En este post, trato de continuar este proyecto en que me he embarcado: hacer una serie de reflexiones breves, capitulo por capitulo, del evangelio de Lucas. No es mi intención hacer un comentario bíblico, ni un estudio exegético del mismo. Solo deseo resaltar y rescatar principios hermosos de la Palabra de Dios, que podamos aplicar en nuestras vidas, que nos edifiquen y ayuden en nuestro caminar con Cristo.

El segundo capitulo de Lucas tiene un mensaje hermoso: Dios lo hace todo con un propósito claro y definido; y haremos bien en identificar esto, creerlo y confiar en que también en nuestras vidas el Señor tiene un plan que esta desarrollando, cuya meta es Su gloria (no la nuestra), la cual se vera magnificada por medio de nuestro crecimiento y semejanza al carácter y pensamiento de nuestro Salvador Jesucristo.

Los propositos de Dios para la vida del creyente

Un Salvador prometido

Y José también subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David”  (Lucas 2:4)

Este versículo es clave para entender que el nacimiento del Salvador Jesucristo no era algo fortuito: estaba profetizado por el Señor cientos de años antes. Por ejemplo, nos dice Miqueas 5:2 que debía nacer en Belén; vemos en la promesa de Dios a David en 2 Samuel 7:12-16 que el Salvador vendría de su linaje; e Isaías 9:1-2 declara que el Salvador ministraría en Nazaret y seria llamado nazareno.

José, sin saberlo estaba cumpliendo las profecías, conforme a la voluntad de Dios. Aun el hecho del llamado del emperador Augusto Cesar a empadronar a las personas, era usado por Dios para el cumplimiento de su voluntad, pues causó que José vaya a Belén junto con su esposa, que estaba por dar a luz. Dios cumple su palabra moviendo y dirigiendo las situaciones, eventos de la historia y a las personas para que ejecuten sus propósitos.

Una noche gloriosa, pero de contrastes

Lucas 2:6-15 nos muestra la escena del nacimiento de nuestro Señor: un momento glorioso, único para la raza humana, pues nacía en nuestro mundo el Único que podía librarnos de la maldición y la condenación del pecado. Este era un momento épico, único; sin embargo esta marcado de fuertes contrastes que deben dejarnos una gran lección. El nacimiento de Cristo fue sorpresivo, tanto que no hallaron sitio donde alojarse y María tuvo que dar a luz en un humilde pesebre. Este no es un lugar digno del Rey de reyes porque es pequeño, oscuro, humilde. Debió ser recibido por los reyes de la tierra, pero fue recibido por humildes pastores; sin embargo, los ejércitos de los cielos le alabaron, los ángeles lo anunciaron, y sabios del lejano oriente le ofrecieron sus presentes.

El Rey de Reyes, Jehová de los Ejércitos, Dios el Hijo nacía en la tierra como un niño humilde, proveniente de una familia humilde, envuelto en pañales en un humilde pesebre. Alabado por ángeles, recibido por pastores. Envuelto en carne humana, pero Dios todopoderoso. Que tremenda lección de humildad y sacrificio de amor el que Dios hizo por nosotros. Y es que la humildad y escasez no significa que Dios no obre; pues Dios obra aun en medio de la escasez, humildad, “pequeñez”. Aun en las cosas mas sencillas, Dios esta obrando su perfecta voluntad.

El nacimiento de Cristo: ejemplo supremo de humildad, amor y gloria

El propósito de Dios se desarrolla

En Lucas 2:19-52 vemos otro aspecto del desarrollo del plan de Dios en la vida de su Hijo Jesucristo. Habría de ser llamado Jesús, que proviene del hebreo Yeshua, que significa “Yahveh o Jehová es salvación”. De Dios es la salvación, no del hombre; y el nombre mismo de nuestro Salvador lo dice. Su familia cumplió los requisitos de la ley con la circuncisión y la ofrendas por el pecado y la expiación, tal como estaba establecido para todo judío. Vemos la condición humilde que tenían porque ofrecieron tórtolas y no un cordero (licencia que se le daba a las familias pobres – Levítico 5:11).

Algo que vemos aquí es que, si bien es cierto Dios obra en medio de las situación comunes y normales de la vida, no lo hace a ocultas o de tal manera que el hombre no la pueda reconocer. Nuestro Dios se proveyó de dos testigos fieles, Simeón y Ana la profetisa, quienes fueron los primeros evangelistas de las buenas nuevas del Señor.

También, vemos al niño Jesús crecer como un niño normal, pero a la vez excepcional. En el verso 49, luego que sus padres lo encontraran, Jesús responde con todo respeto pero claridad absoluta a sus padres terrenales: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”. Su padre terrenal lo buscaba, pero Jesús estaba en los negocios de Su padre celestial. Ya Jesús era consciente de su relación única con Dios, de que era el Unigénito Hijo de Dios. Tenia doce años, y según la cultura judía entraba a la adultez y era considerado un “hijo de la ley”, y tenia que cumplir todas las obligaciones de la Ley de Dios. Estaba enfocado en su misión, preparándose, aprendiendo de la Palabra de Dios y creciendo en gracia y sabiduría. Eso no quita que dejara de cumplir sus obligaciones, pues vemos que se sujetó en todo momento a sus padres terrenales, pero tenia claro que su prioridad era Su padre celestial y el cumplir su voluntad. Y es que Dios quiere cumple su voluntad en sus hijos, y esto no excluye el cumplimiento de las obligaciones comunes a todo ser humano. Lo sobrenatural no excluye lo natural. La voluntad especifica de Dios para cada persona no contradice ni excluye la voluntad revelada de Dios en su Palabra.

 


Conclusión

En este capitulo se hace referencia por lo menos 7 veces a cosas que debían suceder “conforme” a la Ley de Dios o a su voluntad. Se encuentran salpicadas entre el viaje de José, el alumbramiento de María, el nacimiento y crecimiento de Jesús. Vemos a Dios obrar en medio de la rutina de la vida diaria, en medio del testimonio de testigos, en medio de escasez, en medio de problemas incluso. Dios obra de una manera sutil, inteligente, constante: el hecho de que no sea muchas veces espectacular y rimbombante no significa que no haya un plan. Dios tiene un plan, lo ha venido desarrollando desde el primer día de la creación, hoy lo sigue desarrollando y lo culminará con la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo en gloria, para juzgar a los pecadores y dar la recompensa a sus santos, y en la creación de un nuevo cielo y una nueva tierra donde no exista el pecado y Dios viva con su pueblo en perfección por toda la eternidad.

El plan de Dios para la humanidad

¿Puedes creer que Dios tiene un plan con tu vida? ¿Puedes creer que el Señor lo tiene todo bajo control, aun en medio de las cosas aparentemente comunes de la vida? Porque ese es el mensaje de este capitulo: Dios obra para su propia gloria por medio de la salvación del ser humano. Para ello envió a su Hijo, humilde y poderoso a la vez, manso y sabio, un hombre aparentemente común, pero el Unigénito Hijo de Dios, digno de toda honra y gloria. Que nuestra vida tenga el privilegio de ser parte del desarrollo del plan de Dios y que su voluntad sea hecha y prosperada en nuestras vidas.

 

Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.
Y esto os será por señal; hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre
” (Lucas 2:10-12)

 

Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre Él”  (Lucas 2:40)

 

Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres”  (Lucas 2:52)

 

Amen!

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