“Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?

Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?

Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?

Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.

Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.

Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad?

Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún delito.

Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte uno en la pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos?

Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: No a éste, sino a Barrabás. Y Barrabás era ladrón” (Juan 18: 33-40)

Este día quiero compartir con ustedes uno de los eventos mas fascinantes, mas dramáticos y mas importantes de la Biblia: el juicio del Señor Jesús frente a Poncio Pilatos. Y este evento es tan importante porque fue parte de los acontecimientos que precedieron a la muerte de nuestro Señor en la cruz y fue escenario de una de las mayores declaraciones que hiciera Jesucristo frente a un ser humano. También contiene enseñanzas muy  profundas que van mas allá de lo circunstancial y apuntan a lo eterno: nos llevan de este juicio y nos hacen pensar en la eternidad, en el propósito subyacente de la venida de Cristo y de lo maravilloso y necesario de su muerte. Cristo vino al mundo con una misión clara: dar testimonio a la verdad y parte de eso incluía el dar la vida en una cruz. Todos y cada uno de esos aspectos fueron de antemano dispuestos por el Señor (Hechos 2: 23) y tenían un propósito claro, los cuales analizaremos hoy.

El texto que hemos leído al inicio nos ubica después de que Jesucristo fuera llevado a casa del sumo sacerdote, golpeado y acusado de blasfemia cuando proclamo que El era el Hijo de Dios y que lo verían venir en las nubes con poder y gloria (Marcos 14: 61-63). Los judíos, escandalizados, lo llevan donde Poncio Pilatos para que sea condenado y ejecutado. Entonces, el texto leído nos narra un juicio, un juicio injusto, donde hay varios personajes y donde cada uno de ellos tomo un rol sustancial en el desarrollo de la historia; sin olvidar que Dios mismo esta al mando de todos los acontecimientos y que todo lo que sucedió en ese lugar nunca escapo a la soberanía y voluntad de Dios de que así tenia que suceder. Entre los personajes que podemos diferenciar tenemos a los acusadores (los judíos), el juez (Pilatos) y  los acusados (Jesús y Barrabas). Cada uno de estos personajes tomo parte en este juicio y su participación nos deja profundas enseñanzas que nos dan mayor luz sobre el evangelio de Cristo y su propósito al venir a este mundo.

Judios acusando a Cristo Jesus

1. Los acusadores (judíos)

Los judíos habían pasado de la indiferencia y la burla, al rechazo y al odio encarnizado contra Jesucristo. Incluso muchos de los que creían en el habían llegado a odiarlo e intentar apedrearlo (Juan 8: 30-59). Los altos lideres religiosos pagaron a Judas Iscariote para que le entregaran a Jesús y cuando lo hizo lo llevaron, hostigaron, golpearon y levantaron falsos testimonios. Cuando Cristo proclamo que El era el hijo de Dios, lo acusaron de blasfemia, lo cual según la ley era causal de muerte (Levítico 24: 16); sin embargo, en los tiempos de Cristo, la nación de Israel ya no tenia la potestad de ejecutar a nadie, sino que esa potestad la ejercía el imperio romano a través de sus funcionarios y su ejercito. A veces los judíos violaban esa normal (como cuando asesinaron a pedradas a Esteban), pero en este caso llevaron a Cristo ante Pilatos, el gobernador de Palestina.

Ahora, al llevar a Cristo ellos cambian la acusación de “blasfemia” a “traición política”. Hacen esto porque ellos sabían que si acusaban a Jesús de blasfemia eso concernía a las leyes religiosas de los judíos y Pilatos no iba a juzgar eso; pero al acusar a Jesús de traición contra el emperador, lo que buscaban era la pena capital: la crucifixión. Según la ley judía, Jesús debía morir apedreado, pero ellos buscaban la muerte mas cruel, la mas humillante, digna de los peores delincuentes y símbolo de maldición total (Deuteronomio 21:23). Hay que tener en cuenta que eso ya estaba profetizado y no escapaba del control y la soberanía del Señor.

Los judíos representaban la hipocresía de la religiosidad que odia al Dios verdadero y a la religión verdadera. Mientras los judíos no querían entrar al cuartel de Pilatos para no “contaminarse”, mentían y presionaban las cosas para crucificar al Hijo de Dios (Juan 18: 28 compárese con Juan 19: 15).

2. El juez (Pilatos)

El segundo personaje en esta historia es Poncio Pilatos, gobernador de la provincia de Palestina y sobre quien pesaba la responsabilidad de condenar o liberar a Jesucristo. El ya había tenido varios conflictos con los judíos y su posición política peligraba en ese momento y cuando se encontró con el Señor Jesucristo, el rápidamente pudo darse cuenta de que Jesús era inocente y de que las acusaciones de las que era objeto eran producto de la envidia y nacida en el engaño de los judíos (Marcos 15: 10). En el texto que hemos leído vemos que Pilatos hace varias preguntas y cada una de ellas nos muestra algún aspecto de su personalidad y su pensamiento, y nos ayuda a entender su participación en este juicio.

  • Pilato pregunta por la identidad de Jesús (“¿Eres tú el Rey de los judíos?”) – Ante las acusaciones de los judíos, Pilato consulta directamente a Jesús sobre su identidad. La respuesta del Señor es asombrosa pues desnuda el hecho de que Pilato no sabia nada, ni siquiera quien era realmente Jesús ni porque estaba allí. ¿Lo dices porque ti mismo (es decir es tu confesión personal) o porque otros te lo han dicho de mi (solo has oído rumores)? Pilato quería saber la identidad del Señor, pero Jesús va mas allá: lo confronta con su creencia: mas allá de lo que decían los judíos, ¿que creía el?
  • Pilato pregunta por las obras de Jesús (“¿Soy yo acaso judío? ¿Qué has hecho?”) – Pilato despreciaba a la cultura judía y con esta pregunta lo demuestra. No consideraba digno ponerse a investigar realmente quien era Jesús, para el, Cristo solo era una persona acusada y quería saber porque había causado tanto alboroto, así que no responde a la pregunta del Señor y va a investigar sobre los hechos. El Señor vuelve a evitar responder su pregunta y continua hablando de lo primero, de su realeza. Mi reino no es de este mundo dice el Señor. El gobernador pensaba que tenia autoridad al interrogar a Jesús, pero lo que no sabia era que estaba frente al Rey Supremo del Universo y que el que estaba siendo interrogado era el. Jesús no solo es rey, sino que tiene siervos, poder y autoridad para hacer lo que le plazca, pero la naturaleza de su reino es espiritual y fuera del alcance las mentes que no ven la verdad ni conocen al Señor.

Jesus ante Poncio Pilato

  • Pilato pregunta por la realeza de Jesús (“¿Luego, eres tú rey?”) – Pilatos no entendía la verdad contenida en las declaraciones de Cristo Jesús. Vuelve a decirle, ahora con tono burlesco, ¿entonces eres rey?. Para la mentalidad de Pilato debió ser curioso ver a un hombre golpeado solitario y odiado por todos e imaginárselo como un rey; sin embargo, el Señor vuelve a llevarlo mas allá. “Tu dices que soy rey”, porque es la responsabilidad de cada hombre confesar o rechazar a Cristo como rey; y lleva mas allá sus declaraciones al decir: Yo para esto he nacido y he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad oye mi voz. Aquí el Señor esta declarando algo muy profundo: este no era un juicio a un hombre solamente, era el juicio a la verdad de Dios, a manos de la humanidad pecadora. La mentira del diablo, incrustada en las mentes de la humanidad y alimentada por la naturaleza pecadora de cada uno de nosotros le había vuelto la espalda a Dios y había construido un mundo sin Dios, religioso, que odiaba al verdadero Dios y sus demandas. La verdad estaba en entredicho, acusada por la falsedad. ¿Que cosas eran mentiras? Bueno, podemos empezar a decir que Pilato creía tener autoridad sobre Jesús, lo cual no era cierto. Los judíos creían ser justos ante Dios, lo cual no era cierto. Jesús era tomado como culpable lo cual no era cierto. Jesús se veía como un pobre carpintero líder de una secta de pobres e ignorantes, pero no era cierto. ¿Cual era la verdad? La verdad era que todo hombre es pecador y no tiene autoridad verdadera que no le sea dada por Dios mismo. Jesús es el Rey de Reyes y estaba siendo conducido a la muerte no por causa de los judíos sino porque El mismo estaba entregando su vida para rescate de la humanidad pecadora. El tiene poder para dar su vida y poder para volverla a tomar. Ese es el mensaje del evangelio: Dios se hizo hombre, siendo rico se hizo pobre, siendo poderoso se hizo débil para morir como un criminal y tomar el castigo que tu y yo merecíamos y así darnos la oportunidad de tener el perdón de nuestros pecados y la vida eterna. Todo aquel que es de la verdad, todo aquel señalado por Dios, obedecerá a la verdad y creerá en ella.
  • Pilato pregunta por la verdad (“¿Qué es la verdad?”) – Ante la majestuosa revelación que Cristo acababa de hacer, vemos la triste reacción de Pilato. ¿Que es la verdad? pregunta pero sale inmediatamente sin esperar recibir la respuesta. Es la pregunta de la frustración, de la incapacidad del hombre para entender la verdad sin la ayuda de Dios. El ser humano no puede cambiar por si mismo, es esclavo del pecado y esta condenado por el a la muerte eterna. El que no conoce al Señor rugirá ¿Que es la verdad? y se ira porque no la puede entender ni conocer. Solo aquel que es llamado de Dios podrá reconocer la verdad y ser transformado por ella. Jesús es el camino, la verdad y la vida. Pilato estaba delante de la verdad encarnada, Aquel que estaba encadenado lo podía hacer libre a el verdaderamente (Juan 8:32), pero Pilato no quiso escuchar ni conocer la verdad. Estaba mas preocupado por el momento que estaba pasando y por la presión que tenia encima: sabia que Jesús era inocente, pero si lo soltaba, los judíos irían tras el y su puesto, quejándose ante el Emperador. Su reputación y seguridad o hacer justicia verdadera, estaba en una encrucijada.
  • Pilato pregunta por la acción a seguir (“¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos?”) – Pilato sabia que Jesús era inocente pero no quería ponerse en contra de los judíos (Juan 19: 12), quien ya tenían malas relaciones con el y podían acusarlo ante Cesar para que lo expulsaran de su cargo. Entonces Pilato hace uso de una estratagema: había una costumbre en Palestina, de que en la época de la Pascua se liberaba a un reo como una concesión de gracia. Entonces, Pilato propone soltar a Jesús en virtud de esa costumbre, así el se libraría de condenar a un inocente y no quebrantaría sus relaciones con los judíos. Sin embargo, el odio de los judíos religiosos ya estaba al máximo: ellos exigen que sea Barrabas, un ladrón y asesino, el que sea liberado y que Jesús sea crucificado. Ante una turba enardecida que gritaba la muerte del Hijo de Dios, Pilato termina cediendo y autorizando su ejecución. Pudo mas su temor al hombre y su temor a perder su posición.

Los judios eligen a Barrabas y condenan a Jesucristo

3. Los acusados (Jesucristo y Barrabas )

Por ultimo, vemos los acusados en este juicio. Jesús fue acusado falsamente, enjuiciado ilegalmente y condenado injustamente. Barrabas ya estaba condenado, era un asesino y ladrón y merecía justo castigo. Sin embargo, en la providencia de Dios, en su sabiduría y divinos propósitos, aun en estos momentos críticos de la vida del Señor Jesucristo, el tomo el lugar de Barrabas en la cruz. Y esto es un símbolo poderoso: el culpable sale libre y el Hijo de Dios toma su lugar en la ejecución. Mientras Barraba disfrutaría de libertad y vida, el santo Hijo de Dios moría clavado en la cruz, padeciendo la pena máxima, la humillación extrema, y sobretodo, el abandono de Dios su Padre, a causa de cargársele todos los pecados de la humanidad.

Y esta es la esencia del evangelio: Cristo fue como un cordero al matadero, y Jehová cargo sobre El el pecado de todos nosotros. Tu eres Barrabas mi amigo y yo también lo soy. Somos culpables desde antes de nacer ante Dios por nuestra condición de pecado y naciendo no hemos hecho nada mas que pecar y ofender al Dios Santo. Tu y yo merecíamos la condena justa por nuestros pecados en el infierno; pero el Hijo de Dios, el bendito Cordero que quita el pecado del mundo tomo tu lugar y el mío, sufriendo el en su propio cuerpo el castigo de la ira de Dios sobre si mismo. Y esto lo hizo para que tu y yo podamos ser salvos, para que, habiendo resucitado Cristo de los muertos al tercer día, podamos creer en su sacrificio y correr a sus pies y confesarle como Señor y Salvador de nuestras vidas.

Cristo muere en reemplazo de Barrabas y del mundo entero


Nunca sabremos, por lo menos en esta tierra, que sucedió con Pilato y Barrabas, que paso después de su encuentro con la Verdad y el Salvador; pero lo que si podemos saber es que decisión vamos a tomar nosotros delante del Señor Jesucristo. La verdad fue juzgada, condenada y aparentemente derrotada; pero nada puede destruir a la Verdad y a la Vida. Cristo resucito victorioso de entre los muertos al tercer día, con un cuerpo glorioso y exaltado por Dios por sobre todas las cosas. Ahora esta sentado a la diestra de Dios Padre, gobernando y a la espera para volver otra vez a esta tierra, para llevar a los suyos y juzgar este mundo malvado. Ahora, Dios manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan y confiesen el nombre del Señor. Dice la Palabra de Dios que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que El resucitó de entre los muertos serás salvo. Tendrás el perdón de tus pecados, la vida eterna en el cielo y el ser hecho hijo de Dios ahora y para siempre.

Amigo, ¿que harás?, ¿que decisión tomaras ahora que has sido presentado ante la Verdad y ante el Salvador? Te animo a que te pongas de lado de la verdad, que recibas al Salvador en tu vida y te vuelvas al Señor con todo tu corazón y alma. Dice la Escritura que a todos los que le reciben, a los que creen en El, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, de formar parte de su familia y vivir para siempre en el cielo con el; mas a los que le rechazan, los que rechazan creer en el Hijo de Dios, no verán la vida, sino que la ira de Dios esta sobre ellos y padecerán por toda la eternidad en el infierno.

Cree la Verdad, ven al Salvador para que seas libre y salvo por la gracia del Señor Jesús!

Amen!

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