Es muy extraño cuando vemos personas (que profesan o que alguna vez profesaron la fe cristiana) postear en facebook, Whatsapp u otros sitios sociales fotos, textos y pensamientos que contradicen abiertamente la enseñanza de la Palabra de Dios. Es bien extraño ver un joven posteando groserías, fotos obscenas, chistes de doble sentido y al día siguiente postear versículos de la Biblia!! También es bastante triste ver personas que sin temor alguno ni reparo postean sus actividades que no son para nada cristianas sin entender o darse cuenta de que MUCHAS personas lo van a ver, incluido aquellas que saben que ellos profesan o profesaron la fe cristiana, dando con ello un pésimo testimonio del evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Me queda clarísimo que cada uno es responsable de sus propias decisiones. Si uno decide seguir a Cristo, hay un precio que pagar y un estilo de vida característico de un cristiano, producto de su relación con el Señor y la acción santificadora del Espíritu Santo. Tenemos altos y bajos, cometemos errores, es cierto; pero la regla (y no la excepción) es la búsqueda de la santidad, de la obediencia a Dios y su Palabra. La Palabra de Dios claramente lo menciona: la característica del hombre o mujer regenerados es el arrepentimiento, la fe, la vida nueva. Pecamos si, pero no practicamos el pecado como un estilo de vida.

Nuestro estilo de vida debe reflejar la gloria de Dios

Lo que no entiendo es como podemos tomar este tipo de decisiones sin tomar en consideración que lo que hagamos, decimos y nuestro estilo de vida afectan el testimonio del evangelio ante otras personas. Yo digo, si deseas vivir como quieras, adelante! eres libre de hacerlo. Pero por el amor de Dios no avergüences el evangelio del Señor Jesucristo. Si rechazas el amor de Dios y no quieres abrazar su salvación, esta bien! es tu decisión; pero no cierres las puertas a quienes SI desean entrar. No avergüences el evangelio del Salvador Jesucristo. Mejor seria que nunca te hubieras identificado con Cristo que ahora vivir una vida desobediente a la Palabra de Dios y que los demás lo vean. Muchas personas lamentablemente toman el mal testimonio de algunos cristianos para excusarse y no acudir al Salvador. Otros son espantados al ver la vergonzosa conducta de quienes deben ser imitadores de Cristo, cuando los ven en discotecas, tomando, fumando, teniendo relaciones sexuales fornicarias o adulteras, cuando los ven robando, mintiendo, calumniando, etc. No podemos quedarnos callados ante esta triste pero actual realidad: en muchos lugares el cristianismo es meramente una profesión religiosa, mas no una relación viva con el Salvador resucitado. En muchos lugares, el cristianismo es una religión muerta, sin vida, poder ni esperanza. Se ha dejado de lado la Palabra de Dios, dándole prioridad a filosofías humanas y tradiciones de hombres. El pecado ya no se señala, no se disciplina, no se corrige.

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros como conviene a santos; ni palabras obscenas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen; sino antes bien acciones de gracias.
Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia
” (Efesios 5: 3-6)

 

Pero no vemos eso en la enseñanza de Pablo. El mismo Pablo que hablaba de la gracia de Dios y del amor de Dios también dijo que si había alguno que llamándose cristiano persistía en su vida de pecado, debía ser separado y los creyentes no debían tener comunión con El (1 Corintios 5: 11). ¿Suena duro verdad? Suena mal en estos tiempos de tolerancia y relativismo; pero es la verdad. La iglesia es columna y baluarte de la verdad, si no somos la sal de la tierra, ¿quien lo será? Si no somos imitadores de Dios como hijos amados (Efesios 5:1), ¿quien lo será? Si no decimos las cosas como son, si no vivimos y predicamos la verdad, el mundo no tiene esperanza.

No avergoncemos el evangelio!

Meditemos amigos y hermanos. Reflexionemos. Tal vez es momento de ponernos a cuentas con el Señor, pedirle perdón por nuestros pecados y por avergonzar al evangelio con nuestros actos y palabras. Dios es fiel para perdonarnos si nos volvemos a El de corazón. Nadie es perfecto, nadie se salva por serlo; pero la salvación PRODUCE un cambio en nuestra vida. No podemos decir que conocemos a Cristo y seguir siendo los mismos de antes.

Por el amor de Dios, no avergoncemos el evangelio del Señor! (1 Corintios 15: 34)

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y ser hollada por los hombres.
Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende un candil y se pone debajo del almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo
” (Mateo 5: 13-16)

 

Si eres cristiano, eres la sal de la tierra, no lo olvides!

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