Nos dice la Palabra de Dios que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana y que su fidelidad es grande (Lamentaciones 3:22-23). Y esto fue muy patente la mañana en que Noé salió de la barca. Toda la humanidad había desaparecido, condenada por su maldad y por su rechazo a Dios. No solo ella sino que todos los animales y plantas, a excepción de quienes entraron al Arca también murieron: nuestro pecado siempre tiene consecuencias que van mas allá de nosotros mismos. Eran días terribles, de desolación, muerte y tristeza. La humanidad había llegado en su desenfreno a un punto sin retorno en su maldad, de tal manera que Dios juzgó al mundo destruyéndolo por medio de un Diluvio Universal.

Noe saliendo del arca

Sin embargo, aun en medio de tal desgracia, Dios da esperanza. No toda la humanidad pereció. El Señor se reservó a Noé y su familia, escogidos por su gracia para repoblar la tierra en el temor y obediencia a Dios: una nueva generación y una nueva oportunidad de hacer las cosas bien. Los animales se multiplicarían nuevamente, las plantas volverían a crecer. Pero aun antes de eso, Noé decide agradecer y adorar a Dios. No había nada sobre la tierra, todo había desaparecido; sin embargo vemos a Noé ofreciendo sacrificio al Señor, un acto de adoración simple, sincero y agradecido. Que gran ejemplo el de Noé, que esperanza la suya y que convicción la de agradecer aun en medio de semejantes condiciones. Noé no merecía ser salvado, pero vemos que “halló gracia a los ojos de Jehová”. El y su familia fueron el remanente fiel que Dios se reservó para poder continuar la humanidad, de donde en algún momento vendría la simiente de la mujer prometido en Génesis 3:15, aquel que traería la salvación a la humanidad perdida y corrompida por el pecado.

Noe ofreciendo sacrificio a Dios

Y Dios responde a un corazón que le busca: No maldecirá mas la tierra ni la destruirá por agua. Pondrá su pacto en las nubes y bendecirá a Noé y su familia. No dejara de dar su provisión para que el mundo continúe viviendo. El día seguirá así como la noche, las estaciones, la alimentación. No dejará sin sustento al hombre aunque su corazón es malo. Un nuevo amanecer, una nueva oportunidad, un nuevo día. La intención de Dios no es destruir a la humanidad, sino que sea salva; pero Dios es juez justo: el no dejará por inocente al que es culpable. El pecado es infracción a la Ley de Dios, es una ofensa a la santidad de Dios y tiene consecuencias muy graves. Dios es bueno, pero no dejará pasar el pecado.

Dice la Palabra de Dios que la paciencia de Dios y su bondad no es sinónimo de que Dios esta ausente de las circunstancias de este mundo, todo lo contrario, ellas nos guían al arrepentimiento (Romanos 2: 4-6). Mientras hay un nuevo día hay una nueva oportunidad: un nuevo comienzo. Hoy puedes retomar los sueños perdidos, hoy puedes retomar tu comunión con el Señor. Hoy puedes arrepentirte del pecado y volver a los caminos del Señor. Hoy es un nuevo día para buscar las misericordias de Dios.

El pacto de Dios con Noe
Llegará un día en que esa oportunidad se acabará, cuando el Señor Jesucristo, quien murió en una cruz para el perdón de nuestros pecados y quien resucito al tercer día, regrese de los cielos a recoger a su iglesia y a juzgar a los hombres que no quisieron recibir su evangelio. Aprovecha este nuevo día, hoy es tu oportunidad para conocer al Señor y experimentar su fidelidad. No importa lo que paso ayer, hoy es un nuevo día y mientras haya un nuevo día aun es tiempo para buscar al Señor (Isaías 55: 6-7)

"Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.
Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.
Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche."
          (Génesis 8: 20-22)