Este día quiero compartir principios bíblicos que nos pueden ayudar a saber cómo encontrar y conquistar a nuestra pareja idónea. La mayoría de los creyentes anhelan casarse y muchas veces no tenemos claro cuáles son los lineamientos que debemos seguir para poder agradar a Dios en el proceso. A veces simplemente pensamos que la pareja que anhelamos y por la que pedimos simplemente va a caer del cielo; otras veces, pensamos que es bueno estar persiguiendo a una persona tras otra hasta dar con la persona correcta. Algunos simplemente están resignados a que nunca se van a casar.

Hace poco conversaba con un joven que me comentaba su caso: el inicio una relación con una dama cristiana de su iglesia, pero al tiempo ella, por circunstancias X, se apartó del Señor y se fue al mundo. De eso ya han pasado algunos años y aunque esta persona no da ninguna señal de arrepentimiento y de querer volver al Señor, este joven sigue orando por ella, esperanzado y esperándola para casarse con ella cuando regrese. Ha cerrado su corazón a conocer a otras personas porque está convencido de que ella es la persona que Dios le dio.

Cuando tomamos malas decisiones, terminamos heridos

Casos como estos hay muchos y el común denominador en todos ellos es: incertidumbre, agotamiento emocional y espiritual, confusión e ignorancia de los principios bíblicos, y por ende terribles consecuencias para nuestras vidas por tomar decisiones basados en nuestras propias ideas, en la religiosidad, en las ideas de otros, en la presión sexual o demás.

Pero, ¿que es lo que Biblia nos enseña? ¿Como podemos decidir correctamente y tener un noviazgo de bendición y un matrimonio agradable a Dios? Para ello, examinaremos el libro de Rut y encontraremos varios puntos importantes que nos ayudaran a tener un panorama mas claro de como poder hallar y conquistar a la pareja idónea para nuestras vidas.

1. Tu pasado no determina tu futuro (Rut 1: 1-7)

“El nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí. Y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos, los cuales tomaron para sí mujeres moabitas; el nombre de una era Orfa, y el nombre de la otra, Rut; y habitaron allí unos diez años. Y murieron también los dos, Mahlón y Quelión, quedando así la mujer desamparada de sus dos hijos y de su marido”

La familia de Rut no era la mejor. Elimelec (“Dios es mi rey”) era un desobediente y murió desamparando a su familia, sus hijos Mahlon (“enfermizo”) y Quelion (“debilitado”) murieron prematuramente luego de tomar por esposas a mujeres paganas. Noemí, por causa de sus desgracias quería cambiar su nombre a Mara (“amargura”) y acusaba a Dios de su situación. Toda una familia fue arruinada por causa de malas decisiones a lo largo del tiempo, decisiones que consistieron en la desobediencia a la Palabra de Dios.

La misma Rut no era parte del pueblo de Dios, viuda e incrédula, no tenía futuro en Israel. No todos venimos de familias buenas o sanas, pero nuestro pasado no puede determinar nuestro presente o futuro, dado que este se encuentra en las manos de Dios. Es cierto que no tenemos esperanza sin Cristo, pero estando en El, podemos aferrarnos a las promesas de Dios, creyendo que somos nuevas criaturas (2 Corintios 5:17), que hemos sido hechos para buenas obras (Efesios 2:10) y que todo lo que suceda en nuestras vidas ayuda para bien (Romanos 8: 28), dado que ahora somos hijos de Dios, nacidos de Él y engendrados para su gloria y alabanza (Juan 1: 12-13, Efesios 1: 4-6)

2. Primero debes buscar a Dios, no una novia (Rut 1: 15-17)

“Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella. Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos”

Este punto es casi una obviedad pero siempre es bueno recalcarlo: Busquemos el reino de Dios y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura (Lucas 12:31). El problema empieza cuando Dios no es nuestra prioridad y cuando buscamos en una mujer (u hombre) la satisfacción que solo Dios nos puede dar (Salmos 42:2, 63:1). Si Dios no es la fuente de agua viva desde donde bebemos para satisfacer toda necesidad de nuestras vidas, siempre estaremos en una infructuosa búsqueda por amor, aceptación, placer, sentido, identidad y propósito que nos dejaran cada vez más vacíos y heridos.

El principal mandamiento que nos ha dado el Señor no es “amaras a tu mujer con todo el corazón, el alma, la mente y las fuerzas”, sino “amaras a Dios” con todo tu ser, con todo lo que tengas (Mateo 22:37) y eso implica que Él debe ser nuestra prioridad, el mayor de nuestros anhelos, nuestro primer amor y quien tenga la preeminencia en todo en nuestras vidas.

Rut hizo algo maravilloso: en contraste con Elimelec que desobedeció a Dios y su Palabra, ella siendo una pagana incrédula abandonó sus dioses, su tierra, su familia, su comodidad y su seguridad para refugiarse debajo de las alas del Dios de Jacob. Comprometió su vida, su destino y su final al de su suegra, no miro hacia atrás sino que tomo una decisión en fe de seguir a Noemí y al Dios de Noemí. Ahora, ¿había lugar en el corazón de Dios para una pagana? Por supuesto, nuestro Dios es amplio en perdonar y nunca rechazara a quien acude a Él con el corazón humillado y contrito (Juan 6:37, Salmos 51:17)

Encuentra tu satisfaccion en Dios primero no en una mujer

3. Mas allá de nuestras decisiones, Dios está en control (Rut 2: 1-3)

“Tenía Noemí un pariente de su marido, hombre rico de la familia de Elimelec, el cual se llamaba Booz. Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Vé, hija mía. Fue, pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec”

El Señor tenía un plan para la vida de Noemí y Rut. A pesar de la desobediencia y a pesar de nosotros, Dios es soberano y cumple sus propósitos. Eso no significa que el hombre no tiene libertad para tomar decisiones: la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre no se excluyen. Rut seria parte del linaje del Señor Jesucristo y aunque no vemos a Noemí orando, a Rut orando, a Booz orando a Dios por alguna de las situaciones que suceden en este libro, podemos ver claramente la mano de Dios dirigiendo providencialmente a los personajes de esta historia.

Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre, más el consejo de Jehová permanecerá” (Proverbios 19:21, ver también Proverbios 21:1)

¿Cómo nos ayuda esto? Nos ayuda a entender que somos responsables de nuestras decisiones, que tenemos libertad para tomarlas, pero que Dios está detrás, aunque no lo veamos o entendamos, guiando todo conforme a sus soberanos propósitos, para hacer todo lo que su voluntad ha especificado que debe hacerse. Rut, por soberanía de Dios, llego a parar justo en el campo de Booz, el hombre que podía redimirla, pariente de Elimelec y parte del linaje de donde vendría el Rey David y nuestro Señor Jesucristo.

4. El carácter del varón (Rut 2: 3b-3:18)

“Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes. Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte”

Habiendo entendido las bases de lo que la Palabra de Dios nos enseña, podemos decir entonces que si quieres mujer primero tienes que ser un hombre. ¿Eso suena a algo obvio no? Bueno, no lo es tanto, sobre todo cuando consideras que muchos niños de 20 o 30 años quieren casarse. Personas que no han madurado ni aprendido los asuntos básicos de la vida quieren unir sus vidas en matrimonio y hacerse cabezas de hogar cuando no son capaces de velar por su vida propia. Pensemos en esto (a las damas): ¿Qué clase de hombre queremos por esposo?

¿Pero que nos enseña el relato de Rut acerca de esto? Para ello vamos a analizar brevemente la persona de Booz para ver qué clase de varón era:

  • Era un hombre maduro (física, emocional y espiritualmente)
  • Tenía estabilidad económica (no es una regla pero es recomendable)
  • Su nombre significa “alegría”, “firmeza” que nos habla de su carácter
  • Estaba en medio de su pueblo “venia de Belén” (casa del pan)
  • Tenía el respeto de sus trabajadores. Un carácter piadoso.
  • Estaba atento a lo que sucedía alrededor (“vio a la joven”)
  • Era generoso y trato con respeto a Rut (“hija mía”)
  • Estaba preocupado en el bienestar espiritual y total de Rut (Rut 2: 12)
  • Tenía buen testimonio entre su pueblo (Rut 4: 11-12)
  • Tenía integridad personal (Rut 3: 9-11)
  • Era honesto (“hay otro pariente más cercano que yo”)
  • Era un hombre decidido y de acción (“aquel hombre no descansara”)
  • No hacia las cosas a escondidas

Booz era un hombre de carácter, de integridad, decidido y que era perfectamente capaz de gobernar su casa, hacer feliz a su mujer y llevar acabo toda la administración que Dios le había dado. ¿Hombre de verdad, quien lo hallara? Nos dice la Palabra de Dios (Proverbios 20:6-7). Bueno, aquí tenemos a uno, uno que puede llevar a cabo la labor, uno que puede tomar decisiones, uno que puede cuidar, gobernar, proteger, amar, servir y mantener un carácter humilde, obediente y fuerte. Sus siervos, su futura suegra y esposa se sentirían bendecidos por el carácter de este hombre. El carácter del reino emana del carácter del Rey.

¿Quieres enamorar a una mujer de Dios? Sé tu un hombre de Dios

5. El carácter de la mujer (Rut 2: 6-7, 10-23, 3:1-11)

“Y él dijo: Bendita seas tú de Jehová, hija mía; has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos. Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa” (v. 3:10-11)

Veamos ahora el carácter de la mujer. ¿Qué clase de mujer queremos que sea nuestra esposa? La Biblia nos dice que la mujer sabia edifica su casa, más la necia con sus propias manos la derriba (Proverbios 14:1). No se necesitan enemigos externos en el hogar: si es que nos hemos casado con una mujer necia, ella misma lo destruirá. Por ello es muy importante que pensemos en qué clase de persona queremos por cónyuge, porque de eso dependerá que nuestro hogar sea lo más parecido al cielo o al infierno.

Analicemos el carácter de Rut y nos sorprenderemos al notar lo virtuosa que era esta mujer a pesar de que no era israelita. Ella:

  • Era una mujer de fe y decisiones (Rut 1: 15-17)
  • Era trabajadora y esforzada (Rut 2: 7)
  • Era mujer humilde y sencilla (Rut 2: 10, 13)
  • Era mujer generosa, agradecida (Rut 2: 18)
  • Era trasparente, no tenía dobles intenciones (Rut 2: 19-23)
  • Era mujer leal y fiel (Rut 2: 23)
  • Era mujer sumisa y obediente (Rut 3:1-5)
  • Era mujer virtuosa y de buen testimonio (Rut 3: 11)
  • Era mujer prudente e integra (Rut 3: 13-14)

La Biblia nos dice claramente que engañosa es la gracia y vana la hermosura (Proverbios 31: 30) y nos anima a buscar una mujer virtuosa por esposa. Más importante que la apariencia física es el carácter de la persona con quien quieres compartir el resto de tu vida. Una mujer fiel, leal, honesta, temerosa de Dios, que ame a Dios y le sirva es aquella que mostrara la bondad de Dios a tu vida (Proverbios 18:22) y con quien podrás gozarte todos los días de tu vida (Proverbios 5: 15-19, 31: 12)

¿Quieres casarte con un hombre de Dios? Sé una  mujer de Dios

6. Marcas de una relación correcta (Rut 4)

“Y Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy, de que he adquirido de mano de Noemí todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón. Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahlón, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois testigos hoy. Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los ancianos: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y tú seas ilustre en Efrata, y seas de renombre en Belén. Y sea tu casa como la casa de Fares, el que Tamar dio a luz a Judá, por la descendencia que de esa joven te dé Jehová” (v. :9-12)

El capítulo 4 nos muestra algunas marcas que identifican una relación saludable, una que va a traer bendición y gozo a la pareja y a quienes los rodean:

  • Las personas están por encima de los bienes
  • La relación prospera sin necesidad de esconderse
  • La relación cuenta con el respaldo del buen testimonio de ambos
  • La relación cuenta con la bendición de personas maduras y de sabiduría
  • La relación tiene como meta el matrimonio
  • La relación es un compromiso firme delante de Dios
  • La relación trae gozo a las familias involucradas
  • La relación trae gozo y bendición al pueblo de Dios
  • La relación potencia a ambas personas: son mejores juntas que por separado

7. Se buscan hombres!

Por último, solo queremos concluir este pequeño estudio diciendo que bajo el marco de la soberanía de un Dios amoroso que esta al cuidado de sus hijos, tenemos libertad para decidir con responsabilidad con quien nos vamos a casar. La Biblia nos da claros marcos y lineamientos generales que nos ayudaran a decidir correctamente.

Es imperativo buscar un cónyuge que sea creyente, temeroso de Dios y le sirva. Más rasgos de carácter son necesarios para fundar nuestro matrimonio sobre bases sólidas. No podemos basar una relación solo en un gusto, solo en atracción física; de lo contrario, no prosperara y habremos perdido tiempo, fuerzas y energía que podríamos haber canalizado a la obra de Dios. No solo busquemos características como las de Rut (o Booz) en la persona con quien queremos casarnos, sino que también debemos orar, pedir a Dios dirección, sabiduría para que El nos encamine, entonces debemos decidir y confiar en que la soberanía de Dios guía todo para el bien de sus hijos que le aman.

Una relación amorosa tiene potencial para hacernos más maduros, más activos, más fervientes en la obra de Dios, o para distraernos, para debilitarnos, para alejarnos del camino del propósito de Dios para sus hijos. Decidamos correctamente, no solo con el corazón, sino con el entendimiento, basados en la Palabra de Dios, pero conscientes de que tenemos que nosotros elegir y ser responsables de nuestra decisión. El gozo y la paz de nuestras familias, el testimonio del evangelio, nuestros hermanos en la fe y aun nuestra futura familia dependen de ello.

Escribo este pequeño articulo a un día de haberme comprometido con mi novia. Desde que me convertí al Señor siempre espere con mucha expectativa por la persona con la que iba a compartir mi vida: una mujer hermosa, temerosa de Dios, fiel, leal, inteligente, con espíritu valiente y dispuesta a servir al Señor hasta el final. Ore, espere y me dedique a servirle al Señor. Y Dios fue bueno conmigo y me permitió conocer una mujer maravillosa, Yuli, a quien amo y con quien quiero compartir el resto de mis días para que unidos podamos ser de bendición, de inspiración y animo.
Vale la pena esperar en el Señor, sus tiempos son perfectos y su voluntad preciosa. Pero ojo! hablo de una espera activa: sirviéndole, buscando su rostro, disfrutando la soltería para dedicar las energías en servir al Señor en la edificación de su Iglesia, en las misiones, en el evangelismo.

Yuli More y Ruben Tello

Por la gracia de Dios: Yuli More & Rubén Tello

A todos los amigos y hermanos en la fe: sus oraciones por nosotros, por esta nueva etapa de noviazgo para que el Señor nos siga dirigiendo y contemos siempre con su favor y bendición. Y a quienes están orando por una compañera(o): Dios es fiel, sírvele al Señor, entrégale tu vida, ríndete a El y El se encargara de encaminar tus veredas. Pídele sabiduría y dirección y conoce creyentes, haz amigos y en el camino que estas sirviendo al Señor, vas a encontrar a alguien que esta haciendo lo mismo que tu, que también esta sirviéndole, que tambien esta amándole. Conócela(o) y si ves que es una mujer de Dios, decídete y conquístala. ¿Como? Siendo un hombre de Dios, amando mas a Dios que a ella y yendo tras el corazón de ella.

Amen!