nuestra vida los resultados de seguirlas.

Sin mas preámbulos, las contendientes son:

Batalla entre la sabiduría y la insensatez

¿Suena a broma no? Pero no lo es. Hoy deseo hablar sobre una batalla que la Palabra de Dios dice que se libra todos los días en este mundo en nuestra mente  y que tiene como meta nuestro corazón. Dicha batalla se libra entre la sabiduría y la insensatez. La Biblia habla de este asunto en el capítulo 9 de Proverbios, personificando a cada una de estas formas de ver la vida como si de mujeres de carne y hueso se tratase. Cada una de ellas tiene características muy bien definidas y el resultado y fruto de nuestras vidas dependerá de a quien hemos rendido nuestro corazón.

Antes de que esta batalla de inicio, vamos a presentar mas detalladamente a las contendoras:

La sabiduría

La sabiduría

(Proverbios 9: 1-11)

  • Cimientos sólidos de verdad (v1)
  • Esta asociada al sacrificio, la intimidad y el gozo (v2)
  • Ubicada en lo mas alto de todo (v3)
  • Llama en voz alta a los simples (v4)
  • Ofrece alimento, esperanza y gozo a los faltos de cordura (v5)
  • Implica renuncia a las cosas vanas (v6)
  • Simboliza el camino de la inteligencia (v6)
  • Trae corrección, reprensión a quienes la siguen (v7-8)
  • Aleja del escarnio y la impiedad (v7-8)
  • Aumenta el conocimiento y la justicia (v9)
  • Empieza con el temor de Jehová (v10a)
  • Su principal arma es que nos llama a conocer el carácter santo de Dios; por ende a alejarnos del pecado (v10b)
  • Recompensa con una larga, relevante y satisfactoria vida (v11)

 

La mujer insensata

La insensatez

(Proverbios 9: 13-18)

  • Ignorancia, alboroto y simpleza (v13)
  • Pasividad, apariencia, sin intimidad (v14a)
  • Se encuentra en un nivel inferior a la sabiduría (v14b)
  • Atenta a distraer y engañar a quienes tratan de hacer lo correcto (v15)
  • Su principal arma es engañar a las personas haciéndoles creer que el pecado es agradable y bueno, que no tiene consecuencias para nuestra vida (v16-17)
  • Promete gozo y libertad, pero realmente paga con muerte, soledad, ruina, perdición y separación de Dios (v18)

Bueno, una vez que hemos dado a conocer a las luchadores, examinaremos un ultimo punto, el cual determinará completamente el resultado de este combate:

“Si fueres sabio, para ti lo serás;
Y si fueres escarnecedor, pagarás tú solo”
(Proverbios 9: 12)

¿De que hablamos aquí? La Biblia en este punto nos habla de la responsabilidad personal. Es decir, el resultado de esta batalla en nuestro corazón lo determinaremos nosotros. Una vez que hemos conocido lo que la Palabra de Dios nos enseña sobre la sabiduría y la insensatez de desobedecer a Dios, ahora somos responsables ante Dios y ante nosotros mismos de las decisiones que vamos a tomar. Cada día, a cada momento estaremos dejando de lado a una de ellas y siguiendo en pos de la otra. O nos hacemos mas sabios con el tiempo, cuando decidimos obedecer la Palabra de Dios, o nos volvemos cada vez mas necios e insensatos cuando pensamos que vivir una vida pecaminosa no nos traerá ninguna consecuencia. Nosotros decidimos.

¿A que voz haremos caso? Ambas tienen el mismo publico: simples y faltos de cordura. Que curiosa descripción que hace la Palabra de Dios sobre las personas en su estado natural. Así somos alejados de Dios: necios, vanos, simples y faltos de sensatez, cordura, de una mente clara y limpia; pero la sabiduría, que inicia cuando tememos el nombre de Dios y le obedecemos nos lleva a ser sabios, justos y cada vez mas conocedores de quien es la fuente de la sabiduría: el Señor nuestro Dios, Jesucristo, en “quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento”(Colosenses 2:3).

Amen!