Continuando con la serie de enseñanzas acerca de la carta de 1 de Timoteo, en esta oportunidad vamos a ver un concepto muy importante que tiene que ver con el propósito por el cual se escribió esta carta: ¿A quien representa el creyente? ¿Cual debe ser el comportamiento del creyente dentro y fuera de la iglesia? ¿Por que es importante comportarse de acuerdo a nuestra fe? Para Pablo esto era un asunto de suma importancia y lo que lo motivó a escribir 1 Timoteo como una guía para el obrero cristiano, para que sepa como debe comportarse.

Vamos a ver aquí que los mandamientos que la Escritura nos da a los creyentes son para que podamos saber cual debe ser nuestro comportamiento, nuestro pensar y nuestro actuar en el ministerio de la iglesia. Esta no es un club social, no es una empresa, sino que es la casa de Dios, su Iglesia amada, columna y sostén de la verdad en un mundo sometido al maligno. En ese sentido, el creyente no se representa a si mismo, sino que es miembro de este organismo vivo que es la Iglesia, quien es la depositaria de la santísima fe que hemos recibido: fe en el Señor Jesús quien se encarnó, murió, resucitó, es predicado y creído en el mundo y fue recibido en los cielos en gloria donde reina sobre todos hasta el tiempo de su Segunda Venida.

Para ello, leamos 1 Timoteo capitulo 3, versos 14 al 16

Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si  tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad. E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria

El creyente representa a Cristo en este mundo

1. El papel del siervo de Dios en la iglesia (v. 14-15)

“Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad”

“Te escribo estas cosas” o “Esto te escribo” se refiere a los mandamientos que ha estado escribiendo Pablo a Timoteo acerca del comportamiento del siervo del Señor, de las mujeres siervas de Dios, los principios acerca del liderazgo y del comportamiento cristiano que deben ser comunes a todos los creyentes. Independientemente de nuestra posición o antigüedad en la iglesia, debemos poner en practica los principios bíblicos de comportamiento y de como se lleva a cabo el ministerio para honrar a Dios, dar fruto y contar con la bendición del Señor. Cuando intentamos hacer el ministerio a nuestra manera, o aplicando principios mundanos, no contaremos con el favor de Dios, ni daremos frutos permanentes. La carne puede entretener a la carne, pero solo el Espíritu vivifica, solo el Espíritu cambia a las personas, solo el poder de Dios obra en los creyentes.

Pablo esperaba ir pronto a ver a su discípulo amado; pero si en caso tardara, el le enviaba instrucciones que le servirían para su vida y ministerio. Esto nos habla de la preocupación, amor, cuidado que todo líder cristiano debe tener para con sus hermanos. Pablo contaba con la obediencia de Timoteo, el era un buen hijo que servía fielmente al lado de su mentor, líder y padre espiritual: “Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. Así que a éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos” (Filipenses 2:21-23). No puede haber crecimiento en el ministerio si faltan estos dos factores: (1) un liderazgo preocupado, que ama, que ora, que busca, que enseña, que aconseja, que exhorta, que pregunta, que se inmiscuye (en buen sentido de la palabra) en la vida de las personas para bendecir y ser de bendición; y (2) creyentes que confían en sus lideres, que se someten, que trabajan lado a lado, que se dejan conocer, liderar, pastorear. Si tenemos un liderazgo despreocupado y unos creyentes que se rehúsan a someterse a la autoridad, que hacen las cosas por si solos, independientemente, sin rendir cuentas a nadie, no podremos avanzar.

¿Cual era el propósito de Pablo al escribir? Mantener la comunión con Timoteo (“esperando ir a ti pronto”) y enseñarle como debe conducirse en el ministerio de la iglesia. ¿Como uno debe conducirse? Bueno, la palabra ἀναστρέφω se encuentra en modo infinitivo, es decir que es algo que debe ser constante en nuestras vidas, un andar, un caminar, un estilo de vida. Consideremos los sgtes pasajes donde se usa la misma palabra: “Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros” (2 Corintios 1:12). El escritor de Hebreos también nos dice: “Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo” (Hebreos 13:18). Por último, el apóstol Pedro manda: “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” (1 Pedro 1:17-20). Entonces, ¿como debe comportarse el creyente? Bien, honradamente, con buena conciencia, con temor de Dios, con sinceridad, en santidad, como corresponde a un hijo de Dios.

Se dan 3 nombres para la iglesia: (1) casa de Dios, (2) iglesia del Dios viviente, y (3) columna y baluarte (sostén) de la verdad. Nos hace recordar que somos una familia, somos hermanos y nuestro Padre es Dios. También nos hace recordar que somos la asamblea de los redimidos, los santificados por el Único, por el Santo, por el Dios vivo, el que es, ha sido y será, Jehová, el Gran Yo Soy. Por ultimo, se nos dice que la iglesia es columna y sostén de la verdad, un faro en medio de la oscuridad de este mundo. Esa es la iglesia: la casa de Dios donde practicamos y vivimos la comunión entre hermanos; la reunión de los santos donde adoramos al Dios verdadero y vivo; y la única luz que ha dado Dios para alumbrar este mundo por medio de la proclamación del evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

¿Cual es la reflexión entonces? Es profunda porque estas verdades nos deben llevar a considerar las implicancias:

  • En primer lugar, como creyente no puedo vivir desasociado de mi familia espiritual, ni independiente de ella. Así como en un hogar existe un principio de autoridad establecido por Dios, donde los hijos deben someterse a los padres, rendir cuentas, pedir permiso, comunicar y vivir en armonía juntos; asimismo, los creyentes no pueden obviar el principio de autoridad. ¿Que pasaría si decides un día no ir a casa a dormir y ni te molestas en avisar a tus padres? ¿Que pasaría si vas a tu casa solo a comer y dormir pero no te involucras en nada mas? El creyente debe vivir involucrado en su familia (iglesia local), junto con sus hermanos en armonía y sujeto a las autoridades espirituales, sirviendo, creciendo y viviendo juntos. Somos la familia de la fe, hijos de un mismo Padre.
  • En segundo lugar, como creyente no puedo vivir desasociado de la adoración colectiva que como asamblea de santos rendimos al Señor de todos los cielos. Hemos sido regenerados, salvados de la condenación del infierno y hemos sido hechos justos y santos delante de El. Lo mínimo que se espera es que juntos (como en privado) adoremos, sirvamos, reconozcamos al Señor de toda la creación, en las reuniones de adoración que celebramos. No asistimos a una “reunión” de amigos. Es una reunión de adoración, de celebración. El creyente que pudiendo acomodar su horario, disciplinarse, ordenarse, decide no asistir, no congregar, no tomar la cena del Señor, no rendir culto al Señor, no servir esta pecando, deshonrando y despreciando el santísimo nombre del Señor, delante del cual todos deben acudir. Solo el pecado nos hace huir de la presencia de Dios (Génesis 3:8); pero sino es así, el creyente debe acudir a la presencia del Señor en adoración: “Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos” (Salmos 95:2), “Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo” (Salmos 100:2) y “Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante su santo monte, porque Jehová nuestro Dios es santo” (Salmos 99:9). Hebreos dice: “y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (Hebreos 10:21-22).
  • Por ultimo, el creyente no debe vivir desasociado de la realidad de su misión en esta tierra: debe predicar el evangelio, debe cumplir la Gran Comisión en unión con sus hermanos, sirviendo a Dios en la proclamación del evangelio al mundo perdido. No venimos solo a recibir, venimos a la iglesia a dar de lo que Dios ya nos ha dado primero. Nuestra perspectiva no debe ser egoísta.

El creyente debe tener testimonio intachable en la iglesia del Señor

2. La confesión del siervo de Dios en la iglesia (v. 16)

“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”

En esta segunda sección, el apóstol Pablo va a pasar a explicar la principal razón por la que el creyente debe comportarse como es digno de su llamamiento: porque la iglesia es la guardiana y comunicadora de la verdad de Dios. ¿Cual es esa verdad? Pablo aquí le llama el “misterio de la piedad”, algo que estaba oculto en tiempos pasados, pero que ahora ha sido revelado en los tiempos finales: que el hombre puede encontrar la forma de la piedad verdadera y esa se encuentra en la persona y obra del Hijo de Dios. Pensemos esto: por cientos y miles de años los hombres han procurado enc0ntrar la forma de ser buenos, de encontrar la “iluminación”, la bondad, de crecer espiritualmente y ser mas correctos y buenos. Aun hay instituciones que procuran reformar a los hombres, remodelarlos, cambiarlos. Hacemos pactos, promesas, compromisos pero nadie puede cambiar la rebelde y depravada naturaleza humana: “¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?” (Jeremías 13:23). l hombre no puede cambiar por si mismo, y lo que Pablo nos dice que el misterio de la verdadera piedad, de como encontrar el camino a Dios y cambiar verdaderamente ha sido revelado y ese misterio ha sido dado a la iglesia para que lo proclame al mundo entero: la verdadera piedad se encuentra en el Único, el Justo, el Santo e inocente que vivió piadosamente y murió como culpable por causa de toda la humanidad malvada. El Único que era inocente murió por todos y cada uno de nosotros y por el castigo del Santo todos nosotros podemos ser declarados inocentes. En Cristo Jesús somos justificados y Pablo va a declarar este misterio de la piedad en 6 aspectos que consideraremos a continuación:

  • Jesús fue manifestado en carne: Era necesario que Cristo tomase un cuerpo humano para poder sacrificarlo por el pecado del hombre. Por ello, se despojó a si mismo y tomo la naturaleza humana sobre si para poder morir por el pecado. Cristo se humilló a si mismo al hacerse hombre y servir como siervo haciendo la voluntad de Dios. El creyente peca cuando no quiere humillarse, servir al Señor y ofrendar su cuerpo como sacrificio vivo para la gloria de Dios. No se puede adorar a Dios en pensamiento solamente, se necesita un cuerpo para ofrendarlo a Dios.
  • Jesús fue vindicado en el Espíritu: La palabra significa literalmente justificado; pero el Señor Jesucristo nunca pecó, no necesitaba ser justificado en el sentido en el que entendemos esa palabra; pero si necesitaba ser vindicado. ¿Que significa la palabra vindicado? Según la RAE, vindicar, es: vengar; defender, especialmente por escrito, a quién se halla injuriado, calumniado o injustamente notado; dicho de una persona: recuperar lo que le pertenece. ¿Que significa esto? Después de haber sido tratado como pecado por amor a ti, a mi, a la humanidad entera- el Padre, por medio del Espíritu Santo, resucitó a Jesucristo (pues Él se había auto limitado por amor siendo 100% Dios y para ser 100% Hombre sin pecado), testificando así al mundo entero, por todas las edades, que el Hijo del Hombre era el Hijo de Dios, Dios hecho carne, Jesucristo el Justo, y ahora, su vindicación estaba siendo pública por medio de Su resurrección. Testificando así Dios el Padre, que Jesucristo era quien había dicho ser: “Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres. Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (‭‭1 Corintios‬ ‭15:13-20)
  • Jesús fue contemplado por ángeles: Los ángeles siempre han sido parte del ministerio y la vida del Señor Jesús. Podemos verlos en su nacimiento, en su  ministerio, aun en su resurrección. También la palabra de Dios nos dice que los ángeles anhelan mirar los asuntos relacionados al evangelio: “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles” (1 Pedro 1:10-12).
  • Jesús es proclamado entre las naciones: Aunque este evento aun esta en pleno desarrollo, Pablo lo considera como un evento seguro, ya terminado (tiempo aoristo del verbo). Para ello, la iglesia debe considerar su naturaleza y misión en este mundo, cumpliendo la Gran Comisión, llevando el evangelio a las naciones (gr. etnos) para que los hombres puedan ser salvos al nombre del Señor Jesucristo. La palabra “proclamado” es el vocablo griego κηρύσσω, que significa proclamar, predicar, anunciar, como embajadores de Cristo anunciando la pronta venida del Rey.
  • Jesús es creído en el mundo: Igualmente, al nombre de Jesús, el Señor promete que muchos creerán. Pero para ello es necesario que muchos sean enviados, que prediquen el evangelio. La iglesia no puede detenerse en esa misión: enviando, predicando, orando, dando. Como siervos del Señor deben siempre estar invitando personas, predicando y sirviendo en la evangelización. La Biblia promete que muchos creerán en el mundo a la predicación del evangelio. No sabemos quienes son los elegidos de Dios, por eso debemos predicar a todos.
  • Jesús fue recibido arriba en gloria: Por ultimo, Pablo menciona la ascensión de Jesucristo a la gloria. Nuestro Señor Jesús oró a su Padre: “Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” (Juan 17:1-5). Nuestro Señor fue recibido arriba en gloria y exaltado sobre todo nombre, ahora esta sentado a la diestra de Dios y reina sobre todos.

¿Cual es la reflexión de esta sección?

El creyente debe comportarse de una forma digna del evangelio que proclama. La iglesia, los creyentes en general, deben comportarse como es digno de los representantes del evangelio. Así deben liderar, así deben servir, así deben conversar porque representan al evangelio del Señor Jesucristo. Cualquier mal comportamiento y pecado no solo nos afecta a nosotros, sino al evangelio que representamos.

El creyente debe andar como es digno del llamamiento de Dios

Conclusiones

La Biblia declara categóricamente que somos embajadores de Cristo, mensajeros enviados por el Rey de reyes y Señor de señores para predicar su evangelio y anunciar la venida del reino de Dios a este mundo. Que el Señor nos ayude a representarle correctamente ante el mundo incrédulo y no resulte que avergoncemos su evangelio y demos un mal testimonio del carácter de nuestro Señor y Dios.

La iglesia es columna y baluarte de la verdad, la única organización y organismo en este mundo dado por Dios para anunciar las buenas nuevas de salvación al mundo perdido. Si la iglesia calla, nadie mas hablara la verdad. Si la iglesia cierra las puertas y se vuelve intrascendente, entonces el mundo esta condenado a la mas densa oscuridad. Que el Señor nos ayude a no ser tan egoístas que cerremos los ojos a la necesidad de un mundo perdido que necesita un Salvador.

Oremos al Señor.

Amén!

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