Es importante mencionar en esta oportunidad el énfasis que la Palabra de Dios hace en el carácter que debe manifestar la mujer de Dios no solo en la congregación, sino en general en todo ámbito de la vida cotidiana. Ahora es muy común encontrarnos con mujeres tomando cargos de autoridad, siendo independientes, no queriendo tener hijos, siendo auto suficientes, tomando el mando en sus relaciones amorosas, siendo imprudentes al hablar, faltando el respeto a los varones de diversas formas. Es común ya los términos “saco largo“, “cosito” hablando con respecto a relaciones amorosas en las que la batuta de la misma la lleva la mujer; pero ¿qué es lo que la Biblia enseña? ¿Permite la Escritura la existencia de “pastoras“? ¿Es correcto que una mujer enseñe, llame la atención, exhorte a varones? ¿Es la mujer quien debe llevar la autoridad en su hogar?

Miremos lo que dice la Palabra del Señor:

“Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad. La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia” (1 Timoteo 2:9-15)

Estos asuntos y otros más los trataremos en esta oportunidad en el estudio de 1 Timoteo 2:9-15, que nos enseña que la mujer sierva del Señor debe presentar claras características en su carácter, que es  más importante que su apariencia externa y que debe reflejar la piedad de su corazón. Asimismo, la mujer sierva del Señor debe reflejar dicha piedad en su relación con los demás, sobre todo con los hombres, no tratando de tener autoridad sobre ellos, porque no es ese el diseño divino desde la Creación. Por último, la mujer sierva del Señor encontrará plenitud en su vida al asumir el rol divinamente designado desde el principio, criando y enseñando a sus hijos en la piedad que ella misma manifiesta, así como en la perseverancia en la fe, amor y santidad de su propia vida espiritual.

El movimiento feminista atenta contra el diseño original de Dios para la mujer

1. El carácter de una mujer de Dios (v. 9-10)

Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad

  • Considerar 1 Pedro 3:1-4 como un pasaje paralelo en el que se nos muestra el mismo concepto: la importancia del corazón antes que la vestimenta, pero sin desechar esta, es decir, la buena apariencia y el cuidado personal.
  • La ropa, las palabras, el uso del dinero y del tiempo revelan la mente y el corazón de la persona.
  • Lo que Pablo dice aquí no se trata de prohibir a la mujer adornarse porque esto es parte de su naturaleza, sino más bien que el énfasis se hace en el carácter de la mujer. Aun su ropa, su comportamiento, sus palabras deben reflejar el decoro (sobriedad – gr. σωφροσύνη, es decir una mente ordenada. Cf. Hechos 26:25), pudor (temor de Dios), la modestia (humildad), las buenas obras y la piedad (gr. θεοσέβεια), que nos habla del amor a Dios, del temor a Dios, la reverencia, la piedad y la devoción a Dios.
  • Al contrario, lo que no se desea de una mujer cristiana es que se centre en el aspecto externo sin considerar el estado espiritual de su vida. En los tiempos de Roma, las mujeres paganas invertían mucho dinero en maquillaje, vestidos y adornos ostentosos y eso era la esencia de su valor como personas. Pablo, como lo hace también Pedro anima a las hermanas a desechar el peinado ostentoso, los adornos de oro, perlas y vestidos costosos que eran comunes en esa época, sino que más bien lo más importante es el carácter. Recordemos que Dios mira el corazón antes que el aspecto exterior: 1 Samuel 16:7
  • ¿Qué debe hacer entonces una señorita cristiana o una mujer cristiana casada? Debe hermosearse para su marido y/o para su Señor, debe tener un buen y sano concepto de sí misma, debe cuidar su apariencia personal; pero esto debe ser el reflejo de una mente sobria y ordenada, un corazón regenerado, de la piedad de su corazón y de su devoción y temor a Dios. En ese sentido, una mujer cristiana jamás se vestirá para provocar sensualmente a ningún hombre ni para mostrar indecentemente ninguna parte de su cuerpo que están reservados para su esposo solamente. Tampoco debe hacer alarde de ropas caras y adornos costosos cuando no son necesarios.

La hermosura de una mujer viene de su interior

2. El diseño de una mujer de Dios (v. 11-14)

La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión

  • Considerar 1 Corintios 11:3-12 como un pasaje paralelo donde se muestra el diseño de Dios para el hombre y la mujer, donde la mujer se sujeta a su marido y a su autoridad.
  • El mandato apostólico es que la mujer aprenda en silencio, calladamente, con toda obediencia. La LBLA traduce “que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia“. Aunque parecería un mandato restrictivo para las mujeres, en realidad era una concesión porque en el Imperio Romano las mujeres no tenían valor ni les era permitido aprender ni mucho menos enseñar o participar de reuniones de enseñanza. La enseñanza de Pablo nunca fue en contra de las costumbres de la sociedad donde vivían. Por ejemplo, no condenó la esclavitud aunque la permitió y reglamentó al respecto; para no traer graves consecuencias y persecución a la iglesia del Señor. Así pues, Pablo no condena a la mujer a no aprender, sino que permite y alienta su participación en el culto al Señor; pero con la salvedad de que no traspase el diseño dado por Dios. Considere 1 Corintios 14:29-37 donde se manifiesta el mismo problema en las iglesias de Corinto, donde las mujeres querían asumir una posición que no les correspondía.
  • Pablo da 3 razones por las que la mujer no debe traspasar el diseño divino de sometimiento al varón, en particular a su  marido y en general a todo hombre:
  • La primera razón es que es un mandato apostólico. Pablo enseña (1) que la mujer esté sujeta a su propio marido, no a todos los hombres. (2) Pablo también enseña que toda mujer no debe enseñar ni ejercer autoridad sobre el hombre, sino que debe permanecer y aprender callada, en silencio. Es una orden que busca reflejar el diseño divino en medio de unas circunstancias donde la mujer podía tomar posiciones de poder y autoridad sobre el hombre en la congregación (recordemos lo que pasaba en Corinto).
  • La segunda razón es que Dios lo diseñó así desde el principio. Ya hemos leído en 1 Corintios 11 lo que estaba relatado desde el principio en el libro del Génesis 2: 18-25, que el hombre fue creado primero y que la mujer fue creada por causa del varón, para ser su ayuda idónea; y era el varón quien tenía autoridad sobre ella (recordemos que fue Adán quien le puso nombre a la mujer) y que era Adán el responsable ante Dios por su matrimonio. Fue a Adán a quien Dios dio la prohibición de comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal y fue a Adán a quien Dios preguntó por el pecado que cometieron ambos.
  • La tercera razón es que la mujer fue quien pecó primero habiendo sido engañada. Adán fue hecho responsable y cabeza de toda la humanidad pecadora (Romanos 5:12) a pesar de que el no fue el primer ser humano que pecó, sino que fue Eva. Adán no fue engañado (eso implica que pecó conscientemente), sino que Eva fue quien, siendo engañada por la serpiente (2 Corintios 11:3), fue tentada a tomar sus propias decisiones por fuera del diseño de Dios y obviar la autoridad de su marido y cayó en transgresión.

En conclusión, la mujer cristiana no debe romper el diseño divino al querer tener autoridad o dominio sobre el hombre; por lo tanto no le está permitido tomar cargos de autoridad en la iglesia o de enseñar a varones. Esto también incluye a su propio marido, al cual ella debe estar sujeta, serle obediente y nunca procurar tener dominio sobre él.

Una mujer no debe procurar tener autoridad sobre el hombre

3. La plenitud de una mujer de Dios (v. 15)

Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia

Este es tal vez uno de los pasajes más difíciles de interpretar de las Escrituras porque aquí Pablo está usando la palabra “salvación” en un contexto aparentemente diferente al de la salvación por fe sin la presencia de las obras que es común de su teología. Para Pablo es claro que la salvación es por fe sin las obras de la ley (Romanos 5:1, Efesios 2:8, Romanos 3:28, Gálatas 2:16); pero debemos tener en cuenta que no podemos interpretar la palabra salvación (gr. σώζω) fuera de su contexto inmediato. Este texto es un ejemplo perfecto de ello, pues aunque se usa la palabra que es normalmente traducida por “salvación“, el contexto inmediato no habla de salvación del pecado y de la condenación.

Considerar Romanos 8:24 y Hebreos 5:7 y la presencia del vocablo gr. σώζω en un sentido “no soteriológico“; es decir, no salvífico. Pablo también usa esta palabra en un sentido de salvación “escatológica“; es decir la completa redención de nuestro ser al final de los tiempos, cuando la plenitud de nuestra salvación sea consumada; o también en un sentido libertador; es decir, somos salvados, somos liberados de las opresiones del pecado, de este mundo, etc.

Es en este sentido en el que debe interpretarse este texto, dado el contexto de este pasaje y de la enseñanza de Pablo acerca del comportamiento y carácter que debe manifestar la mujer cristiana. La mujer creyente no debe romper el diseño de Dios que ha establecido que ella debe vivir en sumisión a su marido y al Señor, preocupándose principalmente por arreglar y adornar su corazón y vida espiritual, así como su apariencia externa. Ella no debe procurar tener autoridad o dominio sobre los hombres, pues la plenitud de su vida (“léase salvación“) la encontrará cuando ella se someta a Dios y a su diseño, el cual esta expresado en tres formas:

  • Engendrando hijos: esto obviamente implica el matrimonio, la sumisión, el amor y el respeto a su marido que propician un matrimonio estable donde ella puede criar hijos en el temor de Dios. Muchas mujeres tienen pánico a comprometerse, a tener hijos, pero este es el diseño de Dios para ellas y son de una gran influencia en la vida de sus pequeños. Negarse a esto es negar el diseño de Dios y ser egoístas.
  • Permaneciendo en fe, amor y santidad: Para que quede claro que Pablo no está hablando de “otra forma de salvación aparte de la fe“, el especifica que esta plenitud de la vida que puede encontrar la mujer al someterse al plan divino del Señor solo será posible si ella permanece en la fe, amor y santidad. La base que hace posible esta vida abundante y satisfactoria es la fe que produce el amor y la santidad. La fe es la raíz y el amor y la santidad frutos de ese buen árbol que son todos aquellos que son plantados por el Señor en salvación.
  • Con una mente sobria: Una vez más se usa la palabra griega σωφροσύνη que nos da la idea de excelencia de carácter y buen juicio, que cuando se combinan en un individuo bien equilibrado conduce a otras cualidades, como la templanza, la moderación, la prudencia, la pureza y el auto- control. En otros idiomas no existe una palabra equivalente, pero a veces se traduce en inglés como la prudencia, templanza, la moderación, la templanza (fuente: Wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/Sophrosyne).

La mujer no encontrará plenitud asumiendo roles que no le corresponden, tomando primacía o autoridad sobre los hombres, viviendo una vida de autosuficiencia e independencia. No, ella encontrará plenitud, liberación y el gozo real de la salvación cuando viva el perfecto diseño de Dios; es decir, un espíritu afable, apacible, piadoso, que se une y sujeta a un hombre en el  matrimonio, que cría hijos en el temor de Dios y que permanece en la fe con amor, santidad y una mente conquistada por la Palabra de Dios, sin problemas, prejuicios, complejos, etc.

La mujer encontrará plenitud en su hogar criando hijos en el temor de Dios

Conclusiones

El carácter de una mujer de Dios, tal como nos lo enseña el ejemplo de la mujer virtuosa de Proverbios capítulo 31, está basado en la piedad y el temor a Dios. Para nuestro Señor es sumamente importante el estado de la vida interior de sus  hijas antes que su apariencia externa, si bien es cierto no invalida el deseo genuino que Dios ha puesto en ellas de verse hermosas y arreglarse. Sin embargo, cuando la apariencia proviene de un corazón apacible, humilde, sumiso, obediente y que se ha sujetado al plan de Dios para la mujer, estamos ante una persona completa, una mujer que está caminando en el propósito y diseño de Dios.

Recalcamos una vez más: la mujer cristiana no encontrará plenitud ni verdadero sentido de realización fuera del diseño de nuestro sabio Dios, que ha ordenado que la mujer cristiana sea ejemplo y también maestra del bien: “Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no  calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada” (Tito 2:3-5). Cualquier intento de dejar de lado este diseño, léase el feminismo, la pecaminosa individualidad, la eterna soltería, el temor egoísta a concebir y criar hijos en el temor de Dios, la independencia del hombre y demás distorsiones del carácter femenino solo traerán dolor, estrés, ansiedad y demás complicaciones que no son más que manifestaciones externas del pecado de nuestro corazón.

Amén!