La Biblia declara que la vida del hombre en este mundo es efímera como la hierba del campo: en un momento nace y crece, y en muy poco tiempo cumplió su ciclo de vida y muere. Y aunque esto es evidente para todos los seres humanos, muchos de nosotros vivimos como si nunca fuésemos a dejar este mundo; sólo concentrados en el AHORA y en MIS necesidades, cerramos los oídos y ojos ante el hecho de que algún día estaremos delante del Creador de todo lo que existe y habremos de rendir cuentas de nuestras palabras, actos y pensamientos delante de El. Cuando llegue ese día, ¿que le diremos? ¿como podremos justificarnos? la Palabra de Dios dice que ningún hombre puede justificarse delante de Dios. Lo único que nos salvará en ese día es haber puesto nuestra esperanza en la sangre derramada de Cristo en la cruz del calvario. Ninguna obra humana podrá jamás ganar algún crédito delante del Dios Santísimo.

La vida del hombre es efímera: algún día debe enfrentarse a la muerte

Otro aspecto que olvidamos es que no sólo nosotros partiremos de este mundo, sino quienes nos rodean también lo harán. Padres, hermanos, amigos, hijos, etc. todos tomaremos el sendero de la muerte y lo importante aquí es saber si los despediremos en paz, amor, respeto o si el rencor, la falta de respeto y el odio marcaron los últimos tiempos que compartimos con aquellos que nos precedieron a la hora del encuentro con el Altísimo.

 

En el Salmo 90 Moisés le pide al Señor que nos enseñe a contar nuestros días para que seamos sabios. Que reconozcamos que en este mundo sólo estamos de tránsito hacia nuestra morada eterna: el cielo solo para aquellos que depositan su fe en el Salvador Jesucristo, y el infierno para aquellos que lo rechazan con sus pensamientos, obras y estilo de vida. Que seamos humildes y sabios para comprender que no tenemos la vida comprada: hoy estamos y mañana bien podríamos no estar. Hoy mismo puede ser nuestra última noche y debiéramos estar preparados para encontrarnos HOY mismo con nuestro Creador.

¿Estás listo para encontrarte con el Señor?

¿Estas listo para encontrarte con el Señor? ¿Estas listo para despedir en paz, amor y respeto a tus padres, hermanos, amigos? Si no es así, no pierdas tiempo, busca el perdón, la reconciliación, honra a tus padres, abraza a tus hermanos, agradece a tus amigos porque son un regalo de Dios; y sobretodo, busca al Señor para que cuando estés delante de El, tengas confianza en que la sangre del Señor Jesús lavó tus pecados y te abrió las puertas del cielo.

 

"Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño,
como la hierba que crece en la mañana. En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca
" (Salmos 90:5-6)

"Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,
Que traigamos al corazón sabiduría
" (Salmos 90:12)

 

Amen!