Cuando empezamos a pensar que seguir los lineamientos bíblicos no es “suficiente” para enfrentarnos a los retos de una sociedad post moderna, hemos cruzado una línea muy peligrosa: ¿que nos dice hasta donde podemos llegar? Estaremos en un camino por ser mas populares, agradables a esta sociedad humanista, relativista, “tolerante” y hedonista, dejando de lado la base solida que nos da la Palabra de Dios. Ojo! hablo de que los principios bíblicos, los fundamentos son sólidos y no se pueden cambiar; pero si a una deficiente preparación bíblica le añadimos el deseo de ser mas numerosos, exitosos, relevantes, entonces tenemos el caldo de cultivo para herejías que nos llevan a dar un mal testimonio del Señor, confundir a los hermanos y blasfemar de nuestro Señor.

No esta mal cambiar los métodos, pues ellos cambian con el tiempo; pero el fondo, lo medular, los principios que rigen todo lo que somos y hacemos no pueden cambiar por el amor de Dios! Toda una generación de jóvenes, adolescentes y niños se pierden por nuestra dejadez, porque preferimos seguir lo que muchos charlatanes dicen en vez de comprometernos con la Palabra de Dios, en un estudio serio, sistemático y comprometido. He visto cientos de jóvenes posteando versículos y luego fotos en la discoteca, he visto muchos pastores predicando alegorías, sus ideas, chistes, cuentos, cualquier cosa, torciendo los textos bíblicos en vez de estudiar para interpretarlos, a la luz de la obediencia y dependencia del Espíritu Santo, correctamente para la edificación de la Iglesia y la salvación de los perdidos. Las iglesias sufren con la mala doctrina, con las herejías, con las fabulas, y los incrédulos se burlan de los “evangelistas” pues su estilo de vida no difiere en nada a los demás.

¿Hasta cuando hermanos? Los hombres poderosos de Dios siguen el camino de los mortales y se van a la presencia del Señor, y ¿donde están las nuevas voces? Donde están aquellos que quieren servir al Señor fielmente, que quieren enseñar la Palabra de Dios trazándola bien, que van a enfrentarse a este mundo no agradándole, ni enseñándoles lo que quieren oír, sino – como los profetas de los tiempos antiguos – levantaran su voz para proclamar el pecado y la santa voluntad de Dios escrita completa y totalmente en su Palabra, la Biblia. Aun es tiempo para ponernos en la brecha y decirle NO a la teología de la prosperidad, NO al movimiento apostólico y profético, NO a la psicología y coaching cristiano, NO a los apóstoles empresariales (¿?), NO a la palabra de fe, NO a los pactos de dinero, NO a las conferencias de temas que nada tienen que ver con la Palabra de Dios, NO a las nuevas revelaciones a las nuevas doctrinas, NO a poner la música por encima de la Palabra, NO a hacer dioses de los hombres olvidando que todos somos consiervos, NO a las alegorías, NO a la mediocridad para predicar. Hay fuego extraño en las iglesias, hay fuego extraño en los púlpitos y hay que denunciarlo.

Seguramente pensaras que soy un legalista, cucufato, religioso; pero la verdad es que estoy harto de ver como iglesias enteras caen en este engaño, y cientos de jóvenes pierden literalmente sus vidas por seguir a mentirosos engañadores, que no entran al cielo ni dejan que ellos entren tampoco, sepulcros blanqueados que tergiversan la Palabra de Dios para desviarnos de su luz poderosa, sino que nos llevan a doctrinas de hombres, pobres, débiles, que no producen cambios ni pueden dar vida. Es tiempo de actuar, es tiempo de levantar la voz y es tiempo de decir las cosas como son, porque solo necesitamos la Palabra de Dios porque:

Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”    (2 Timoteo 3:16-17)

y

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma;
El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. 

Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón;
El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.

El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre;
Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.” (Salmos 19: 7-9)