Llevo 14 años caminando en los caminos del Señor. Han sido 14 años largos, duros, donde he experimentado de primera mano la misericordia del Señor, tratando de seguirle los pasos a mi Maestro. He caído innumerables veces y en todas ellas mi Señor me ha levantado y vuelto a poner sobre mis pies. He tenido también algunas victorias, he probado la gracia increíble de Dios en este pobre pecador. He visto la maldad de los hombres, he sufrido a manos de algunos malos hombres y mujeres y estoy seguro que también he dañado y herido a otras personas. He servido a Dios lo mejor que he podido, viendo su poder y gloria al edificar su iglesia. He llorado viendo la necesidad en la viña del Señor, me he alegrado viendo el crecimiento de los hermanos, me he indignado y preocupado viendo como otros abandonan la senda de la fe para irse al mundo y he volcado mis esfuerzos en estudiar y enseñar la Palabra bendita de Dios a sus hijos.

Muchos podrían considerarme maduro en la fe, yo estoy muy lejos de serlo; sin embargo, siempre me he preguntado: ¿En que consiste la madurez? Y he llegado a la conclusión de que se trata nada mas ni nada menos que el crecimiento a la estatura de Hijo de Dios (Efesios 4: 11-13); es decir una vida cristocentrica, donde Cristo sea el eje, la meta y la fuente de todo lo que hagamos, y eso suena hermoso, casi poético, pero ¿realmente que significa tener o llevar una vida cristocentrica? ¿los años nos dan madurez espiritual? ¿el conocimiento bíblico garantiza nuestra madurez en las cosas del Señor? Pienso que no y no porque la Palabra de Dios no nos de crecimiento; de hecho, no podemos crecer espiritualmente sin la Palabra de Dios en nuestra mente y corazón (Salmos 119: 9-11); sin embargo, la vida cristocentrica tiene que ver con sustancia y forma, o sea un cimiento de la Palabra de Dios y una actitud y vivencia de acuerdo a ella.

Una vida cristocentrica es una vida que tiene a Cristo como meta, eje y fuente de todo

El conocimiento por si solo envanece pero el amor edifica nos dice la Palabra del Señor. La emoción y el fervor no es suficiente para mantenernos en las vicisitudes de la vida. Entonces, ¿que haremos? ¿como nos aseguramos de crecer en madurez espiritual y como nos aseguramos de que nuestra vida gire en torno a Cristo Jesús? Mis hermanos amados, puedo revestirme de cristianismo y estar sumamente lejos del Señor, puedo vestirme recatadamente, hablar vocabulario cristiano, escuchar música cristiana, servir todo el día, conocer muchos versos bíblicos y aun así mi vida estar totalmente centrada en mi mismo, en mis pecados e intereses o en lo que sea menos en Cristo y su voluntad. Una vida cristocéntrica fluye desde una mente y un corazón cautivos por la Palabra de Dios, por el amor y la gratitud a Dios, desde lo profundo de un corazón completamente pecador, débil, inútil y dependiente del Señor. ¿Te sorprende esto? Pues no deberías sorprenderte: en estos 14 años solo me doy cuenta cada vez mas de mi inutilidad para ser útil al Señor, de mi incapacidad para amarle como quisiera mi corazón. Hay una gran lucha en mi ser por querer ser agradable al Señor y por serlo realmente. El apóstol Pablo clamo “Miserable de mi, ¿quien me librara de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7: 24) y la verdad es que jamás podrás entender completamente este clamor hasta que no hayas pasado por el valle de sombra de muerte y hayas experimentado que si el cayado de Dios no te da aliento y fuerza, jamás podrías por tus propias fuerzas salir de allí. No puede haber una vida cristocentrica si no comprendemos lo mucho que necesitamos, lo desesperadamente necesitados que estamos de la gracia y misericordia de Dios. Tal vez tu que me estas leyendo luchas con el pecado; créeme yo he estado allí también y si no fuera por el Señor no podría salir de allí nunca. Tu has experimentado también la misericordia y el amor de Dios, quien nos sostiene, levanta, anima, fortalece una y otra vez a pesar de nuestra debilidad y pecados con los que luchamos constantemente. Somos torpes hermanos, necios, duros de entendimiento y de poca fe para creerle al Señor todo lo que El nos muestra. Nos es mas fácil pecar, esconder lo que realmente somos, fingir ante los demás y dar una careta falsa, construyendo  nuestra reputación ante los hombres en vez de nuestro carácter ante Dios.

¿Como podemos vivir una vida cristocentrica entonces? Pablo nos dejo en Gálatas 2: 20 la esencia de lo que es una vida cristocentrica:

Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, sino vive Cristo en mi, y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amo y se entrego a si mismo por mi” (Gálatas 2: 20)

 

1. Identificación con Cristo (“Con Cristo estoy juntamente crucificado”)

Una vida cristocentrica es una vida identificada con la persona y obra de Jesucristo. No solo El murió por mi en la cruz, yo morí con el también al pecado y a este mundo (Romanos 6:11). Estoy unido a El, hay una identificación profunda en el hecho de que Cristo dio su vida en obediencia al Padre en la cruz y todo hijo de Dios esta también crucificado en obediencia a Dios con respecto a este mundo. Esto va mas allá de un lema “Yo soy de Cristo” o “mi vida le pertenece a El”, hablamos de una unión intima que va mas allá de lo emocional hasta abarcar cada área de nuestro ser. Y aquí vemos un gran problema de la actualidad: queremos hablar de Cristo, queremos las bendiciones de Cristo, pero no queremos estar crucificados con El, porque eso involucra muerte: muerte a nuestro yo, deseos, intereses, sueños y metas personales, en pos de que se haga la voluntad de Dios en nosotros.

Cristo vive en los creyentes

2. Intercambio con Cristo (“y ya no vivo yo, sino vive Cristo en  mi”)

Una vida cristocentrica es una vida con un poder y naturaleza que van mas allá de nuestras pobres posibilidades. Hemos muerto al pecado, identificados con Cristo, pero ahora El vive en nosotros por medio de su Espíritu Santo (Juan 16:7). Lo que nosotros no podemos hacer, en el poder del Espíritu Santo si podemos. ¿Porque experimentamos fracaso en la vida espiritual? Porque intentamos vivirla en nuestras propias y débiles fuerzas en vez de dejar que el poderoso Espíritu de Dios obre en nosotros, manifestando la vida del Hijo de Dios en nosotros por la fe. Creamos esta maravillosa verdad y sometámonos a Dios, aunque no lo sintamos real: hemos muerto y el Hijo de Dios vive en nosotros; por ende, dejémosle vivir, actuar y gobernar cada aspecto de nuestro ser para la gloria de Dios.

3. Un caminar de fe con Cristo (“y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios”)

Una vida cristocentrica no es una vida irreal, santurrona y apartada del mundo. Es una vida que se vive en la carne, en el mundo real, en medio de los problemas, crisis, alegrías y demás circunstancias que vivimos en un mundo caído. La diferencia es que ahora la vivimos en la fe del Hijo de Dios; en lo que El hizo y hace por sus hijos, no en lo que nosotros hacemos o hemos hecho. Es una vida libre de culpa, de condenación, de vergüenza y de limitaciones. Si no caminamos en la fe del Hijo de Dios, ¿en que o en quien confiamos? ¿Adonde acudimos en necesidad? Un creyente que no hace uso de su fe y acude al trono de la gracia de Dios, vive una vida mediocre, triste, débil y solitaria. Tenemos la certeza de lo que no se ve, la maravilla de poder mirar al Invisible y la garantía de que Dios es galardonador de los que le buscan con fe, creyendo que le hay. En resumen, una vida cristocentrica esta basada en las inmutables verdades de la Palabra de Dios y no en sentimientos volátiles y cambiantes; no que los sentimientos sean malos, pero no podemos edificar una vida bajo ellos sino sobre la verdad de la Biblia.

Una vida cristocentrica es una vida abundante, libre y gozosa

4. Gratitud a Cristo (“el cual me amo y se entregó a si mismo por mi”)

Una vida cristocentrica es una vida agradecida al Señor por su amor, fidelidad y misericordia. Le amamos a El porque Dios nos amo primero y no escatimo ni a su propio Hijo sino que lo entrego por nosotros. El Hijo mismo se entrego voluntariamente por amor a nosotros, por cada uno de nosotros individualmente. ¿Como poder permanecer impávidos ante semejante muestra de amor? ¿Como no servir a tan amoroso Señor? ¿Como no anhelar conocerle y gastarnos por Aquel que nos amo con amor eterno? Hermanos, si Dios nos dio a su Hijo, ¿como no nos dará juntamente con El todas las demás cosas? ¿Quien nos separara del amor de Dios? ¿Quien nos arrebatara de su poderosa mano?

Ante tal muestra de amor solo hay una respuesta posible: amarle, servirle, obedecerle y nunca rendirnos aunque pequemos, aunque nos debilitemos, aunque nos cansemos, debemos levantarnos de nuevo para responder a aquel gran amor. Con mayor o menor fidelidad, nunca es una respuesta razonable el darle la espalda al Salvador, aunque sea paso a paso, lento o mas rápido, pero debes seguirle. Debes esforzarte, debes levantarte, debes amar al que te ama con tanta intensidad, al que derramo su sangre por ti, al que intercede por ti, al que vendrá por ti al final de los tiempos.

 

Conclusión

¿ Como podemos vivir una vida cristocentrica? Cuando dejamos de mirarnos a nosotros mismos, aun a nuestros pecados y mantenemos la mirada fija en el bendito y eterno Salvador. Hermano, ¿te han ofendido o dañado? Estas crucificado con Cristo, has muerto y tu vida esta escondida con Cristo en Dios (Colosenses 3:3) ¿Estas pasando por tribulaciones, crisis, enfermedades, angustias, dolores, de tal manera que piensas que no puedes soportar mas? Estas muerto, ya no vives tu sino Cristo en ti, deja que el Hijo de Dios viva a través de ti y no te aflijas: un muerto no siente, no sufre, no responde. ¿Dudas del amor de Dios, pensando que te ha abandonado? El esta contigo a tu lado, estas crucificado con El, en sus manos, escondido en El, El mora en ti, te acompaña todos los días hasta el fin del mundo, ¿como puedes decir que estas solo? Tal vez pecas constantemente y sientes que jamás podrás salir de esa lucha que te avergüenza, te llena de culpa y miseria. Has muerto y el poder de Dios esta disponible para ti. Créelo y busca a Dios para que la vida de su Hijo fluya a través de ti por medio del poder del Espíritu Santo. La muerte de Cristo pago todos tus pecados, pasados, presentes y futuros; y por ello, debes vivir en gratitud, amándole y rindiéndote a El para que te de poder y fortaleza para que no peques mas. Nada te puede apartar del amor de Dios, ni el pecado. Si es que has nacido de nuevo, eres su hijo y su sangre te ha lavado de todo pecado. Una vida cristocentrica no es una vida perfecta sino una vida rendida: sometida a Dios, con la mirada puesta en Cristo y su obra, no mirando nuestra debilidad sino su maravilloso poder y salvación, que es eterna, perfecta y suficiente para todos.


Les dejo este video que es una hermosa declaración de nuestra sumisión al Señor. La letra es sencilla pero sumamente profunda, de eso se trata todo en la vida cristiana: rendirnos cada vez mas al Señor, a su sabiduría y propósitos, de tal manera que seamos cada vez menos nosotros y cada vez mas El.

 

Nos rendimos a tus pies Señor

 

Amen!