Buenas tardes a todos! Estamos en la primera semana de este nuevo año y muchos han pasado las fiestas en un tiempo de reflexión y de consideración sobre lo acontecido en el año pasado. Otros, simplemente salieron en busca de diversión, celebrando con ansias la llegada del nuevo año, con muchas ganas de que todo mejore este 2015. Pero, ¿esta “esperanza” es correcta? Acaso, solo porque pasamos de un año a otro, “mágicamente” las cosas van a cambiar para bien. ¿Acaso el ser humano tiene ese poder para cambiar las circunstancias que le rodean? Pues ciertamente no, mis amigos. El futuro esta construido sobre nuestro presente y normalmente, las cosas que vienen a nuestras vidas son consecuencias de las decisiones que estamos tomando hoy en el presente.

Claro, tenemos que tener en cuenta que en esta vida hay también muchas situaciones que están fuera de nuestro control y que están en la esfera de la providencia de Dios y debemos de confiar en que sus propósitos son santos y que, aunque fueran muy difíciles y terribles las cosas que puedan suceder, aun a pesar de lo malo Dios puede y de hecho va a llevar todo para bien por amor de quienes El ha escogido para la gloria de su nombre. Si, sus amados, sus hijos quienes hemos creído en el nombre del Señor Jesucristo podemos tener verdadera esperanza en Dios en aquellas cosas de las que no tenemos control. Pero en aquellas que si podemos manejar, no podemos ser tan ingenuos de pensar que solo por nuestras buenas intenciones las cosas pueden o van a mejorar. Hay decisiones que deben tomarse con sabiduría e inteligencia, ambas cosas que son requeridas y demandadas en la Palabra de Dios. “Busca la sabiduría, escoge la inteligencia” (Proverbios 4:5) es el consejo bíblico y es por demás pertinente en estos tiempos oscuros. Cada decisión que tomemos tiene consecuencias, consecuencias que van a afectar nuestro presente y nuestro futuro, tanto nuestro como de quienes nos rodean.

Entonces, ¿cual es la mejor garantía de que este año me vaya mejor que el anterior? Pues vayamos a la Palabra del Señor y recojamos sabiduría del cielo, bebamos de las fuentes eternas de la razón y la inteligencia y dispongámonos a obedecer la Palabra de Dios.

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.

No así los malos,
Que son como el tamo que arrebata el viento.

Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,
Ni los pecadores en la congregación de los justos.

Porque Jehová conoce el camino de los justos;
Mas la senda de los malos perecerá
” (Salmos I)

 1. La obediencia requerida (verso 1)

La verdadera felicidad no proviene por la abundancia de bienes materiales ni por la ausencia de problemas, sino viene como consecuencia de la obediencia al Señor. Es bienaventurado, feliz y dichoso el varón que:

  • No presta oído a consejo de los malvados
  • No permaneció en los actos de los pecadores, no siguió sus practicas
  • No ha tenido comunión con los burladores, con quienes desechan la Palabra del Señor.

¿De que nos habla este salmo? Nos habla de que el hijo de Dios debe apartarse, debe santificarse para Dios haciendo a un lado las costumbres, practicas, conversaciones, amistades y demás cosas que no corresponden a la voluntad de Dios. Hay paz y felicidad, gozo y dicha en la obediencia al Señor y hay frustración, incertidumbre, culpa, vergüenza y temor cuando no obedecemos a Dios. El verdadero hijo de Dios sentirá que el Espíritu de Dios le redarguye y le lleva a la santidad, y sentirá pesar por el pecado cometido. El que llamándose creyente, vive como incrédulo y no tiene el menor reparo en desobedecer al Señor, muestra con sus hechos que realmente no ha visto a Dios ni le ha conocido.

Obediencia a Dios nos trae paz y gozo

 2. El estilo de vida practicado (verso 2)

Una pregunta muy común en muchos cristianos es ¿como puedo agradar a Dios? Pues obedeciéndole. Y ¿como puedo obedecer a Dios? Parece una pregunta obvia pero realmente muchos creyentes luchamos con la obediencia al Señor. Pareciera que en muchos casos es mas fácil desobedecer a Dios que obedecer, así que la pregunta pasa de ser obvia a ser una angustiante necesidad del corazón: ¿como puedo obedecer a Dios en medio de una sociedad pecadora, que constantemente nos llena de mensajes de desobediencia a Dios?

El secreto es la disciplina del creyente. Disciplina en la lectura, meditación y aplicación de la Palabra de Dios. Nos cuesta obedecer a Dios porque tenemos la mente llena de pensamientos impuros, sucios y desagradables a Dios; pero si renovamos nuestra mente con la Palabra del Señor (Romanos 12:1-2) podremos experimentar paz, cambio y podremos comprobar la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

En la Ley de Jehová esta la delicia del varón de Salmos 1. Y si pensamos seriamente, ¿que tiene que pasar en el corazón de un hombre o una mujer para que ame tanto la Palabra de Dios que sea su delicia meditar y pasar tiempo en ella? Tiene que tener tiempo, semanas, meses, años leyendo, meditando, escudriñando, orando, pensando en la enseñanza bíblica. Poco a poco, el corazón y la mente se van habituando a la Biblia y nos hacemos mas necesitados de beber constantemente de esa fuente celestial; pero ¿que podemos esperar de personas que solo leen los versos predicados el domingo en la iglesia y no vuelven a abrir la Biblia hasta el próximo domingo?

Renovamos nuestra mente cuando meditamos en la Palabra de Dios

 3. La recompensa recibida (verso 3)

¿Cual es el resultado de ese estilo de vida de apartarse del pecado y de meditar constantemente en la Palabra de Dios? Éxito a la manera de Dios.

Para entender mejor esto, el salmista compara a este hombre piadoso con un árbol. No cualquier árbol, sino uno plantado junto a corrientes de aguas; es decir un árbol que esta debidamente enraizado y tiene un suministro constante de alimento. Un árbol sano y fuerte (su hoja no cae) en un buen lugar da buenos frutos. Es un árbol que da cobijo y alimento a muchas personas y animales. Siempre que alguien se acerque a ese árbol encontrara algo para beneficiarse de el. Asimismo, el hombre y la mujer que se plantan en la Palabra de Dios, que le obedecen y se apartan de la maldad de este mundo serán como ese árbol: fuertes, sanos, que dan fruto y que siempre serán de beneficio, consuelo, animo y alimento a quienes se acerquen a ellos. Es mas, todo lo que ellos hagan, nos dice la Palabra de Dios, prosperará.

 

Un arbol plantado junto a corrientes de aguas

Este es el verdadero éxito según la Palabra de Dios. ¿Queremos que nos vaya bien en este nuevo año? Bueno, las buenas intenciones no bastan, ni los buenos deseos, sino acciones concretas de obediencia a Dios y la disciplina de permanecer en la Biblia, haciéndola parte de nosotros.

 4. La intimidad prometida (versos 4 al 6)

No así los malos,
Que son como el tamo que arrebata el viento.

Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,
Ni los pecadores en la congregación de los justos.

Porque Jehová conoce el camino de los justos;
Mas la senda de los malos perecerá.

 

No solo el éxito es prometido a los que obedecen a Dios, pero también una gran verdad que a veces pasa desapercibida: los malos serán juzgados, los incrédulos, los pecadores serán condenados. Aunque prósperos temporalmente, ellos caerán y el Dios tres veces santo ejecutara juicio sobre quienes rechazan el señorío de Jesucristo y sobre quienes menosprecian la Palabra de Dios y la sangre del pacto eterno, derramada sobre la cruz del calvario para nuestra salvación.

Los malos, los pecadores y los escarnecedores recibirán justo castigo. Dios no puede ser burlado y su paciencia un día terminara para dar lugar a su ira. Pero para los justos, para quienes han creído en el nombre del Señor Jesús y así se han librado de la ira venidera hay una gran bendición, Dios conoce su camino. Hay una intimidad profunda entre Dios y sus hijos que le aman y le obedecen. Intimidad trae conocimiento (Proverbios 28:5) y esa relación intima de Dios con sus hijos creyentes les fortalece en todo tiempo. Amados, en todo momento, Dios conoce nuestro camino, sabe de nuestras luchas, conoce nuestros pensamientos y aun ni siquiera la palabra esta en nuestra lengua y he aquí que Dios ya la sabe toda. El conoce de que cosas tenemos necesidad antes de que se las pidamos. Todas las cosas están desnudas delante de Dios quien todo lo ve. Podemos confiar en El, podemos esperar en El, podemos fortalecernos en El.

Como hijos de Dios estamos en los brazos del Padre


No hay magia ni truco en esto mis amigos y hermanos: La Palabra de Dios promete bendiciones por la obediencia a Dios. La obediencia a Dios siempre trae recompensa así que esforcémonos por ser obedientes al Señor y obtendremos las bendiciones prometidas por el Señor. Un feliz año 2015 a todos y que su crecimiento sea manifiesto en este año que nuestro buen Dios nos da.

Amen!