Buenos días mis estimados amigos y hermanos. El día de hoy quiero compartir con ustedes un fragmento de la Palabra del Señor que encontramos en Mateo, capitulo 11, versos 25 al 30:

En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga

Esta porción de las Sagradas Escrituras nos enseña que fue la voluntad de Dios ocultar su maravilloso plan de salvación de los orgullosos y auto suficientes y revelarlos a los que tiene una fe en Dios como niños. A ellos se les revela que es la voluntad de Jesucristo mostrarles al Padre Celestial y que nadie aparte de El puede hacerlo. En consecuencia, se lanza la invitación a todo aquel que quiera venir a los pies del Señor, prometiéndosele descanso de sus pecados y su situación perdida. No solo eso, sino que todo aquel que quiera tomar el yugo del Señor y aprender de El encontrará también el descanso del discípulo obediente.

1. La voluntad de Dios muestra el plan de salvación a los que tienen una fe como de niños (v. 25-26)

En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó

Miremos el contexto: La gente de la época de Jesús eran personas que no se impactaban por nada, eran cínicas y no discernían los tiempos que estaban viviendo (Mateo 11: 16-19). La gente de la época de Jesús a pesar de que habían visto los milagros poderosos de Dios no se habían arrepentido. Jesús les advierte que el castigo para ellas no se tarda, pues la bendición de Dios no significa necesariamente que estamos en la voluntad de Dios (Mateo 11:20-24).

Aun en medio de tan triste cuadro de la realidad de la depravación de la humanidad, vemos que Dios es digno de alabanza por su plan maravilloso de salvación, que rescata al hombre del pecado, de la miseria y la condenación.

Dios es Rey soberano del cielo y de la tierra. El es la verdad y quien norma como hemos de salvarnos. Si el dice que estamos perdidos, ¡lo estamos!

Dios ha ocultado su maravilloso plan de salvación de los orgullosos, religiosos y auto suficientes que no quieren saber nada de Dios o quieren encontrar a Dios a su manera y no como El lo ha establecido.

Dios ha mostrado su maravilloso plan de salvación a los que son como niños, que con inocencia, disposición y fe ciega se acercan al Señor.

Dios se ha agradado en su plan de salvación, porque le trae honra y gloria a El; y porque resulta en la salvación eterna de muchas personas que estaban perdidas y condenadas al infierno.

Una fe como la de un niño es necesaria para acercarnos a Dios

2. La voluntad del Señor revela al Padre a quien El quiere (v. 27)

Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar

Dios Padre es soberano Señor de todas las cosas en el cielo y en la tierra y El ha entregado el poder y la autoridad en el Hijo, el Señor Jesucristo. Solo en su nombre hay salvación, El es el Señor de todo y de todos pues El es el único mediador entre Dios y los hombres. Solo en el nombre de Jesús hay salvación.

Nadie conoce al Hijo sino el Padre. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, Dios en 3 personas han vivido en eterna comunión desde siempre y por siempre. Nadie conoce realmente al Señor Jesucristo sino Aquel que vive con El, el Padre Dios Todopoderoso.

Nadie conoce al Padre sino el Hijo. El Señor Jesucristo le dijo a uno de sus discípulos: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). El apóstol Juan declaró: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18). Es el Hijo, el Señor Jesucristo, quien nos muestra y revela al Padre. El es el único camino para poder conocer y acercarnos a Dios.

El Señor Jesucristo revela al Padre a quien El quiere. El llama a las personas a la salvación. Mira lo que dice el apóstol Pablo: “Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado” (Romanos 10:8-11)

Solo Cristo es el camino, la verdad y la vida

3. La voluntad del llamado de Dios le acercará a Cristo (v. 28-30)

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga

La verdad teológica que la Palabra de Dios enseña es que nadie puede acercarse a Dios para encontrar salvación y descanso. Sino es atraves de Jesucristo, el Hijo de Dios, nadie puede conocer a Dios; y esto, aquellos a quienes Jesucristo nuestro Señor quiera revelar. Dios ha escogido para si mismo de la masa de la humanidad pecadora a algunos en quienes quiere mostrar su misericordia y amor, salvándoles de la condenación eterna, perdonándoles sus pecados y dándoles paz con Dios y la vida eterna.

Por lo tanto, el llamado ahora esta dirigido a todos los hombres. Nosotros no sabemos quienes habrán sido escogidos por el Señor, solo El lo sabe en su soberana sabiduría, nosotros solo hacemos eco de las palabras del Señor Jesús que dice: ¡Ven! La Biblia es consistente en este llamado: “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura” (Isaías 55:1-2). Otro texto bíblico anuncia: “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más” (Isaías 45:22). Por ultimo, el apóstol Pablo clama: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” (Hechos 17: 30-31).

Venid a mi los que estáis cansados y trabajados y yo os hare descansar. La invitación es para todos aquellos que quieran, sin excepción, ni raza, ni posición social o económica. La única condición es que estés cansado y trabajado. Harto de vivir una vida de pecado, triste, depresiva, vacía. ¿Estas cansado, harto, cargado, turbado, triste? Ven a los pies del Salvador y encontraras descanso, satisfacción, paz, libertad, sosiego, gozo verdadero. La invitación es para ti en esta noche, no tienes porque vivir ni un día mas en tristeza, en dolor, en angustia, porque el Señor extiende su mano hoy y te ofrece descanso, paz, vida eterna y quitar el peso de tu pecado de encima tuyo.

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas: Si ya has venido a los pies del Señor ahora el llamado siguiente en tu vida es a aprender de El, seguir sus pisadas, llevar su yugo sobre ti y caminar junto con El. La figura del yugo significa que el Señor te esta mandando a caminar con El en la misma dirección. Al caminar con El, vas a aprender de El, que es manso y humilde de corazón. Así ahora no solo el Señor te va a dar descanso del pecado y la condenación, sino que ahora tu vas a encontrar descanso para tu alma, el descanso del discípulo que aprende de su maestro.

 

 

 

Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga: El yugo de Jesús es fácil y ligero. No es esclavitud, es verdadera libertad. Nos lleva a aprender y obedecer a Dios, nos aleja del pecado y de todo lo malo. Nos promete paz y gozo verdaderos. Plenitud de vida, las bendiciones de Dios, su amor, su cuidado y su protección.

Dios te llama a la salvación el día de hoy

¿Que harás en esta noche? ¿Habrás de venir a los pies del Salvador? ¿Habrás de quitar de ti el yugo de la maldición, del pecado y de todo lo malo para ponerte el yugo del Señor, de verdadera libertad, de paz, de gozo y de plenitud? Hoy el Señor te esta llamando.

Amén!

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