Con respecto a las misiones, quiero comentarte unas estadísticas que encontré por allí buscando en internet:

  • Población Mundial: 7.3 billones de personas al 2015
  • Hay 238 países políticos en el mundo. 193 Países Independientes.
  • Aproximadamente 11% de la población confiesa ser cristiano nacido de nuevo. Otro 20% asiste a la iglesia, pero puede que no confiesa ser cristiano.
  • Cerca de 36% de la población mundial tiene la oportunidad de oír el Evangelio, pero permanecen no-evangelizado a pesar de la frecuencia de iglesias en su región.
  • Eso deja 32% de la población mundial que no tiene oportunidad de oír el Evangelio. Muchos de estos nunca han oído del nombre de Jesús. 680 millones.
  • Índice de mortalidad: 57.9 millones de personas mueren cada año.
  • 158,857 personas mueren cada día con aproximadamente 66,000 personas muriendo cada día sin haber tenido ningún acceso al Evangelio.
  • 6619 personas mueren cada hora.
  • 110 personas mueren cada minuto.
  • Aproximadamente 1.64 personas mueren cada segundo.[1]

Realmente, las estadísticas sobre misiones son alarmantes y como iglesia del Señor debemos poner manos a la obra. Pero para ello necesitamos ver que es lo que la Escritura tiene que decir al respecto. El corazón de las misiones empieza no en la iniciativa de la iglesia del Señor, sino en el Señor mismo, quien salva a los hombres para la gloria de Dios. El Señor Jesucristo se encarnó en un hombre judío para demostrar la verdad de Dios, para cumplir las promesas hechas a los padres acerca de la simiente de la mujer que sería de bendición para el mundo y para que su salvación alcance no solo a los judíos, sino también a los gentiles de todo el mundo, de tal manera que todas las naciones le alaben, le adoren y le agradezcan por su misericordia. Por lo tanto, dado que Dios ya nos aceptó en Cristo Jesús, debemos vivir esperanzados, gozosos y dedicados de lleno a llevar ese mensaje de gozo, esperanza y paz a todas las naciones necesitadas de salvación. Para ello, leamos por favor el libro de Romanos, capítulo 15, versos 7 al 13

1. Cristo se encarnó para cumplir las promesas a Israel (v. 7-8)

Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios. Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres

  • El contexto de este pasaje es como tratar con el débil en la fe. Los creyentes maduros espiritualmente no deben condenar ni hacer tropezar a los débiles en la fe, sino deben recibirlos con amor porque Cristo también murió por ellos.
  • Ahora, Pablo como conclusión enseña que los creyentes, en ese espíritu de amor, de comunión, de preocupación los unos por los otros, deben recibirse mutuamente, sin hacer barreras entre nosotros, porque eso causa separación de lo que Cristo unió. Debemos recibirnos sin excusas porque Cristo nos recibió (aceptó) para la gloria de Dios. El verbo griego traducido aquí por aceptó/recibió es προσλαμβάνω (proslambánō) que quiere decir “tomar, arrebatar para uno mismo“. Es un verbo intenso que quiere decir que Cristo nos tomó para sí a pesar de que éramos enemigos de Él.
  • El Señor Jesucristo lo había anunciado ya anteriormente: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). Esto no era más que el cumplimiento de la promesa dada en el Antiguo Pacto: “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones. He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tú Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado. Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Isaías 55:1-7)
  • También se nos dice que Cristo se encarnó en un varón judío (lit. servidor de la circuncisión) con el propósito de demostrar la verdad de Dios y de confirmar las promesas hechas a los padres. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que Cristo se encarnó en un varón judío sujeto a la ley para cumplir la ley: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos” (Gálatas 4:4-5). Al vivir una vida perfecta de obediencia a Dios, Cristo validó la verdad de Dios como la norma por la cual todo hombre debería vivir, pero que es imposible hacerlo por causa del pecado. El pecado no anula la verdad de Dios, sino que la hace más evidente. Asimismo, Cristo se encarnó en un varón judío, descendiente del linaje de David para confirmar las promesas hechas a los padres, promesas de un Mesías que reinaría por siempre, que sufriría por los pecados del mundo y que traería perdón a la humanidad: “Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente” (2 Samuel 7:12-16). Jesucristo es el descendiente de David que tiene derecho al trono eterno y Él es el Mesías sufriente y reinante, quien dio su vida para cumplir las promesas de Dios a Abraham, a Isaac, a Jacob a José, y a los padres. En Cristo se cumplen las promesas de Dios, se vindica la verdad de Dios, se reafirma el carácter santo de Dios y se evidencia el amor de Dios y su pacto eterno con su pueblo escogido. No, Dios no se ha olvidado de Israel, sino que a su debido tiempo se cumplirá la Palabra que dice: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados” (Romanos 11:25-27)
  • Debemos hacer misiones porque es el cumplimiento de las promesas de Dios a Israel, porque Cristo nos tomó para sí mismo y porque nos hizo pueblo cuando no éramos pueblo.

Jesús es el descendiente prometido de David

2. Cristo aceptó a los gentiles para que le alaben y adoren por su misericordia (v. 9-12)

y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, y cantaré a tu nombre. Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo. Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, y magnificadle todos los pueblos. Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, y el que se levantará a regir los gentiles; los gentiles esperarán en él

  • El segundo aspecto que debemos tener en cuenta para la filosofía paulina sobre las misiones es que Cristo aceptó a los gentiles para que le alaben y adoren por su misericordia. Realmente vamos a ver, porque el apóstol Pablo nos lo va a mostrar, que siempre fue el plan de Dios incluir a los gentiles en su salvación. Israel fue escogido pueblo de Dios para que alumbre en medio de un mundo de oscuridad, para poder ser luz a los gentiles, pero eso no fue lo que entendimos.
  • Lo primero que vemos en el Nuevo Testamento sobre la aceptación de los gentiles en el reino de Dios lo podemos ver en el libro de los Hechos, capítulo 10, donde vemos al apóstol Pedro recibir una visión en la azotea de la casa de Simón curtidor. Esta visión le es dada a apóstol para que entienda que Dios no hace acepción de personas. Dios ha recibido a los gentiles para que estos le alaben por su misericordia y amor. Esto siempre fue el plan de Dios y para ello, Pablo cita 4 textos del Antiguo Testamento: “Por tanto yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, y cantaré a tu nombre” (Salmos 18:49), “Alabad, naciones, a su pueblo, porque él vengará la sangre de sus siervos, y tomará venganza de sus enemigos, y hará expiación por la tierra de su pueblo” (Deuteronomio 32:43), “Alabad a Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle” (Salmos 117:1) y “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces“, “Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa” (Isaías 11:1,10). Es interesante que los textos corresponden a las 3 divisiones de los escritos hebreos: La ley, los profetas y los escritos.
  • Es en el Nuevo Testamento que se revela plenamente el plan de Dios de considerar también a los gentiles como parte del pueblo de Dios y herederos de la salvación que es en Cristo Jesús: “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:11-22).
  • Entonces, si consideramos misiones como naciendo del corazón de Dios en el cumplimiento de las promesas hechas a Israel, lo que vemos ahora también es que misiones no se queda allí, sino que se extiende a los gentiles, los que no tenían pueblo, los que no eran nada para que ellos también reciban la salvación que es en Cristo Jesús: “Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen. Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos. Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles. Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme. Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos. Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre” (Hechos 15:7-20)
  • Debemos hacer misiones porque nosotros, gentiles igual que los demás incrédulos, fuimos recibidos a salvación. ¿Por qué vamos a cerrar la puerta de la salvación a los demás gentiles? Aún hay muchos más que necesitan oír del mensaje de salvación, miles de millones de gentiles aún no han oído de la esperanza del mundo, Cristo Jesús, el Cordero que quita el pecado del mundo.

El evangelio de Cristo esta disponible para cada tribu, lengua y nación

3. Los creyentes deben compartir con gozo y esperanza las buenas nuevas de la salvación en Cristo (v. 13)

Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo

  • El tercer aspecto que hay que considerar en misiones es más bien un resultado de las dos verdades que hemos expuesto anteriormente: a la luz de que Cristo se encarnó para cumplir las promesas al pueblo de Israel y hacer posible nuestra salvación; y para que los gentiles de todas partes del mundo le alaben por su gracia y misericordia, nosotros, gentiles pecadores salvados por la pura gracia de Dios por medio de la fe sin las obras de la ley debemos compartir con gozo, entusiasmo, esperanza y diligencias las buenas nuevas de la salvación en Cristo Jesús, siendo parte del esfuerzo misionero yendo, orando y dando para que la gloria de Dios llegue a toda parte del mundo.
  • Pablo culmina esta porción diciendo: “Que el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo“. El deseo del apóstol Pablo es que seamos llenos de gozo, paz, entusiasmo, esperanza por el poder del Espíritu Santo. Que al contemplar estas verdades maravillosas no callemos, sino que sigamos el ejemplo de los creyentes tesalonicenses, de quienes Pablo dice: “Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo. Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección; pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1 Tesalonicenses 1:2-10).
  • Que poderoso ejemplo de estos hermanos que, llenos del poder del Espíritu Santo, son canales de bendición para que la palabra de Dios corra por el mundo entero. Hermanos, es un gozo participar de la visión misionera en cualesquiera de sus formas. Tú eres parte útil y necesaria para que el evangelio del Señor Jesucristo sea predicado.

Que seamos una iglesia viva, relevante, misionera, entusiasta y llena del poder del Espíritu de Dios

Conclusiones

Quiero mostrarte algunas estadísticas adicionales:

  • La ventana 10/40 define los centros de las religiones principales no-Cristianas del mundo: Tribal, Hindú, Secular, Musulmán y Budista.
  • 865 millones de Musulmanes no-alcanzados o seguidores Islámicos en 3330 sub agrupaciones culturales.
  • 550 millones de Hindúes no-alcanzados en 1660 subgrupos culturales.
  • 150 millones de Chinos no-alcanzados en 830 grupos.
  • 275 millones de Budistas no-alcanzadas en 900 grupos.
  • 2550 grupos tribales (que es principalmente animista) no-alcanzados con una población total de 140 millones.
  • Ocho en cada diez de los más pobres del mundo aguantando la calidad más baja de vida de todo el mundo.
  • Solamente 8% de la fuerza misionera del mundo y 0.01% de los ingresos de los Cristianos del mundo.
  • De los 55 países menos-evangelizados, el 97% de su población vive dentro de la Ventana 10/40.
  • La Ventana 10/40 nos encara con varias consideraciones importantes: primero, el significado histórico y bíblico; segundo, los países evangelizados menores; tercero, el dominio de tres bloques religiosos; cuarto, la preponderancia del pobre; quinto, los grupos etno-lingüísticos no alcanzados; sexto, las mega ciudades evangelizadas menores; y séptimo, las fortalezas de Satanás dentro de la Ventana 10/40.
  • Hay 201,260 misioneros protestantes en el mundo, y 2,932 agencias misioneras.
  • Todavía hay 1.5 mil millones de personas en el mundo que no han escuchado el evangelio, es decir, una persona en cuatro en el mundo.
  • En la parte menos evangelizada del mundo vive el 86% de los grupos étnicos, de los cuales menos del 2% son “cristianos.”
  • Los cristianos designan sólo el 1.2% de sus donativos para misiones y su personal misionero para alcanzar a los 1.1 mil millones que viven en la parte menos evangelizada del mundo.
  • Más del 90% de los misioneros cristianos están trabajando en la parte del mundo que se considera cristiana.[2]

Pero la Palabra de Dios dice: “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero” (Apocalipsis 7:9-10). Aún nos falta un largo trecho para culminar lo que Dios nos muestra; por lo que, esforcémonos y hagamos avanzar el reino de los cielos por medio de la proclamación fiel y poderosa de la Palabra del Señor.

Amén!


[1] http://oasishgm.org/movilizacion/estadisticas/

[2] http://oasishgm.org/movilizacion/estadisticas/