¿Que clase de pregunta es esta?

Esta pregunta la hizo un lider cristiano muy reconocido hace un tiempo atras

Esta pregunta falla porque asume que estos tres componentes son excluyentes. Asume que el amor no esta relacionado con la integridad y la claridad doctrinal. Falla porque sutilmente propone el amor como superior a los demás y no lo define tampoco.

La Biblia dice que el amor de Dios ha sido derramado en nosotros los creyentes (Romanos 5:8), y por ese amor vivimos en integridad a Dios y le servimos. Pero ese amor no es "etéreo", no es un sentimiento bonito o un estado emocional. Es el resultado de la obra del Espíritu Santo en el creyente que ha creído, que se ha rendido ante las Buenas Nuevas del Señor Jesucristo, las que fueron anunciados por los verdaderos apóstoles del Señor, como por ejemplo:

"Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras"         (1 Corintios 15: 3-4)

Y esto señores, es doctrina.

No podemos excluir el amor de la doctrina, ni viceversa. La doctrina no hace daño, es la base de nuestra fe. Lo malo es enarbolar la bandera de "defensores de la fe" y atacar a mansalva a todos los que no creen lo que uno. Eso no es tener amor. El que anhela ser siervo de Dios debe ser amable, apto para enseñar, sufrido, paciente. El amor nos preserva de imponer, mas bien, nos lleva a dar ejemplo de una vida de fe y de consecuencia con lo que creemos.

Problema #1: Legalismo producto del orgullo espiritual

Mucho cuidado con esos “ventiladores de pantano”, que solo tiran barro a todos los demás. Defienden su causa maldiciendo a otros, criticando, juzgando. Hechos a si mismos modelos perfectos de la vida cristiana, se erigen como jueces de sus hermanos. Estos son “fariseos modernos” que no tienen cuidado, criterio, tino ni amor para hablar la verdad.

Pero no es esto lo que nos enseña la Palabra de Dios. Veamos lo que Pablo encarga a Timoteo, su joven discípulo, y dejemos que la Biblia nos enseñe:

Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”  (2 Timoteo 4:1-2)

El legalismo condena a todos pero no a si mismo

¿Esta mal ser “doctrinal”? En absoluto! Es la base de nuestra predicación, enseñanza y exhortación. Sino fuese así, ¿en base a que aconsejaríamos? ¿A mis propias experiencias, a mis propias ideas? Dios nos libre de tal imprudencia! Pero vemos que ello debe hacerse con toda paciencia. Amor y doctrina van de la mano: no son excluyentes.

 

Problema #2: Libertinaje producto de la ignorancia espiritual

Mucho cuidado con esos “amorosos” líderes que llenan sus bocas de frases que suenan bonitas, que repiten lo que otros famosos dicen. Aparentando gran creatividad y tolerancia, extienden sus dañinas ideas a los demás, sutilmente indicando que no necesitamos “doctrina”, sino amor. Subrayando solo el amor de Dios, estos personajes obvian deliberadamente aspectos tan importantes de la doctrina cristiana, que son el fundamento de todo creyente y que no pueden ser pasados por alto.

Esto tampoco no es lo que enseña la Palabra de Dios. Veamos lo que continua diciendo este versículo:

Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:3-4)

El que desconoce la doctrina se deja llevar por su corrompido corazon

¿Que es lo que nos esta diciendo Pablo? Que en los últimos tiempos, habrán maestros que engañaran a las personas. Lo peor no es eso, sino que dice que las personas mismas se amontonarán de tales engañadores! Darán la espalda a la doctrina y se volverán a las fabulas, a los cuentos, a lo que es agradable al oído. Esto no sucederá de improviso, sino paulatinamente, como parte de un  diabólico plan para los últimos tiempos.


Así que mucho cuidado con frases bonitas pero huecas, tendenciosas y sutiles que buscan dividir a la Iglesia de Cristo, iglesia que esta basada en "un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos" (Efesios 4: 4-6)

Mucho cuidado con desviar la mirada de la Palabra de Dios, nuestra única fuente de autoridad y norma de fe y practica. Ella nos preservará del error y nos mantendrá en la senda de la sencillez y la obediencia al Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

Amen!