Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?”          (1 Corintios 4:7)

Algo que todo creyente tiene que tener en cuenta, sobretodo cuando ya ha pasado cierto tiempo en el camino del Señor y ha empezado a desarrollar los dones que Dios le ha dado, o incluso ya tiene claro su llamado y tal vez ya lo este ejercitando, es que todo lo que tenemos y somos es debido a la gracia y misericordia de Dios. Es fácil olvidar esta simple lección y empezar a sugerir a los demás o incluso a nosotros mismos que estamos donde estamos debido a nuestro carácter, a nuestras buenas decisiones y a lo prudentes u obedientes que somos al Señor. Y si, es cierto que si somos obedientes a la Palabra de Dios experimentaremos sus bendiciones; y si somos prudentes y sabios en nuestra forma de vivir nos evitaremos muchos problemas en los que podríamos caer si actuamos necia e insensatamente. Pero lo que no debemos olvidar nunca es que “si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmos 127:1) y aun estas cualidades de carácter y sabiduría nos serian completamente ajenas si no fuera por la misericordia de Dios, la salvación y nuevo nacimiento por la fe en el sacrificio de Jesucristo, la compañía y enseñanza del Espíritu Santo y el consuelo, dirección y alimento de las Escrituras.

Somos lo que somos por la gracia y el favor de Dios

En un contexto de pleitos, celos, contiendas y formación de partidos alrededor de siervos de Dios, el apóstol Pablo pregunta muy acertadamente ¿Quien es Pablo? ¿Quien es Apolos? Solo son servidores por medio de los cuales habían creído los corintios. Solo son instrumentos, cada cual en su modo y a su manera efectivos en las manos del Señor. Ciertamente el apóstol Pablo pudiera tener mucho de que ufanarse en cuanto a todo lo que logro en el Señor. Pocos siervos de Dios podrían compararse a su madurez espiritual y grado de comprensión de los asuntos espirituales; sin embargo, este humilde siervo de Dios tenia claro que (1) la distinción que tenia venia de Dios, el no se llamo a si mismo apóstol; (2) lo que tenia lo había recibido, aun su evangelio lo recibió del Señor Jesús, su llamado, vida, fuerzas y todo lo que tenia provenía de las manos de Dios; por ende, no podía gloriarse como si lo que tuviera o hubiera alcanzado fuera suyo, como otros hacían.

¿Porque hay tanta contienda, celos y envidias entre ministerios y ministros? Porque pensamos que lo que hemos recibido de Dios es nuestro y que los ministerios nos pertenecen; por ende, pensamos que no debemos dar cuentas a nadie de ellos y que tenemos carta blanca de parte de Dios para hacer y deshacer como consideremos conveniente. Pero este pensamiento es muy peligroso, además de anti bíblico. Deberíamos darnos un baño de realidad al entender que somos mayordomos, administradores, esclavos y aun siervos inútiles encomendados a la obra de Dios. Como mayordomos estamos a cargo de la obra en la casa de Dios, como administradores, del cuidado de su obra y por ello responsables ante el Rey soberano. Como esclavos, no tenemos voluntad propia, sino la voluntad del Amo y Señor de nuestras vidas; y como siervos inútiles, debemos entender que somos incapaces de servir a Dios adecuadamente, si no fuera por la gracia y favor del Señor, que cubre nuestras limitaciones, fallas, pecados y nos ayuda con el poder de su amor, para beneficio de su obra y para la gloria de su nombre, quien usa vasos de barro, poniendo su tesoro maravilloso en ellos.

Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1 Corintios 15: 9-10)

Para ellos que consideran que ser llamado o tener un ministerio es un “status” en la vida, este texto nos habla claramente al corazón. Pablo se consideraba a si mismo el mas pequeño de los apóstoles y que ni siquiera era digno de ser llamado apóstol. Lo era solo por la gracia de Dios y aun fue muy fructífero, aun mas que los demás apóstoles, pero era por la gracia de Dios. El entendimiento de Pablo de que su comisión venia del cielo y el agradecimiento ante tal muestra de favor divino, teniendo en cuanta su incapacidad, hicieron que este hombre es esforzara mas que los demás y sostenido por el poder y la gracia de Dios, poder hacer la obra de Dios de tal manera que sus efectos aun hasta el día de hoy los podemos ver.

Pablo era consciente de lo inmerecido de su llamado

A ti te escribo, que piensas que porque oras, lees la Biblia, tienes comunión con Dios y sirves, Dios “tiene” que bendecirte y usarte: te equivocas mi hermano(a). Tu carácter, tu sabiduría, tu mente clara, tus buenas decisiones, tu inteligencia no son sino frutos de lo que Dios hace en ti, no la razón por la que El te escogió. El tomo lo vil y menospreciado, a un ser completamente depravado y corrompido y lo hizo nacer de nuevo, colocando su Espíritu y llamándole a buenas obras, las cuales El preparó de antemano para que anduvieras en ellas. Si eres bendecido, arrodíllate y agradece a Dios porque El es bueno. Si a El le place usarte es por su soberana voluntad, no porque haya visto algo en nosotros que pueda usar. No te envanezcas en tus razonamientos ni te coloques por encima de tus hermanos menos sabios y menos santos. Ponte a disposición de Dios mas bien para la gloria de su nombre y pon en sus manos las bendiciones y talentos que El te ha dado para la edificación de su Iglesia.

 

También te escribo a ti mi hermano(a) que luchas por servir a Dios pero batallas con el pecado, la vergüenza y la culpa. Esfuérzate y se valiente! No temas ni desmayes que Jehová el Señor esta contigo todos los días hasta el fin del mundo. Ponte a cuentas con Dios y sigue caminando, levántate porque aun largo camino te resta. Quien eres y a lo que has sido llamado es por causa soberana de Dios, no de ti. El llamado de Dios no es un evento, un status o posición, sino es un caminar, uno donde tu vida ha de ser transformada para ser un instrumento útil en las manos poderosas del Señor. El cumplirá su propósito en ti, pero debes buscar su rostro. Deja a un lado la vergüenza y acércate con confianza al trono del a gracia para obtener misericordia. Toma decisiones radicales y obedece al Señor. Reconoce que su gracia te ha sostenido hasta el día de hoy y que sin El, hace mucho estarías perdido. Su mano te ha guardado y su favor te ha protegido. Vuélvete al Señor, quien es amplio en perdonar y no rechace al que viene a El sinceramente.

Somos mendigos necesitados del amor, favor y poder de Dios

Hermanos míos, somos mendigos todos, necesitados de la gracia de Dios. Ninguno de nosotros es superior al otro, sino somos miembros del mismo cuerpo, llamados por el mismo Dios, portadores de la misma gloria de Dios, redimidos por la misma sangre y sostenidos por la misma mano poderosa del Señor. No pienses mi amado hermano(a) que tu te mereces la bendición de Dios o que tus buenas decisiones te hacen merecedor de las bendiciones que experimentas. En este mismo momento hay muchos hermanos tuyos en la fe que siendo aun mas obedientes y santos que tu, padecen hambre, persecución, frio, enfermedad y aun muerte mientras tu estas en otra situación.

 


Aquí les comparto un video hermoso que nos habla de la maravillosa gracia de Dios, quien nos ha justificado en Cristo, recibiéndonos como sus hijos y dándonos herencia en las bendiciones de Dios por el nombre del Hijo de Dios.

 

Todo se debe a la gracia de Dios en nosotros

 

Recuerda: Nunca se tratará de ti, sino de El, del soberano y solo Señor, Rey de Reyes y Señor de Señores, quien te toma de la mano y te dice: No temas, yo te ayudo!

 

Amen!