Nunca te has preguntado ¿cual es la voluntad de Dios? A veces pareciera que es muy difícil poder conocer cual es la voluntad perfecta de Dios, sobretodo cuando uno va creciendo y se va enfrentando a un sinnúmero de decisiones que debe tomar, muchas de ellas vitales y que determinaran el resto de nuestra vida (¿con quien me casaré?, ¿que trabajo tendré?, ¿que carrera estudiar?, ¿en que área quiere el Señor que le sirva?, ¿debo partir como misionero?, etc.)

¿Cúal es la voluntad de Dios para mi vida? y ¿como sé que lo estoy haciendo es la voluntad de Dios?

Es claro que las decisiones que tomemos van a determinar el curso que va a llevar nuestra vida y son enteramente nuestra responsabilidad. Jamás podremos, delante de Dios, exculparnos de las decisiones que hemos tomado, sino que habremos de dar cuenta delante del que todo lo sabe, sobre las cosas que hicimos, las palabras que salieron de nuestra boca, las decisiones que tomamos, y sobre todo en base a que tomamos esas decisiones.

Y este es un punto muy importante: ¿en base a que tomamos nuestras decisiones? Me he dado cuenta, a lo largo de mi vida, que he tomado muchas veces decisiones en base al temor, al orgullo, a mi conveniencia personal, a una  rencilla con alguien, etc. Es decir, innumerables decisiones, algunas de ellas muy importantes, las hemos tomado teniendo como base sentimientos, pareceres, pero no un fundamento correcto, sólido, como corresponde a un creyente, y esto es la Palabra de Dios (Salmos 119:9-11)

La voluntad de Dios se trata de una persona: tú

Entonces, convengamos que debemos basar nuestras decisiones en la Palabra de Dios. Aún así, eso no resuelve plenamente el asunto en cuestión: ¿Como puedo conocer la voluntad de Dios? y ¿como sé que la decisión que estoy tomando es la voluntad de Dios? A este respecto, lo primero que tengo que decir es que la voluntad de Dios no se trata de llegar a un destino o alcanzar una posición. Es mas sobre nosotros mismos, quienes somos como personas delante de Dios, dado que la voluntad de Dios se realizará por medio de nosotros, no de situaciones o títulos. Esto quiere decir que yo puedo estar en el lugar correcto e incluso hacer las cosas que parecen correctas; pero no tener un corazón perfecto para con Dios. Puedo aún estar lleno de celos, contiendas, envidias, temores, complejos, orgullo, auto suficiencia. Lo digo con autoridad porque en mi vida he visto mucho de eso. No me enorgullece decirlo, pero puedo testificar que el Señor me ha permitido ver muchas de las profundidades de mi propio corazón y no me gustó lo que vi. Me encontraba haciendo lo correcto, en el lugar correcto, pero yo no era la persona correcta para ser usada por el Señor de la gloria, el que es tres veces Santo, el que habita en la santidad.

Es prioritario tener un corazón perfecto para con el Señor

¿Cual es entonces la voluntad de Dios para mi vida?

Entender esto es terriblemente urgente si queremos realmente ser siervos útiles en la obra de Dios y si deseamos conocer la voluntad de Dios para nosotros. La Biblia nos dice que no seamos insensatos sino entendidos de cual es la voluntad de Dios. Es decir, la voluntad de Dios es clara, se puede conocer, y esta es: "antes bien, sed llenos del Espíritu de Dios".

"Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.
No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Someteos unos a otros en el temor de Dios"
(Efesios 5:17-21)

La voluntad de Dios para sus hijos es que seamos controlados por el Espíritu Santo. Para ello, el apóstol Pablo compara este hecho con el ser dominado pro el vino. Cuando una persona esta ebria, el alcohol ha dominado sus sentidos y es capaz de hacer cosas que jamás haría estando normal. De la misma manera, cuando el Espíritu Santo nos controla, podemos ser capaces de hacer cosas que no podríamos hacer estando en nuestra carne, somos dirigidos por El y podemos cumplir la voluntad de Dios.

La llenura del Espíritu Santo es nuestra responsabilidad

Ahora, ¿como soy lleno del Espíritu Santo? La verdad es que es nuestra responsabilidad. El apóstol Pablo nos ordena a los creyentes “sed llenos”. No nos dice que Dios nos va a llenar, El ya nos ha dado el Espíritu Santo el día en que creímos en el Señor Jesucristo (1 Corintios 12:13). Nosotros debemos llenarnos, dejando que el Espíritu Santo nos controle. Hay que notar que los no creyentes se embriagan con vino y produce disolución, desenfreno, etc.; sin embargo los creyentes no se “embriagan” con el Espíritu, sino se llenan de El. Cuando el Espíritu Santo nos controla completamente, produce un efecto similar al de un hombre dominado por el vino: dicha persona ya no es quien llevas las riendas de su vida, sino el vino. Asimismo, el creyente que vive lleno del Espíritu Santo ya no tiene las riendas de su vida, sino que las ha cedido al Espíritu Santo, para que sea Cristo quien gobierne en su ser.

No pierdas tiempo, sé lleno del Espíritu Santo

¿Como soy lleno del Espíritu Santo?

Muchas veces me he encontrado orando así: “Señor, lléname de tu Espíritu”, hasta que entendí que es mi responsabilidad, no la del Señor. Y esto es así porque no se trata de un evento, como que el Señor derrama algo sobre mí que me cambia instantáneamente, sino que se trata de un proceso de obediencia que yo como hijo de Dios debo tener para con mi Señor. El mismo pasaje de Efesios 5:17-21 nos nuestra cuatro evidencias de alguien lleno del Espíritu Santo. Estos también son los pasos que uno como creyente debe tomar para procurar siempre estar lleno del Espíritu de Dios.

  1. Nuestro corazón y vocabulario debe estar lleno de la Palabra de Dios (verso 19a). Pablo nos dice lo mismo en Colosenses 3:16

“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales”  (Colosenses 3:16)

  1. Debemos tener un corazón que siempre esta alabando al Señor (verso 19b)
  2. Debemos tener un corazón agradecido a Dios por todo lo que pasa (verso 20)
  3. Debemos tener un corazón humilde y sometido a los demás (verso 21)

¿Difícil tarea no? Pero no es imposible. El Señor nos ha dado al Consolador, al Espíritu Santo para que nos guíe a toda verdad, nos ayude y enseñe, dándonos poder para vivir una vida cristiana victoriosa. Solo debemos dejar que El sea quien guie las riendas de nuestra vida.

Pero, ¿como sé si la decisión específica que debo tomar es la voluntad de Dios?

Empecemos en orden: El Señor no nos mostrará nada mas si no hacemos lo que ya ha dejado evidente en su Palabra. No nos engañemos, la voluntad de Dios se puede conocer, es clara y se encuentra en su Palabra. No necesitamos palabras engañosas de personas que nos quieren, conscientemente o no, desviar del propósito eterno de Dios a través de su Espíritu: conformarnos a la imagen del Hijo de Dios.

Si eres lleno del Espíritu Santo, haz lo que tengas a la mano hacer

Tu que piensas, ¿estas dejando que el Espíritu Santo te controle? Si es así, si honestamente y delante del Señor puedes decir que estas siendo fiel y estas evidenciando estos cuatro puntos en tu vida, estos textos son para ti:

“Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo”  (1 Samuel 10:7)

“Y Natán dijo a David: Haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo” (1 Crónicas 17:2)

 

Si eres lleno del Espíritu Santo, haz lo que tengas en el corazón hacer, porque será conforme a la Palabra de Dios, meditado y en oración.

Amen!