Uno de los grandes errores que podemos cometer en nuestra vida es el de tomar decisiones equivocadas en medio de una gran crisis. Normalmente en tiempos de crisis, las emociones se alteran, los ánimos decaen, nos centramos en lo que nos está pasando y perdemos la perspectiva de lo que realmente sucede a nuestro alrededor y de lo que Dios es y puede hacer. Son tiempos que realmente nadie quisiera pasar, pero la verdad es que suceden y no tenemos el control sobre muchos de ellos.

Podemos hablar de la muerte de un ser querido, un accidente, la pérdida de un empleo, una decepción amorosa, una crisis financiera, etc. Hay literalmente cientos de situaciones que podemos enfrentar y que pueden causarnos gran tensión y dolor; pero lo que es peligroso con respecto a estos tiempos difíciles no es tanto la tristeza o presión que nos pueden causar, sino las decisiones y la postura que asume nuestro corazón en estos momentos. Es común que en tiempos de comodidad nos aletarguemos, nos acostumbremos al status quo y olvidemos las cosas mas importantes; pero en los tiempos de crisis, realmente nuestro corazón es revelado y podemos ver lo que realmente es importante para nosotros y aquellas cosas por las cuales estamos dispuestos a luchar y aquellos por las cuales nos rendiremos sin siquiera presentar batalla.

Tiempos de crisis nos llevan muchas veces a tomar decisiones equivocadas

Lamentablemente, es común que ante este tipo de situaciones hagamos promesas, tomemos votos del tipo “nunca mas hare esto”, o “a partir de ahora no creo en aquello”. Tomamos decisiones, hacemos promesas, cambiamos el curso de nuestra vida en un momento de crisis, y esto muchas veces no es lo mejor que debemos hacer dado que la crisis pasará, pero continuaremos nuestra vida con las consecuencias de las decisiones que tomamos en esos momentos, que no eran tan críticos, sobre todo si entendemos que como creyentes tenemos todo lo que necesitamos para poder pasar por estas situaciones de manera victoriosa (eso no significa que no nos va a doler, pero que si podremos hacer la voluntad de Dios aun en medio de ese dolor).

La Palabra de Dios no nos promete una vida sin dificultades; todo lo contrario, el Señor nos dice que nos esperarán tribulaciones y momentos duros; pero si nos promete que podremos pasar victoriosos en esos momentos. Suena fácil decirlo, es mas complicado hacerlo, pero no es imposible. Para ello, quiero examinar dos pasajes de la vida del rey David, quien considero que pasó por muchas situaciones difíciles en el camino de su preparación y aun en su tiempo de servicio a Dios como rey de Israel. Este hombre fue probado en muchas áreas de su vida y una de las características que vemos en el es que aun en medio de crisis grandes, el siempre mantuvo un corazón dispuesto para Dios y como Job, jamás atribuyó a Dios despropósito alguno (Job 1:22)

1. Clamores desde una cueva

“Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí;
Porque en ti ha confiado mi alma,
Y en la sombra de tus alas me ampararé
Hasta que pasen los quebrantos
.
Clamaré al Dios Altísimo,
Al Dios que me favorece.
El enviará desde los cielos, y me salvará
De la infamia del que me acosa;
Dios enviará su misericordia y su verdad”
   (Salmos 57:1-3)

David se encontraba huyendo de Saúl y se refugió en la cueva de Adulam. Esta cueva es notoria en el trato de Dios para David, porque a esa cueva lo siguieron sus familiares y todo hombre angustiado, amargado y endeudado, haciendo jefe de ellos (1 Samuel 22:1-2). Allí estaba David junto con aproximadamente cuatrocientos hombres perseguidos y forajidos, por quienes nadie daría ni un centavo; sin embargo , en las manos de Dios, con la disposición correcta de corazón, estos hombres llegaron a convertirse en los “valientes de David”, y David mismo en el rey de Israel.

David tenía puesta su confianza en Dios y había hecho lo correcto: refugiarse en el Señor hasta que pasen los quebrantos. Esto nos habla de la temporalidad de las pruebas: van a pasar, no son eternas, son tiempos donde Dios prueba nuestro corazón y trata con nuestras vidas. Son tiempos de aprendizaje donde entendemos mejor el corazón de Dios y la necesidad que tenemos de El. Como David confiaba en Dios sabia que el Señor lo escucharía y salvaría. Debido a su gran misericordia y a su verdad, es decir, el hecho de que Dios es bueno, fiel y tenía un propósito con la vida de David (como con cada uno de sus hijos), David sería librado de este tiempo de gran crisis, persecución, incomodidad, incertidumbre.

Nosotros también podemos esperar en Dios por su favor y misericordia, hasta que pasen los quebrantos. Sea cual sea la prueba que estemos pasando, terminará y veremos la mano de Dios.

Bajo la sombra de las alas del Señor es el mejor lugar en medio de la crisis

2. La crisis en las manos de Dios

“Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos.
Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.
Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel, también eran cautivas.
Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios
         (1 Samuel 30:3-6)

“…Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David  (1 Samuel 30:19)

En este pasaje, David pierde a su familia, bienes y el respeto de sus guerreros. El enemigo se había llevado todo, estaban en medio de una gran crisis. ¿Que hizo David? Se fortaleció en el Señor su Dios. Y luego de pedir dirección a Dios salió a pelear, para recuperar lo que era suyo: su familia, lo que Dios les había dado y el respeto de su gente.

No te rindas, pelea por lo que es importante

Hay momentos de crisis en los cuales tenemos que refugiarnos en el Señor, esperar que pase y confiar en que Dios nos ayudará para salir de ese tiempo; pero hay circunstancias donde debemos pelear. No podemos dejar que el enemigo nos robe los sueños, la pasión por servir a Dios, la unión en nuestra familia, el anhelo por el ministerio que hemos recibido de Dios. No! Hay momentos de luchar, y tenemos que hacerlo fortaleciéndonos en el poder del Señor.

David no se lamentó, no se auto compadeció, buscó al Señor y salió a recuperar lo que era suyo. Lo increíble de este relato es que no sólo venció a sus enemigos, sino que recuperó TODO lo que era suyo. ¡Dios es fiel!

3. ¿Que herramientas tenemos para poder pasar la crisis?

Es sencillo, aunque equivocado, pasar la crisis simplemente con una falsa esperanza, creyendo que “ya el tiempo curará todo” o que “ya pasará esta situación”. Y si es cierto que la situación difícil pasará, pero eso no significa que realmente habremos resuelto el problema que causó la crisis, y sobretodo, que estemos listos para afrontar mejor la siguiente crisis que venga a nuestra vida.

Usemos las armas que nos ha dado el Señor

No, tenemos que tomar el control de nuestro corazón y mente, sometiéndolos a Dios y poniendo en practica las bendiciones que el Señor nos ha dado para poder pasar por los tiempos de crisis de manera agradable a Dios y entendiendo que es lo que el Señor nos quiere enseñar. Estos principios son básicos, son las que siempre hemos conocido, pero que muy pocos creyentes utilizan realmente para su propio beneficio y para la gloria de Dios. Estos son:

  1. La dirección del Espíritu Santo  (Juan 14:26-27, 16:13-14)
  2. La Palabra de Dios (Colosenses 3:16, Salmos 119:9-11)
  3. La oración (Filipenses 4:6-7, 1 Pedro 5:7, 1 Tes. 5:17)
  4. La alabanza (Efesios 5:19, Hechos 16:25, Apocalipsis 19:5)

Tenemos “todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad” (2 Pedro 1:3) para poder ser renovados en nuestro entendimiento y “comprobar la buena voluntad de Dios agradable y perfecta” (Romanos 12: 2). Es tiempo de dejar de auto compadecernos, lamentarnos por lo que estamos pasando y echar mano de las bendiciones que ya Dios nos ha dado de antemano para poder glorificar a Dios aun en medio de nuestro sufrimiento y hacer la voluntad de Dios.

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría”  (1 Pedro 4:12-13)

Si vas a tomar una decisión en el tiempo de crisis toma esta: Acércate mas al Señor en oración, busca su rostro, adórale y alábale porque el no ha dejado de ser Dios ni ha dejado de ser bueno. El reina aun en medio de la tempestad. Espera en el Señor y sigue sus pisadas, llena tu mente de la Palabra de Dios y que nada ni nadie te distraiga de la comunión con tu Señor. Sírvele con corazón agradecido y veras como el Señor encamina tus pasos. El lo ha prometido, ¡El lo hará! (Proverbios 3:6)

 

Amén!