Ni un mero hombre que se cruzo en mi camino

Ni tan solo un profeta que me hablo las palabras de Dios

Ni solo un maestro para que guie mi destino

El es el Hijo de Dios, creo en El y postrado le adoro

 

Ciego estaba y me dio vista

Perdido en la oscuridad y su luz me resplandeció

Y aunque todos me negaron y despreciaron, El me hallo

Y aunque el mundo ya no es mi hogar, El me recibió

 

Ya nada me puede satisfacer, soy su discípulo

Tentaciones y pruebas me pueden hacer perder el rumbo

Ciego era mas ahora veo

El es el Hijo de Dios, creo en El y postrado le adoro

 

Olvide por un momento que solo en El esta mi satisfacción

Que El que esta en el trono es digno de toda honra, gloria y adoración

Pero ahora vuelvo, mis ojos abiertos y mi corazón encendido

Al que no solo es un hombre, profeta o maestro

El es el Hijo de Dios, creo en El y postrado le adoro

Jn. 9, 1-41 i

(Basado en la historia del ciego de nacimiento – Juan capitulo 9)

Gloria mi Dios, que me ha librado de toda angustia y me ha dado una vida que no merezco. Ciego era mas ahora veo, en tinieblas vivía, mas ahora me llena su luz.

Amen!

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