Mis amigos y hermanos que amablemente siguen este blog, les invito a leer este texto, publicado por un periodista de mi país el día de hoy

Yo no he escogido ser católico. Mi entorno me impuso esa fe. Fui bautizado cuando no tenía uso de razón, pero me revelé a los 10 años y no quise hacer la primera comunión. Sin embargo, nunca me consideré un ateo. Creo en Dios y, como me decepciona el clero, mi necesidad de comunicarme con lo trascendente se expresa en forma libre. El catolicismo es solo mi religión cultural o de referencia; es decir, no la practico y critico aquello que me parece anacrónico (por ejemplo, su homofobia, su celibato sacerdotal, su prohibición del sacerdocio femenino), pero recurro a su ritualidad y a sus símbolos cuando quiero dirigirme a Dios. Me persigno cuando estoy transido por algún miedo o emoción profunda.”

http://elcomercio.pe/opinion/rincon-del-autor/esta-mi-fe-cual-tuya-fernando-vivas-noticia-1732125

Opiniones como las del señor Vivas me inquietan mucho. Y me inquietan porque la postura de este periodista, planteada en un contexto de debate acerca de la aprobación de la unión civil homosexual en mi país, no solo es tendenciosa y sesgada a la obtención de sus objetivos (inclinar la opinión pública a favor de la “tolerancia” hacia los homosexuales) sino que en el análisis final confunde aún más a los lectores acerca de cómo y de qué manera podemos creer en Dios. El señor Vivas no es el creador del sincretismo, ni siquiera un brillante exponente de éste, pero contribuye a la creencia popular de que podemos confeccionar una religión a la “medida” para acercarnos a un dios complaciente, tolerante, que ama y acepta a todos, independientemente de su orientación sexual, política, religiosa. El dios de este siglo recibe por igual a los musulmanes, budistas, new age, cristianos, católicos, ateos, modernos, gays, etc. Este conveniente dios no tiene exigencias, es puro amor y tampoco se involucra demasiado en las vidas de las personas. ¡Que conveniente es creer en un dios así! Puedo vivir realmente como quiera, respetando las mínimas normas de convivencia social, fornicando, adulterando, confeccionando una religión cuyos ritos y normas yo mismo los establezco como válidos, tomando lo mejor de cada creencia, y aun así, al final de mis días, podre confiar en que ese amable y buen dios me recibirá en su cielo para poder continuar una eternidad de auto complacencia y libertinaje.

El sincretismo nace en la ignorancia de la verdad revelada en la Palabra de Dios

Estimado amigo Vivas, usted habla y se llena la boca acerca de lo que no entiende y con su posición sincretista confunde aún más al lector. La verdadera fe no es un asunto cultural, ni impuesto ni heredado, sino que es la respuesta del hombre a la realidad de la persona de Dios, su carácter y su obra en el mundo, supremamente representada en la persona de Cristo y su muerte vicaria, poderosa y suficiente por los pecados del hombre.

Pretender confeccionar una religión a medida es un insulto a Dios. Como seres humanos, somos inteligentes y racionales, capaces de organizar pensamientos y vivir de acuerdo a principios y una organización. Nuestra formación en sociedades, la promulgación de leyes, y la evidencia de la inteligencia desde los albores de la humanidad son muestra de ello. Y esto es así porque somos creados a imagen y semejanza de un Dios inteligente, racional y que tiene un pensamiento organizado. Lo que propone el señor Vivas es que la criatura puede organizar un sistema social, cultural, educativo y demás pero que para comunicarse con su Creador puede usar el azar, el desorden, el criterio personal para crear potencialmente miles y millones de confesiones religiosas, tan antojadizas como tipos de pensamientos existen en el mundo. El solo pensarlo es insultante a la inteligencia, designio y propósitos de Dios. Él se ha comunicado de manera racional e inteligente con la humanidad caída. Lo ha hecho de muchas maneras en la antigüedad, pero en los últimos tiempos lo ha hecho por medio de su Hijo Jesucristo, quien le revela y por su Palabra escrita (Hechos 1: 1-3), donde están consignada la manera cómo podemos acercarnos a Dios.

No señor Vivas, no le es permitido al hombre confeccionar su propia religión pues Dios ya ha establecido claramente que ningún hombre puede acercarse a Dios por medio alguno, pues todos estamos destituidos de su gloria debido a nuestra condición pecadora y perdida (Romanos 3: 9-18, 23, Efesios 2: 1-2)

por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”

La fe, la verdadera fe bíblica y que nos lleva a la salvación, no es una condición cultural impuesta por nuestros padres o sociedad (si así fuese no habrían cristianos creyentes en países musulmanes, budistas u otros), sino que es la respuesta voluntaria del hombre ante el conocimiento del evangelio, las buenas nuevas de Dios que nos declara que si bien es cierto el hombre no puede acercarse a Dios por su condición pecadora y está perdido y condenado; Dios, por su misericordia y amor se ha acercado al hombre, enviando a su Único Hijo en condición de hombre a vivir una vida perfecta y a morir en la cruz del calvario sufriendo el castigo de la ira de Dios por los pecados de la humanidad en su persona. Así es amigo Vivas, el Dios a quien usted ofende con su ignorante comentario y necia postura, ese Dios misericordioso envió a su Hijo a morir por usted, por mí y por todos los seres humanos. Cristo Jesús derramó su sangre y fue tomado por culpable por su propio Padre, satisfaciendo así la ira y la justicia divina que demanda una paga por el pecado

“Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23)

Pero las buenas noticias no terminan allí: Jesucristo resucito de entre los muertos al tercer día, llevando ante la presencia de Dios su sacrificio y obteniendo la apertura del camino a Dios por la fe en su sacrificio. Ahora pues, Dios manda a todos los hombres en todo lugar no a que confeccionen su “propia fe”, sino a que se arrepientan y crean en el nombre del Hijo de Dios, Jesucristo, este es el verdadero Dios y la vida eterna. Arrepentimiento de nuestros pecados y fe en Jesús es lo que demanda el Señor para poder obtener perdón de pecados, la paz con Dios y la vida eterna. Todo lo demás está condenado al fracaso y la condenación bajo la ira de Dios en el tormento eterno.

arrepentimiento

Si señor Vivas, la Biblia es exclusiva (y sé que ese término disgusta mucho en estos épocas donde la tolerancia está en boca de todos); pero la Palabra de Dios solo reconoce dos tipos de personas: quienes creen en el Señor Jesucristo, confesándole como Señor y Salvador y haciéndose sus discípulos y los demás, quienes bajo las banderas de diferentes confesiones religiosas, van rumbo a la condenación porque no hay otro mediador entre Dios y los hombres, ni ningún otro nombre bajo al cielo dado a ellos en que podamos ser salvos (ni Mahoma, ni Maria, ni el padre Urraca, ni Buda, ni nadie, solo en Cristo tenemos salvación – Hechos 4:12).

No hablo de la adherencia a una iglesia, sino la fe en una persona: en Jesucristo y el único testimonio valido de su persona y obras, la Palabra de Dios. Esta es la única fuente de verdad y autoridad suprema donde podemos acudir para obtener salvación. Esta, la Biblia, habla de Jesucristo (Juan 5: 39) y nos lleva hacia Él. Cristo es el camino, la verdad y la vida, NADIE puede acercarse a Dios el Padre, sino es por medio de Él. Y esto es lo que consciente o inconscientemente el señor Vivas omite y por ello está bajo la ira de Dios por ocultar la verdad con sus argumentos. El no entra al cielo ni deja que los demás entren en él, confundiéndolos con sus razonamientos y su postura liberal y postmoderna. Desde esta humilde tribuna le aconsejo amigo Vivas, arrepiéntase porque el persignarse no lo salvara de enfrentarse con su Creador en el día de su partida, donde tendrá que darle cuentas a El de sus acciones.

La única y verdadera fe, la que lleva a la salvación, es la fe bíblica, la fe Cristocéntrica, la fe que involucra arrepentimiento y confesión de Cristo como Señor y Salvador. Nada más nos puede salvar, nada más nos puede dar verdadera esperanza y una relación con el Dios verdadero. El asunto aquí no es acerca de aprobar o no la unión civil homosexual, sino que es acerca de cuál es el fundamento de nuestra creencia: los postulados erróneos de hombres que para engañar usan con astucia las artimañas del error, que buscan ganancia a costa de la ignorancia de la gente, o la verdad absoluta, suficiente, completa e inerrante de la Palabra de Dios, la Biblia.

Volvamos a la Palabra de Dios y en ella encontraremos a Cristo Jesús. Cristianos, mis hermanos, no callemos más! No dejemos que hombres con pensamientos equivocados llenen los medios, confundiendo y extraviando más a los hombres. Levantémonos y recordemos que la iglesia es columna y baluarte de la verdad. Si nosotros no exponemos la verdad, nadie más lo hará. Honremos a Dios predicando su Palabra, magnifiquemos el nombre de nuestro Salvador testificando de Cristo sin vergüenza, sabiendo que aunque nos llamen homofóbicos, intolerantes, cucufatos, retrógradas, preferimos la gloria y alabanza de Dios que la de los hombres.

Amén!