¿Cual debe ser mi actitud al orar? Todo creyente debe entender que la oración es vital para su crecimiento espiritual, para su comunión con Dios y para su actuar diario. Pero luchamos con la oración, intentamos un día o dos y luego fallamos. Nos cuesta mantenernos constantes en la oración. Otro día nos preguntamos ¿porque tengo que seguir orando por esto, si Dios ya lo sabe? Al pasar el tiempo y no ver respuesta, nos cansamos, nos desanimamos y dejamos de insistir. Preferimos actuar en nuestra propia sabiduría, en nuestros conocimientos y en nuestras fuerzas.
Y fallamos. ¿Pero como debemos orar? Y el Señor nos muestra en su palabra que debemos pedir, buscar y llamar. Son parecidas las palabras pero tiene implicancias diferentes cada una de ellas.

Pedir, buscar y llamar: actitudes correctas al orar

Pedimos porque reconocemos que tenemos una necesidad. Pedimos a nuestro Padre Celestial que conoce mejor que nosotros, no lo que deseamos, sino lo que necesitamos. Pedimos con humildad, reconociendo que El, y no nosotros, es nuestro proveedor, la fuente de todo lo que podemos requerir en esta vida. La Biblia nos dice que si pedimos se nos dará.

 

“La oración no cambia a Dios; pero siempre me cambia a mi”

Buscamos porque necesitamos encontrar algo. Esto requiere acción de nuestra parte, diligencia, constancia hasta encontrar lo que buscamos. Buscamos lo que hemos perdido, lo que queremos, lo que nos importa. Un buscador persistirá en oración de manera diligente hasta encontrar lo que busca. Buscamos porque solo Dios nos puede dar verdadera dirección. La Biblia nos dice que hallaremos lo que buscamos.

Llamamos porque estamos fuera y queremos entrar. Reconocemos que estamos fuera y deseamos la comunión intima con el Señor. Llamamos porque necesitamos que el Señor venga a nuestras vidas y circunstancias. Llamamos porque necesitamos su auxilio, socorro y confiamos que nuestro Padre celestial acudirá en nuestra ayuda. La Biblia nos dice que el que llama, se le abrirá.

La oracion no cambia a Dios pero siempre me cambia a mi

Pedir, buscar, llamar. Orar con humildad, con diligencia, con constancia y con el afán de tener intima comunión con el Señor. Quien ora así, será transformado en la presencia de Dios y encontrara lo que busca. Dios es fiel y nos llama a persistir en oración. Si amas algo, lucha por ello en oración: no busques solucionarlo en tus propias fuerzas. Lucha por tu vida, tu ministerio, tu condición espiritual, tu familia, tu salud, tus amigos, la mujer o el hombre que amas. Lucha de rodillas delante de Dios y El ha prometido responder tu plegaria. Tenemos un Padre Celestial que anhela tener comunión con sus hijos y transformarlos y dirigirlos en oración.

"Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá" (Lucas 11: 9-10)

Que el Señor nos ayude a esforzarnos y tener un corazón humilde para buscarlo a El; que no desmayemos en la oración, que no nos desanimemos ni desconfiemos de El. Estas actitudes al orar transformaran nuestro ser, cambiaran nuestra perspectiva de la vida y nos enfocaran en Aquel que es nuestra vida, la fuente de todo lo que necesitamos y la solución a todas nuestras circunstancias.

 

Amen!