Es sumamente interesante que el libro de los Hechos de los apóstoles es un libro lleno de acción. En este libro vemos como las cosas suceden y como los creyentes en todas partes son protagonistas de que las cosas sucedan, cumpliéndose así el propósito de Dios en medio de la historia de la humanidad. Sabemos que el propósito de Dios es traer gloria a su Santo Nombre por medio de la proclamación del evangelio; para ello ha mandado a sus hijos cumplir la Gran Comisión, la cual se debe cumplir por medio del establecimiento de muchas iglesias locales donde se predique el evangelio a lo ancho y largo de este mundo.

En ese sentido, el proceso de plantación de una iglesia consta de dos aspectos: el obrar sobrenatural de Dios al permitir las circunstancias, al llamar a sus escogidos y edificar su iglesia; y el obrar de los creyentes al obedecer el  mandato de Dios en la evangelización, disponer de líderes idóneos para la obra y enseñar la Palabra de Dios. No podemos menospreciar o ignorar ninguno de los dos factores. Ignoremos la obra sobrenatural de Dios y tendremos una institución meramente humana, un club o en el mejor de los casos una organización de apoyo social. Ignoremos la preparación humana de lideres, la enseñanza de la Palabra de Dios y tendremos una iglesia enferma, legalista, irrelevante e intrascendente en este mundo. Para entender mejor ello, vamos a leer el libro de los Hechos, capítulo 11, versos 19 al 26.

1. Preparados para cumplir el mandato de la evangelización (v. 19-21)

“Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos. Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor”

El primer paso para que las cosas sucedan empieza con el evangelio. Los creyentes deben lanzar y sembrar la semilla de la Palabra de Dios en todo lugar, predicando a tiempo y fuera de tiempo, dejando que sea Dios quien obre en los corazones de las personas que oyen el evangelio por nosotros predicado.

El trabajo de la obra de Dios, lo que Dios hace siempre esta basado en el sacrificio de alguien. Toda nuestra salvación, nuestra esperanza descansa en el suficiente sacrificio del Señor Jesucristo. El hecho de que nosotros podamos congregarnos, tener una biblia en nuestro idioma y podamos adorar hoy esta basado en la sangre de muchos mártires que dieron su vida para que nosotros podamos tener el mensaje del evangelio hoy. Asimismo, estos hombres que Lucas va a mencionar en este relato pueden salir y compartir su fe porque Esteban tuvo que dar su vida para hacer esto posible. Siempre es necesario el sacrificio de alguien, la obra de Dios no es fácil. Si pensamos que para servir a Dios siempre vamos a estar cómodos, siempre vamos a tener riquezas, nunca vamos a tener problemas y que nunca tendremos que sacrificar sueño, tiempo, dinero, etc.; entonces estamos siendo ilusos y nos estamos engañando a nosotros mismos.

La crisis no exime a los creyentes de obedecer el mandato del Señor. Los problemas y tribulaciones no son excusa para dejar de obedecer lo que el Señor nos ha mandado obedecer. Esteban había sido asesinado, la iglesia estaba siendo perseguida, Saulo y otros habían estado apresando y llevando a la muerte a los creyentes. Era una situación critica; pero los creyentes no se paralizaron por el miedo, sino que siguieron obedeciendo al Señor a pesar de lo que estaban viviendo. Oraron y Dios les dio fuerzas para seguir adelante, anunciando el evangelio con denuedo y poder de Dios (Hechos 4:23-31).

Quienes hacen que las cosas sucedan son los que no se conforman a lo que la mayoría hace, sino que son capaces de romper los esquemas, pensar creativamente y obedecer a Dios aunque eso significa que hagamos las cosas de manera diferente. Aquí estos hombres de Chipre, que habían recibido y creído el evangelio, no solo salieron a compartir las buenas noticias de Cristo a los judíos, sino que también lo hicieron a los gentiles, aunque eso aun no se había realizado de manera oficial. Solo Pedro había sido dirigido por el Espíritu Santo a hablar a los gentiles. Estos hombres también estaban siendo dirigidos por el Espíritu Santo y eso lo vemos en los resultados que obtuvieron.

La Escritura dice que la mano del Señor estaba con ellos respaldándolos y gran numero que creyó el evangelio se convirtió al Señor. Lo que vemos aquí es que Dios respalda cuando predicamos a su hijo Jesucristo. El toca los corazones de las personas, el llama a sus escogidos, los salva y los vivifica. Una gran cantidad de personas convertidas fueron el resultado de este grupo de varones que le creyó a Dios, que se sacrificaron, que se esforzaron, que siguieron obedeciendo al Señor aun en medio de la crisis, que no siguieron lo que la mayoría hacia, sino que fueron creativos, innovadores, atreviéndose a hacer mas de lo que todos hacían. Hicieron su parte que es evangelizar por todas partes y Dios hizo su parte al tocar el corazón de personas, llamar, salvar y regenerar a quienes El quiere.

El primer paso para la plantacion de iglesias es la predicacion fiel del evangelio

2. Preparados para asumir el reto de un liderazgo idóneo (v. 22-24)

“Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor”

Las noticias de lo que Dios estaba haciendo en la localidad de Antioquia corrieron y se hicieron oír en la iglesia de Jerusalén. Cuando Dios obra es evidente, se puede ver, yo lo puedo ver y otros también lo pueden ver. En la iglesia de Jerusalén reconociendo la necesidad que ahora se presentaba actuaron sabiamente. Hermanos, cuando Dios obra siempre se genera una necesidad que debe ser satisfecha por hombres y mujeres que Dios llama y eso es una oportunidad para que muchos creyentes se levanten, tomen el desafío del liderazgo y pongan en practica sus dones espirituales para el beneficio del cuerpo de Cristo. 

En ese sentido, la iglesia de Jerusalén seleccionó a Bernabé y le encomendó la tarea de ir a visitar la naciente iglesia en Antioquia. Este hermano ya era conocido por los apóstoles del Señor porque había donado un terreno para la iglesia del Señor (Hechos 4:36-37) y porque había presentado a los apóstoles a un Saulo recién convertido (Hechos 9:27). Cuando el llegó a Antioquia, dice la Escritura que vio la gracia de Dios que había obrado y se regocijó, animando a los hermanos a que permanecieran fieles al Señor de corazón. Esto lo hizo porque era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe. Dios había levantado a este hombre como líder espiritual de la naciente iglesia de Antioquia y lo primero que este hombre hace es regocijarse en lo que Dios esta haciendo y anima a los hermanos en su caminar espiritual.

Si lo primero que vemos para que Dios obre y las cosas sucedan es obedecer el mandamiento a evangelizar sin reservas y de forma creativa, lo segundo que vemos es que debemos asumir el reto de ser lideres con un corazón generoso, lleno del Espíritu Santo, de fe y entusiasmados, dispuestos a compartir de Dios a los hermanos y edificarles en el camino de la fe. Es muy importante para el crecimiento de la iglesia que exista un liderazgo piadoso, lleno del Espíritu Santo y de fe. El liderazgo de una iglesia moldea el corazón de la iglesia y el espíritu que debe haber entre hermanos en la fe.

El resultado de este liderazgo piadoso es que ahora ya no son muchos los que se convierten al Señor, sino que ahora vemos una gran multitud que es agregada a la iglesia del Señor. Dios sigue bendiciendo y añadiendo mas personas a la comunión de los santos.

El segundo paso en la plantacion de iglesias es la preparacion de lideres fieles

3. Preparados para edificar a otros con la Palabra de Dios (v. 25-26)

“Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía”

El tercer paso que vemos aquí es que Bernabé se da cuenta de que la obra es demasiado grande para que pueda trabajar el solo. Bernabé entendía la importancia del trabajo en equipo así que va a Tarso a buscar a Saulo, el hombre que había conocido y que ahora le necesita para poder hacer la obra del ministerio. Lo trae a Antioquia y juntos congregan durante un año en la iglesia, enseñando a los nuevos creyentes, edificándoles en la Palabra de Dios y con el ejemplo de su testimonio. El resultado es maravilloso pues vemos que los hermanos ahora crecen en numero y en calidad espiritual: a los discípulos se les llama cristianos por primera vez no en Jerusalén que era la iglesia madre, sino en Antioquia, una iglesia que casi no nació si los creyentes de Chipre hubieran tenido temor de hablar la palabra. Esta iglesia nació porque unos creyentes se atrevieron a hacer lo que nadie mas estaba dispuestos a hacer; tomaron el desafío del evangelismo y tomaron el desafío del liderazgo y ahora tomaron el desafío del discipulado y la edificación. 3 componentes principales que nos ayudan a plantar iglesias saludables: evangelización, liderazgo y discipulado.

Que importante el papel de enseñar la Palabra de Dios a la iglesia del Señor. El apóstol Pablo entendía claramente esta necesidad; por ello es que exhorta a Timoteo a considerar que “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17).

El tercer paso en la plantación de iglesias es la enseñanza de la sana doctrina, la Palabra de Dios

Conclusiones

La plantación de iglesias es la forma que vemos en el Nuevo Testamento como la iglesia crecía y se multiplicaba. Asimismo, es la mejor forma de poder cumplir la Gran Comisión, al predicar el evangelio y preparar una congregación para que los nuevos creyentes puedan tener un lugar donde animarse, edificarse y adorar colectivamente. Por lo tanto, es un proceso que la iglesia debe abordar con seriedad y excelencia, reconociendo que en primer lugar es Dios quien obra sobrenaturalmente al levantar su iglesia, al llamar hombres para el ministerio y para producir el crecimiento. Esto no anula, sino mas bien hace necesario la existencia de un liderazgo piadoso que siga predicando el evangelio, enseñando la Palabra de Dios a la congregación y preparando nuevos líderes.

Que el Señor nos ayude a tomar el reto de plantar nuevas iglesias para la gloria del Señor, para la extensión de su reino y para la salvación de las almas.

Amén