Una de las diferencias fundamentales en la vida practica entre un creyente y una persona que no ha depositado su fe en el Salvador Jesucristo es que el creyente SIEMPRE tiene esperanza en cada momento de su vida. Aun en los peores desiertos del alma, en medio del valle de sombra de muerte, el creyente sabe que no esta solo. Dios esta con el. El Señor no ha prometido que no tendremos problemas, pero lo que si ha prometido es que no nos dejara solos (Mateo 28:20b), que nos dará la salida para que podamos resistir (1 Corintios 10:13), que nos dará sabiduría si se la pedimos (Santiago 1:5), que lo que pasemos será usado para su gloria y la bendición de otros (2 Corintios 1:3-4), que lo que pasemos nos ayudará a bien (Romanos 8:28); porque si Dios lo permite es por un propósito bueno, justo y santo (Romanos 12:2).

El problema es cuando no lo entendemos, cuando no nos damos cuenta de los propósitos de Dios (Isaías 55:8); cuyo fin es conformarnos a la imagen de su Hijo, es decir hacernos mas santos (Romanos 8:29). El propósito de Dios es glorificar su santo nombre por medio de las vidas santas de sus hijos; y ello amerita que a veces tengamos que pasar problemas y dificultades. Aun muchas de ellas son simplemente las consecuencias de nuestras malas decisiones. Eso no anula la fidelidad de Dios: el es bueno y fiel aunque nosotros no lo seamos (2 Timoteo 2:13). La bondad de Dios, su amor y sabiduría están por encima de nuestra debilidad y fragilidad. Quiero decir con esto que sea que estemos pasando dificultades por factores externos a nosotros, o por consecuencia de nuestra pecaminosidad; Dios busca conformar la santidad en sus hijos, quienes han creído en El. Nos disciplina, nos corrige, nos guarda en otras ocasiones de pecar. En otras oportunidades nos permite experimentar las consecuencias del pecado para que aprendamos. El realmente es un Padre amoroso, sabio, justo y bueno, que cuida de sus hijos, no conforme a nuestro distorsionado concepto del amor caprichoso y condicional, sino sobre la base de su propia naturaleza santa: un amor incondicional, eterno, justo, fiel.

Siempre hay esperanza en Dios

Escribo esto porque muchas veces vivimos como un no creyente: sin esperanza y sin Dios en este mundo. Es decir, como si no tuviéramos un Dios todopoderoso, como si no pudiéramos confiar y esperar en El. Esa incertidumbre, esa ignorancia del poder, amor y carácter de Dios nos limita y empequeñece, porque JAMAS podremos en nuestras propias fuerzas vivir una vida agradable a Dios. Siempre habremos de fallar; pero si no reconocemos la mano de Dios, aun en medio de nuestra debilidad, la vergüenza hará presa de nuestro corazón. Y un corazón avergonzado, frustrado es un corazón triste, decepcionado, solitario, sin esperanza. Un cristiano sin esperanza es una contradicción en si misma; es como imaginar un pez en medio del desierto, o un sordo que oye muy bien.

"Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza" (Salmos 62:5)

No mis amigos y hermanos: Hay esperanza en Dios. Es mas, las pruebas en el creyente desarrollan su fe y su capacidad de esperar en Dios. Esta es la esperanza bíblica: no los buenos deseos de que mañana me vaya mejor, o los sentimientos que fluctúan en función de las circunstancias. La esperanza bíblica es fundamenta en esta solida base: Jesucristo, el Hijo de Dios, murió por mis pecados. Por todos mis pecados (pasados, presentes y futuros), soportando la ira de Dios que debía caer sobre mi, y declarándome justo delante del Santo Dios. Su perfecta vida me ha sido atribuida a mi y es así como Dios me ve: santo, perfecto y cercano a El, en los méritos de la sangre del bendito salvador. Por eso puedo tener esperanza aun en medio de los pecados mas duros, en medio de las circunstancias mas difíciles, en medio de los problemas mas desesperados. Dios no escatimo ni a su propio Hijo, sino que lo entrego por mi, ¿como no nos dará junto con El, las demás cosas?

"Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo"           (Romanos 15:13)

Esto por supuesto no es razón para vivir como se me da la gana. La posición que Cristo gano para mi debe verse reflejada en una vida de gratitud, santidad, amor y obediencia a Dios. Pero seamos sinceros: pecamos y a veces en cosas en las que ya no deberíamos pecar.  Pero eso no anula el poder de la salvación del Señor. Esa es nuestra esperanza: Que Dios me ama y que puedo acudir a El siempre y buscar su gracia y misericordia para que me perdona; su poder y fortaleza para las pruebas de la vida, su dirección y guía para las decisiones de la vida. No por mi, sino por El. No en base a mi propia justicia, sino en base a la justicia de Cristo que me ha sido imputada por la fe en su sangre. Esa es la esperanza que agrada a Dios.

Podemos tener esperanza en la vida por el sacrificio de Cristo Jesus

Que en este día, renueves tu esperanza en el Santo de Israel, la roca fuerte que nunca falla y que es Dios por los siglos de los siglos. Que su poder y amor renueven tus fuerzas y te levantes como las águilas un día mas. Que tus sueños se remonten y se cumplan, para la gloria de Dios y la expansión de su reino.

"Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado" (Romanos 5:3-5)

 

Amen!