Una de las mayores necesidades de la iglesia de estos tiempos es sobre el liderazgo. Todo ministerio crece o decae por responsabilidad del liderazgo y por ende tenemos que volver a las Escrituras para mirar los principios eternos que nos ayuden a servir a Dios por medio de servir a los hombres tal como El nos manda.

Examinemos el libro de números capítulo 27


1. La necesidad del liderazgo – 27:12-17

Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y verás la tierra que he dado a los hijos de Israel. Y después que la hayas visto, tú también serás reunido a tu pueblo, como fue reunido tu hermano Aarón. Pues fuisteis rebeldes a mi mandato en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, no santificándome en las aguas a ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin. Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo: Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor

Uno de los mayores retos en el liderazgo cristiano es hacerlo sostenible en el paso del tiempo. Sea por envejecimiento, muerte, disciplina u otras cosas, los lideres pasan pero la obra de Dios debe continuar.

Es triste pensar que la visión del Dios eterno termine o se detenga por la muerte de un hombre finito, pero muchas veces así pasa. Otras veces es porque la visión no es la de Dios, sino solo el andamiaje que un hombre ha creado, pero aquí hablamos de la visión de Dios a través de su cuerpo que es la iglesia. En este caso puntual, el asunto es que tanto Aaron como Moises, los hombres de Dios, fueron disciplinados por el Señor. Ya para este momento Aaron había fallecido en el monte Hor (Números 20:22-29) sin poder entrar en la tierra prometida por causa de su pecado. Su hijo Eleazar le había sucedido en el cargo. Ahora Moises era llamado por Dios para ir a morir en el monte Nebo (Deuteronomio 34:1-7), igualmente disciplinado por Dios para no entrar a la Tierra prometida por causa de su pecado en la rencilla de Cades y Meriba. Este evento lo podemos ver en Números 20:1-13, donde tanto Moises como Aaron pecan contra el Señor delante del pueblo en Cades. Eso significa que Israel se quedaba sin sus dos mas grandes lideres y aun no habían entrado a la Tierra Prometida. ¿Qué sería de esta nación?

Moisés esta preocupado por la situación del pueblo de Dios, no tanto por si mismo. Dios le advierte lo que va a pasar para preparar su corazón, así que Moises ahora ora al Señor para que Jehová establezca un varón sobre la congregación:

  1. Un varón que tomaría el llamado de Dios al liderazgo
  2. Un varón que esté sobre la congregación en autoridad y responsabilidad
  3. Un varón que este delante del pueblo como ejemplo y motivación
  4. Un varón que esté entre el pueblo como parte de ellos pero con un llamado de Dios
  5. Un varón que los haga salir y entrar, es decir que los mueva a la acción, que los influencie, que los motive y que los dirija a la obediencia a Dios
  6. La necesidad apremiante: que el pueblo de Dios no sea como ovejas sin pastor.

Esta es la mayor necesidad que vemos siempre en el pueblo de Dios: hombres llamados por el Señor para guiar y apacentar a su pueblo.

¿Cuál es el modelo del liderazgo del cual hablamos?

  • Es un liderazgo de servicio – Mateo 20:25-28
  • Es un liderazgo de pastoreo – Salmos 78:70-72
  • Es un liderazgo sacrificado – Hechos 20:18-21
  • Es un liderazgo validado por el Espiritu de Dios – Hechos 20:28-32

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2. La validación del liderazgo – 27:18-23

Y el SEÑOR dijo a Moisés: Toma a Josué, hijo de Nun, hombre en quien está el Espíritu, y pon tu mano sobre él; y haz que se ponga delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación, e impártele autoridad a la vista de ellos. Y pondrás sobre él parte de tu dignidad a fin de que le obedezca toda la congregación de los hijos de Israel. El se presentará delante del sacerdote Eleazar, quien inquirirá por él por medio del juicio del Urim delante del SEÑOR. A su palabra saldrán y a su palabra entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, es decir, toda la congregación. Y Moisés hizo tal como el SEÑOR le ordenó: tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar y delante de toda la congregación. Luego puso sus manos sobre él y le impartió autoridad, tal como el SEÑOR había hablado por medio de Moisés

La respuesta de la necesidad del liderazgo la tiene Dios. El es quien llama a los hombres para su obra. Es Dios quien responde la oración de Moises y le muestra a Josué, hijo de Nun, hombre en quien “está el espíritu” o en quien “hay espíritu” (disposición, ánimo, carga, etc.). No se dice explícitamente, pero el testimonio que Dios da sobre Josué es validado por Moises y los demás. Nadie tiene nada de que quejarse de este hombre joven.

Josué era el sucesor natural de Moises por las siguientes razones:

  1. Es llamado el ayudante de Moises – Éxodo 24:12-14
  2. Siempre estaba disponible para el servicio – Éxodo 33:11
  3. Es llamado ayudante de Moises desde su juventud – Números 11:28

Josué sería investido para el ministerio de la obra de Dios, delante de Eleazar y delante del pueblo de Dios. Este proceso de imposición de manos tenia como objetivo legitimizar el liderazgo de Josué a la sombre del gran liderazgo de Moisés

En este sentido, Josué como líder debe:

  1. Trabajar en conjunto con Eleazar
  2. Debe usar el Urim y el Tumin para inquirir la voluntad de Dios
  3. Literalmente debe estar “delante del Señor” delante de su pueblo
  4. Guiar, con la autoridad de Dios, a todo el pueblo de Israel

Así hizo Moisés, imponiendo manos sobre el, dándole de su autoridad delante de todo el pueblo para que ejerza su ministerio. Este proceso de imposición de manos lo vemos también en el Nuevo Testamento en diferentes momentos:

  • Ordenamiento de diáconos al ministerio – Hechos 6:3-6
  • Ordenación de Pablo y Bernabe al ministerio – Hechos 13:2-3
  • Ordenación de Timoteo al ministerio – 1 Timoteo 4:14; 2 Timoteo 1:6

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3. ¿Qué aprendemos de este pasaje?


  1. El liderazgo debe ser sostenible en el tiempo
  2. El liderazgo debe ser preparado aun antes del tiempo de la renovación de lideres, es decir debemos ser intencionales en el proceso de levantar lideres
  3. Los hombres y mujeres preparándose para ser sucesores deben estar dispuestos a seguir, obedecer, sujetarse y servir al lado de sus hermanos mayores
  4. Los lideres deben respaldar explícitamente a los sucesores delante del pueblo de Dios
  5. Hay cualificaciones morales, espirituales y de diversa índole para los sucesores en el liderazgo
  6. Debemos ser sensibles a la voz de Dios para identificar, preparar, comisionar y enviar lideres para el ministerio
  7. Podemos equivocarnos al escoger nuevos lideres, eso no debe desanimarnos de seguir creyendo en la sostenibilidad del ministerio
  8. Siempre va a haber necesidad de lideres. Dios siempre está llamando hombres y mujeres. Debemos saber identificar hombres, capacitarlos, entrenarlos y enviarlos a la obra de Dios

Amén!