En esta segunda parte vamos a comenzar a aprender los conceptos de pobreza, riqueza, cuales son las principales causas de pobreza y como poder salir de ella, de forma bíblica, sabia y organizada. Para ello, aprenderemos que la riqueza no significa necesariamente tener mucho dinero y que las causas de la pobreza no están en nuestras circunstancias necesariamente. Además, definitivamente, el hecho de salir de la pobreza no está en nuestras circunstancias, sino que es labor nuestra como administradores de Dios, generar riqueza que le glorifique a Él. Asimismo, aprenderemos como elaborar un plan de desarrollo financiero que involucre un gasto sabio de los recursos que Dios nos dio, con el fin de salir de deudas y vivir en libertad financiera.

El milagro japones

Se ha llamado milagro japonés al crecimiento económico vivido por el mencionado país desde los años 1960 hasta los años 1980, con un promedio del 5% durante los años 1960, un 7% en los años 1970 y una media del 8% en los años 1980. La Exposición Mundial de Osaka, que tuvo lugar en 1970, demostró que el país había restablecido su posición en el comercio internacional: en 1971 Japón era el tercer país exportador más importante del mundo, después de Estados Unidos y de Alemania Occidental, y el quinto en importaciones. Esto lo logró en gran parte debido a la filosofía Kaizen. Esta filosofía Kaizen (改善, “cambio a mejor” o “mejora” en japonés), en el uso común de su traducción al castellano, significa “mejora continua” o “mejoramiento continuo”, y su metodología de aplicación es conocida como la MCCT: La Mejora Continua hasta la Calidad Total.

¡Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy!” es la base de esta forma de pensar y su significado es que siempre es posible hacer mejor las cosas. En la cultura japonesa está implantado el concepto de que ningún día debe pasar sin una cierta mejora y esta fue la base para el milagroso repunte del Japón de la postguerra.

¿Qué es la pobreza?

El concepto de pobreza es antiguo. Etimológicamente proviene del término latino paupertas, que remite originalmente a la condición de “pauperos” que significa, literalmente, parir o engendrar poco y se aplicaba al ganado y, por derivación, a la tierra pobre, es decir, infértil o de poco rendimiento. De esta acepción de pobreza como falta de potencialidad o capacidad de producir deriva un concepto distinto que apunta a la carencia misma de una serie de bienes y servicios básicos. La pobreza entonces es la carencia de las capacidades que impiden generar riqueza y se considera pobreza extrema cuando la persona no tiene ni siquiera lo necesario para vivir.

 ¿Qué dice la Biblia con respecto a la pobreza?

Consideremos estos textos:

Proverbios 10:4 dice: “La mano negligente empobrece; más la mano de los diligentes enriquece

Proverbios 14:23 dice: “En toda labor hay fruto; más las vanas palabras de los labios empobrecen

Proverbios 19:15 dice: “La pereza hace caer en profundo sueño, y el alma negligente padecerá hambre

Proverbios 20:13 dice: “No ames el sueño, para que no te empobrezcas; abre tus ojos, y te saciarás de pan

Proverbios 21:17 dice: “Hombre necesitado será el que ama el deleite, y el que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá

Proverbios 23:20-21 dice: “No estés con los bebedores de vino, ni con los comedores de carne; porque el bebedor y comilón empobrecerán, y el sueño hará vestir vestidos rotos

Proverbios 24:33-34 dice: “Un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano otro poco para dormir; así vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre armado

Proverbio 28:19 dice: “El que labra su tierra se saciará de pan; mas el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza

Proverbios 28:27 dice: “El que da al pobre no tendrá pobreza; mas el que aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones

Debemos reconocer que la pobreza tiene varios grados y la mayoría de nosotros no somos pobres en extremo, es decir, miserables que no tienen ni siquiera lo suficiente para vivir. Todos tenemos algo con lo que podemos subsistir. También debemos entender que la pobreza tiene varias causas, como las siguientes:

  1. La pereza y la ociosidad nos lleva a una vida negligente, que se niega a trabajar y generar riqueza
  2. La mala administración financiera que nos lleva a caer en deudas y estar atados a la esclavitud financiera
  3. La falta de ahorro y previsión que nos deja a merced de imprevistos como la pérdida del empleo o el quiebre de un negocio
  4. Alguna crisis no esperada como un robo, muerte, desastre natural
  5. Disciplina del Señor por causa de pecado, desinterés por la obra de Dios
  6. La falta de preparación educativa que nos permita aspirar a mejores empleos y mejores sueldos

Considerar este texto:

Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová. Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos” (Hageo 1:3-11)

Es necesario considerar que ninguna de estas causas de la pobreza es definitiva; es decir, todas pueden remontarse con la ayuda del Señor y ponernos en el camino de la correcta administración financiera.

Podemos salir de la esclavitud financiera con la ayuda del Señor

¿Qué es la riqueza?

La riqueza o lucro es la abundancia de recursos, posesiones materiales o el control de tales activos, por lo general concretados en forma de dinero y propiedades (bienes muebles y sobre todo inmuebles). Es el excedente, lo que sobra después de haber provisionado para todos los gastos planificados. Existe riqueza material y espiritual que es más importante.

Algunos textos bíblicos nos ayudan a entender de quien son todas las riquezas en última instancia, de donde provienen, como se nos ha sido dadas y que es lo que Dios espera que hagamos con las riquezas que nos provee.

De Jehová es la tierra y cuanto hay en ella. El mundo, y los que en él habitan” (Salmo 24:1)

Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados” (Salmo 50:10)

Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos” (Hageo 2:8)

Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo” (1 Crónicas 29:12)

Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre. Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios“ (2 Corintios 9:6-11)

Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto” (Proverbios 3:9, 10)

Joven fui, y ya he envejecido, y no he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando el pan” (Salmo 37:25)

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8)

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2)

Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas” (1 Reyes 2:3)

En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35)

El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta” (Proverbios 22:7)

Lo que vemos hasta aquí es que Dios es dueño soberano de todas las cosas y las riquezas provienen de Él. Dios ha prometido guardar y proveer para sus hijos y espera que los creyentes honren a Dios con sus bienes y con las primicias de todo lo que reciban, que sean prosperados a la par de que su alma es prosperada y que usen esa prosperidad para compartir, para dar y bendecir a otros. La prosperidad que Dios da a sus hijos no siempre es económica; pero tampoco creemos que sea la voluntad de Dios que sus hijos caminen en la mendicidad, en deudas, atareados, afanados y estresados por el dinero. No creemos que Dios quiera que todos sus hijos sean ricos, millonarios; pero si creemos que Dios provee todo lo que sus hijos necesitan en todo momento de sus vidas.

Dios prospera a sus hijos

¿Cómo generar riqueza?

Consideremos el siguiente texto:

“Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios” (Deuteronomio 8:11-20)

Vamos a ver como un tema consistente a lo largo de las Escrituras que la bendición del Señor, la prosperidad bíblica siempre está ligada a la obediencia al Señor. Claro, no todas las personas que son prosperas significa que son bendecidas por Dios; pero lo que vemos es que toda persona que ama y obedece al Señor será bendecida por El. Ojo! Estoy diciendo que será bendecida y esa bendición es en primer lugar espiritual y también puede ser material. No siempre es así, porque vemos el testimonio de creyentes que pasan por pobreza o angustia económica; pero siempre será por alguna causa externa a ellos, por crisis pero no por deudas, no por pereza, sino que el ejemplo bíblico que vemos es que aun en medio de la pobreza, un creyente bíblico, obediente a Dios siempre será un buen administrador y dispondrá de algo para compartir con los demás.

Mira este caso:

Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aún más allá de sus fuerzas” (2 Corintios 8:1-3)

Los creyentes macedonios eran ricos espiritualmente; pero pobres materialmente. Sin embargo, esa pobreza no impedía su generosidad, sino que, dando testimonio de su buena administración, podían dar aun en medio de su necesidad para compartir con otros. Muy diferente al caso de muchos creyentes que son pobres pero por flojos, por negligentes, por ser malos administradores de las finanzas, por estar endeudados. La mejor muestra de esto: no son generosos, no dan, no comparten y eso solo muestra egoísmo o una mala administración.

Dios nos ha dado el poder de hacer riquezas materiales. Recordemos que somos mayordomos de todo lo que Dios nos ha dado y como mayordomos se espera que produzcamos un incremento, una ganancia de lo que Dios nos ha concedido. Cuando nos endeudamos o nos atamos a las finanzas, nos hacemos esclavos de los hombres, siendo que somos esclavos de Dios: “Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres” (1 Corintios 7:23)

Consideremos los siguientes diez mandamientos de las finanzas, los cuales nos darán principios prácticos que aplicar en nuestras vidas para establecer una buena vida financiera, sin problemas, ni angustias y libres para servir y amar a Dios y a nuestros prójimos:

  1. Nunca dejes de dar al Señor y a tus padres

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10)

Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” (Efesios 6:2-3)

  1. Evitarás endeudarte

“El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta” (Proverbios 22:7)

“No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley” (Romanos 13:8)

  1. No codiciarás

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo” (Éxodo 20:17, Deuteronomio 5:21)

  1. Serás fiel al presupuesto

 “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7)

Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto. Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia. Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo. Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre” (Génesis 41:33-36)

  1. Ahorrarás todos los meses

Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento” (Proverbios 6:6-8)

 “Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; más el hombre insensato todo lo disipa (Proverbios 21:20)

  1. No saldrás por fiador de un préstamo ajeno

 “Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, si has empeñado tu palabra a un extraño, te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en la mano de tu prójimo; ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo. No des sueño a tus ojos, ni a tus párpados adormecimiento; escápate como gacela de la mano del cazador, y como ave de la mano del que arma lazos” (Proverbios 6:1-5)

  1. Cuidado con los gastos hormiga

“A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos” (1 Timoteo 6:17)

“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra” (Lucas 21:34-35)

  1. Evitaras usar tarjetas de crédito

 “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto (1 Timoteo 6:6-8)

  1. Invierte el dinero sabiamente

Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás. Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra” (Eclesiastés 11:1-2)

Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas, y mira con cuidado por tus rebaños” (Proverbios 27:23)

  1. Trabaja diligentemente

“La mano negligente empobrece; más la mano de los diligentes enriquece” (Proverbios 10:4)

“Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza” (Proverbios 21:5)

“¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición” (Proverbios 22:29)

¿Cómo elaborar un presupuesto?

Elaborar un presupuesto nos ayuda a ser mejores administradores de los bienes que el Señor nos ha dado. Para esto necesitamos sincerarnos y tener claro cuánto ganamos, cuanto gastamos, si tenemos deudas, que expectativas tenemos para el mes y que planes tenemos a corto, mediano y largo plazo.

 Considera los siguientes pasos:

  1. Establece tus metas financieras del año y por cada mes
  2. Debes llevar un control de tus ingresos y gastos
  3. Define categorías que se ajusten a tu realidad
  4. Respeta lo que has presupuestado
  5. Prepárate para adaptarte al cambio

Considera el siguiente ejemplo:

Ejercicio:

Descarga el siguiente archivo y prueba creando tu propio presupuesto (haz clic en la imagen para descargar el presupuesto)

Sin título

 

Conclusiones:

  • ¿Sabía usted que Japón no tiene recursos naturales, y está expuesto a cientos de terremotos al año, pero eso no le impidió convertirse en la segunda economía más grande del mundo?
  • ¿Sabía usted que Hiroshima regresó a lo que era económicamente vibrante antes de la caída de la bomba atómica, en sólo diez años?
  • ¿Sabía usted que los japoneses a pesar de ser uno de los pueblos más ricos del mundo, no tienen sirvientes. Los padres son responsables de la casa y los niños.
  • ¿Sabía usted que no existe un examen de primero a tercero de primaria, porque el objetivo de la educación es inculcar conceptos y formación del carácter, y no sólo conocimientos y adoctrinamiento.
  • ¿Sabía usted que el promedio de impuntualidad de los trenes en Japón es de aproximadamente 7 segundos por año! Ellos aprecian el valor del tiempo.

Si Japón pudo restablecerse en poco tiempo aplicando principios sabios, con mucha más razón los creyentes podemos ser buenos administradores teniendo los recursos y el poder que Dios da para vivir de una manera agradable a Él.

Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová” (Proverbios 22:4)

“Dos cosas te he demandado; no me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me des pobreza ni riquezas; manténme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios (Proverbios 30:7-9)

 

Amen!