Dios encargó a Adán la tarea de administrar y sojuzgar la tierra como un mayordomo de la creación de Dios (Génesis 1: 26, 28). Desde ese entonces y a pesar de que el pecado ha mellado y corrompido la naturaleza del hombre, somos responsables ante Dios y llamados a liderar en nuestra esfera de influencia: nuestra propia vida, nuestra familia, nuestro trabajo y en cualquier otro lugar donde el Señor nos coloque. Por eso, el varón debe dar cuentas al Señor de su administración; sin embargo, la lamentable realidad es que muchos hombres abdican, renuncian y se apartan de su responsabilidad de liderar y no ponen manos en la obra para (1) buscar la santidad de su propia vida, (2) buscar el crecimiento y santidad de su familia como sacerdote del hogar, y (3) llevar adelante el crecimiento de la obra de Dios, sirviendo al Señor con sus dones y talentos.

El día de hoy vamos a analizar la vida de un hombre de Dios que no fue profeta, ni sacerdote, ni juez, ni rey: era un copero de un rey poderoso; sin embargo, temía a Dios y estuvo dispuesto a asumir la responsabilidad que las necesidades de su tiempo exigían. Por ello, porque dejo su zona de confort y se decidió a ser obediente a lo que el Señor le iba mostrando, pudo ser usado por el Señor para la reconstrucción de las murallas de la ciudad de Jerusalén en un tiempo muy breve de tiempo. Vamos a considerar la historia de Nehemías y ver que principios regían su vida y que cualidades fortalecieron su carácter y le llevaron a ser útil en las manos del Señor.

IMPORTANTE:

Las decisiones que tomas evidencian que tan desarrollado es tu carácter. Este es tu esencia, lo que está más profundo que tu personalidad y que te puede llevar muy lejos como arruinar tus planes y sueños.

1. La profundidad del carácter de Nehemías

Podremos servir a Dios efectivamente en la medida en que nuestro carácter crezca y se desarrolle a la semejanza a Cristo. Ahora que vamos a analizar lo que la Palabra de Dios nos enseña sobre Nehemías, no nos enfocaremos en lo que hizo, sino en quien era el, los rasgos de su carácter para poder identificar los principios que gobernaban su vida, con el firme deseo de poder poner en practica dichos principios en la nuestra y así poder ser siervos útiles al Señor.

Carga, oracion y disposicion caracterizaron a Nehemias

Nehemías pudo servir bien a su Señor porque tenía un carácter fuerte. No era un hombre emocional, que solamente vivía por emociones, sino uno que podía ser confiable en el sentido de que tomaría el desafío de servir al Señor y permanecería en el cumplimiento de su tarea pase lo que pase. La historia de Nehemías se tiene que entender en el adecuado contexto histórico del pueblo de Israel. Habían pasado los 70 años del exilio babilónico y según fue profetizado por Jeremías, el pueblo de Dios regresaría a su tierra a reconstruir el templo y la ciudad. Un primer grupo, comandado por Zorobabel y Josué regreso a la tierra de los judíos (Esdras 1-6). No todos los judíos regresaron a su tierra, el libro de Ester nos muestra que hubo varios que se quedaron en Persia; sin embargo, hubo otro grupo comandado por el escriba Esdras que regreso a su tierra (Esdras 7-10). Por último, Nehemías dirigió un tercer grupo que regresó a Jerusalén para reconstruir las murallas, dado que el templo ya había sido reconstruido. El contexto en el cual Nehemías decide regresar a Jerusalén para servir a Dios se narra en Nehemías 1 y 2 y nos muestra algunos aspectos del carácter de Nehemías que haríamos bien en imitar si queremos ser hombre de Dios que le sirven fielmente.

En ese sentido Nehemías:

  • Era un hombre que tenía en su mente y corazón las prioridades correctas. Se interesó por la situación del pueblo de Dios y de la ciudad santa. Cuando conoció el estado de los muros y la ciudad se identificó con la desgracia de su nación, se comprometió, sintió la carga de Dios y ayuno y oró al Señor (Nehemías 1: 2-4)
  • Era un hombre que conocía a Dios, su Palabra y su obra. Vemos en la oración de Nehemías que conocía la historia del pueblo de Dios y la razón por la que se encontraban así. Se identificó como pecador necesitado de la gracia del Señor. Su oración era profunda, viva, real, intercesora y humilde (Nehemías 1: 5-11)
  • Era un hombre que no se rendía fácilmente. Nehemías empezó a orar en Quisleu y vemos que la respuesta a su oración recién se pudo ver en el mes de Nisán, cuatro meses después (Nehemías 1:1, 2:1)
  • Era un hombre de oración preparado y organizado. Cuando se le presentó la oportunidad de compartir el anhelo de su corazón él estaba preparado. Fue diligente en preparar un plan para poder reconstruir las murallas de tal manera que cuando el rey le consulto él sabía que necesitaba exactamente y en qué tiempo podría terminar tal trabajo (Nehemías 2: 4-8)
  • Era un hombre prudente y sabio. Espero al tiempo correcto para poder manifestar la carga que había en su corazón al grupo de personas que lo acompañaban. Cuando lo hizo, no solo les informo del problema, sino que los motivo a que formaran parte de la solución, trabajando en equipo y dando testimonio de que Dios es quien obra (Nehemías 2: 16-18)
  • Era un hombre con corazón de siervo y lleno de fe. Al levantarse la oposición de quienes no querían ver reconstruida a Jerusalén, Nehemías aclara que su motivación no es personal, sino la de servir al Señor y por eso tenía esperanza firme en que Dios prosperaría la obra de sus manos (Nehemías 2: 19-20)

Un hombre de carácter no se mueve por emociones sino por convicciones y ellas le mantienen firme en lo que cree y decide. Dios busca siervos que no sean emocionales sino maduros en el creer y obrar.

2. La estabilidad del carácter de Nehemías

Una marca de un hombre de carácter es la estabilidad: espiritual, emocional e intelectual. La estabilidad produce confianza y da estabilidad a los demás. Nehemías se mantuvo firme en sus convicciones aun en medio de la oposición, de los problemas y de las pruebas. No se distrajo ni se desvió de la meta que se había propuesto. Si lo vemos con detalle, nadie lo envió, nadie le mando, el sintió la carga y se entregó al Señor, dedicándose para su obra. No puso excusas, no pensó en imposibilidades, su corazón estaba dispuesto y el asumió la responsabilidad.

Nehemias tenia las marcas de un verdadero siervo de Dios

Muchos hombres se jactan de su “carga”, su “llamado” pero no permanecen en el tiempo o retroceden en medio de las circunstancias adversas porque no tienen un carácter formado y porque aun dependen de sus emociones y no se trata de una verdadera carga, sino de un interés pasajero en las cosas de Dios; sin embargo, vemos que el Señor busca hombres que permanezcan en su lugar (Ezequiel 22:30).

¿Cómo reconocemos un carácter estable? (Santiago 1: 2-3)

  • Cuando no toma revancha personal sino lo entrega en las manos de Dios. Nehemías no tomó venganza personal ni albergó en su corazón resentimiento de las críticas y murmuraciones de los enemigos, sino que lo dejó en las manos del Señor (Nehemías 4: 1-5, Filipenses 2: 14-15)
  • Cuando pelea por lo que vale la pena. Ante la amenaza de los enemigos, Nehemías no rehusó pelear, sino se preparó y arengo a los demás a defender lo que Dios les había dado: era su ciudad, sus murallas, era el lugar que el Señor les había entregado, allí vivían sus familias y tenían que pelear para defender eso (Nehemías 4: 12-14)
  • Cuando no permite la distracción sino que está enfocado. La amenaza de los enemigos no los paralizó: una vez pasado el peligro continuaron trabajando en lo que se les había encomendado. Nehemías preparó a sus colaboradores para que estén prestos a pelear pero sin dejar de construir para no distraerse ni paralizar la labor (Nehemías 4: 16-18)
  • Cuando realiza un trabajo constante y apasionado. Nehemías y su equipo estaban comprometidos en el trabajo realizado, no aprovechaban su posición para desligarse del trabajo; todo lo contrario, estaban con el pueblo hombro a hombro trabajando de tal manera que ocupaban todo el día en ello; eso es servicio apasionado y constante.

Muchos hombres quieren autoridad pero sin asumir responsabilidad, quieren la victoria pero sin pagar el precio que demanda el éxito. Cuando crecen en autoridad no tienen problemas en sacrificar “labores menores” por causa de lo vistoso y “más importante”; pero la verdad es que el sustento del éxito según la Palabra de Dios es ser obediente a Dios, siendo fiel en lo poco para que Dios nos ponga sobre más. Fidelidad implica crecimiento y estabilidad, el que no es fiel en lo poco no lo será en lo más. El que no es constante en lo poco, no podrá soportar la presión de mayores cosas.

3. La integridad del carácter de Nehemías

Un carácter íntegro es una de las principales marcas de un hombre que puede ser usado por el Señor. Integridad es la coherencia entre lo que se dice o piensa y lo que se vive. No hay nada más debilitador para un hombre de Dios que con sus acciones derrumbe lo que dice con sus palabras. En ese sentido, Nehemías es un ejemplo de integridad por lo que nos narra la Palabra de Dios en el capítulo 5 de este libro.

  • Prestaba atención a las necesidades del pueblo, usando su posición para servir no para servirse de los demás (Nehemías 5: 1-5)
  • No se dejaba dominar por sus emociones, pues al ver la situación y aunque se molestó en gran manera, medito sus acciones y actuó luego, sin temor y con firmeza, reprendiendo a los oficiales que abusaban del pueblo (Nehemías 5: 6-7)
  • Era ejemplo de lo que enseñaba y podía por ello influenciar a otros, siendo el mismo quien se preocupaba por el pueblo y habiéndose sacrificado por los demás aun a costa de sus propios bienes; así pues, pudo pedirles a los demás que se sacrifiquen también. Un líder no puede pedir a los demás lo que el mismo no está dispuesto a hacer (Nehemías 5: 8-11)
  • Su motivación principal era el temor de Dios, no la usura ni el provecho personal. Pudo poner orden en medio del caos y la injusticia porque su motivación era la gloria de Dios y el bienestar de su pueblo (Nehemías 5: 14-15)
  • Servía desinteresadamente y a los ojos de Dios, no para la publicidad personal. Compartía las bendiciones que Dios le había dado con los demás y trabajaba con ellos mano a mano en la obra de Dios; por ello podía influenciarlos y servirlos con autoridad y amor. Un verdadero líder antes de pedir la mano, toca el corazón de aquellos a quienes tiene que servir (Nehemías 5: 16-19)

El talento puede llevarte a lugares altos, pero solo el caracter te puede mantener allí

4. La prueba del carácter de Nehemías

Todo siervo de Dios debe ser probado y el carácter una vez probado tiene el potencial de crecer y madurar. Decimos que tiene el potencial porque no todas las personas reaccionan correctamente, es más, muchos decaen en medio de la prueba y la dificultad y vuelven atrás; entonces en vez de fortalecer su carácter lo debilitan. Cada decisión que tomo me lleva un paso más adelante o un paso más atrás en el caminar de la vida cristiana y en el desarrollo de mi carácter conforme a la semejanza de Cristo. Veremos que Nehemías, en medio de la prueba de su carácter, pudo responder favorablemente y crecer en su liderazgo y mantenerse en el llamado de Dios para su vida.

  • Resistió la prueba de la distracción. Nehemías fue acosado hasta 4 veces por sus enemigos, quienes lo buscaban para que dejara la obra y fuera con ellos para reunirse. Él tenía claro la prioridad de su labor, el hacia “una gran obra” y por lo tanto no podía abandonarla. Persistieron en distraerlo, pero Nehemías persistió en mantenerse enfocado en su labor (Nehemías 6: 1-4)
  • Resistió la prueba del temor. Nehemías fue acusado de planear una conspiración contra el rey. Era una acusación muy seria y el peligro era grande, sin embargo, Nehemías pudo discernir el engaño y no cedió ante la amenaza ni el cansancio. Ya eran 5 veces que lo venían amenazando y él pudo sostenerse por la oración (Nehemías 6: 5-9)
  • Resistió la prueba del testimonio. Una vez más fue atacado Nehemías pero ya no desde fuera, sino desde uno de los mismos judíos, quien lo animaba a esconderse en el templo para así salvar su vida. La respuesta de Nehemías es memorable: ¿Un hombre como yo ha de huir? La pregunta es necia: ¿acaso un hombre de carácter, de convicciones ha de preferir esconderse y abandonar la obra de Dios? Jamás! ¿Acaso un hombre de carácter preferiría usar la casa de Dios para su beneficio personal en vez de enfrentar los desafíos confiando en el Señor? Jamás! Tal vez Semaias, el judío que intento amedrentar a Nehemías lo haría, tal vez todo Israel lo haría, pero Nehemías era un hombre de convicciones y él no iba a hacer eso. Él se dio cuenta de que era una trampa y que si hubiese accedido, no solo hubiera pecado de cobardía, sino que su testimonio y por ende el del Señor y su obra serian afectados. 

Hay cosas en la vida más importantes que la vida misma. El honor, el carácter, el testimonio son algunas de ellas porque un hombre no solo se representa a sí mismo sino al Señor como embajador de Cristo.

  • Resistió la prueba del enfoque. Nehemías persistió y la obra se terminó en un tiempo record: 52 días. Los enemigos fueron humillados, las naciones temieron y el nombre de Dios recibió gloria. Y aunque muchos se habían aliado con los enemigos de tal manera que aun cerca de Nehemías tenia espías, aun a pesar de las amenazas, el permaneció enfocado en lo que se había determinado. Desde el primer día que recibió las noticias de la situación de Jerusalén, Nehemías se decidió a ser un siervo al que Dios pudiera usar y pudo terminar la labor encomendada.

Conclusión 

¿Eres de las personas que terminas lo que empiezas o te rindes a la primera dificultad? ¿Hay en tu corazón una carga por servir al Señor y permaneces en esa carga, orando, sirviendo, perseverando o solo es una emoción pasajera que te lleva a interesarte un poco pero rápidamente pierdes el interés y te dedicas a tus propios intereses? Examina tu corazón y evalúate frente al testimonio de la vida de Nehemías para que puedas tomar decisiones correctas y enfocarte en la obra a la que Dios el Señor te ha llamado

 

Amen!