Siempre que pensamos en como llevar adelante la obra del Señor, tenemos que pensar en que la obra del Señor sólo pueda ser llevada adelante por obreros del Señor, hombres y mujeres que toman el desafío de llevar adelante la visión de Dios para su pueblo, esforzándose en cumplirla, sorteando todo tipo de obstáculos, motivando y movilizando a toda la iglesia hacia la consecución de tal fin. El liderazgo en ese sentido es tan importante que, si el liderazgo cae, la iglesia caerá y si el liderazgo es sano, la iglesia será saludable y glorificará a Dios. Así pues, tal cual es la cabeza, así lo es el resto del cuerpo. Por ello, queremos traer a meditación una colección, un conjunto de versos que nos van a ayudar a ver desde distintas perspectivas lo que la Palabra del Señor nos hace entender acerca de un obrero aprobado por Dios.

 

1. Un obrero aprobado no es de tropiezo a los demás sino busca la edificación mutua

Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; más para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es. Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres. Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación” (Romanos 14:13-19)

Este pasaje se encuentra enmarcado en la sección practica del libro de Romanos, es decir la parte vivencial de la doctrina esencial del cristianismo. El capitulo 12 nos habla de la renovación del entendimiento de los creyentes, la cual se expresa en comportamientos claramente identificables en los siguientes versos y capítulos: una vida de humildad, una vida de amor y de sujeción a las autoridades y una vida de consideración por el débil en la fe. En ese contexto, Pablo anima a los creyentes a vivir muy conscientes de no ser tropiezo a los hermanos que nos rodean. Si bien es cierto el tema puntual que se trata es acerca de la comida y la liberalidad que tiene un creyente maduro en la fe para comer sin culpa todo lo que se le pone delante porque sabe que en el Señor Jesús “nada es inmundo en si mismo”, un servidor del Señor maduro en la fe y aprobado por Dios es aquel que no abusa de su libertad en la fe, de su madurez y de su conocimiento sino que decide voluntariamente no ser de tropiezo a los demás.

En este sentido, este pasaje nos enseña varias cosas importantes:

  • El servidor del Señor no debe juzgar a los demás por su aparente o verdadera inmadurez o falta. No todos corremos a la misma velocidad, no todos entendemos las cosas espirituales con la misma facilidad, no todos maduramos de la misma manera.
  • Por el contrario, el servidor del Señor debe decidir voluntariamente no ser tropiezo a sus hermanos ni hacer o decir nada que les haga caer. Esto requiere morir a uno mismo, a nuestro orgullo y muchas veces pasar por alto la ofensa, el error y el desatino. Pablo animaba a los corintios: “¿No es mejor sufrir el agravio? ¿No es mejor a veces mejor soportar el ser defraudado que querer enarbolar la bandera de la justicia y pelear hasta el punto de romper la unidad de la iglesia con el fin de limpiar nuestra honra? A veces en el afán de limpiar nuestro nombre lo que hacemos es romper la unidad, ser imprudentes y entristecer el Señor. Decía un esposo cristiano pastor: “Prefiero ser feliz a tener la razón”. Y esto lo decía porque prefería no pelear para ganar y tener la razón, pero distanciarse de su esposa.
  • El servidor del Señor debe tener sus convicciones claras en Cristo, pero eso no le da derecho a apabullar a quienes no la tienen. De que me sirve ser estratégico, tener mucho conocimiento bíblico, ser muy organizado y tener una visión clarísima del ministerio si no soy capaz de ser prudente y no herir a las personas con mis palabras, mis actitudes, etc.
  • El servidor de Cristo entonces debe servir a Dios en justicia (paz con Dios), en paz (paz con los semejantes) y gozo en el Espíritu Santo, viviendo en amor, estimando a los demás como superiores a uno mismo, amando, dando, no esperando nada a cambio, dándolo todo por amor, no midiéndose, ni mezquinando a Dios ni a los demás, sino preocupándose conscientemente de no ser tropiezo ni motivo de caída para nadie. El servidor del Señor debe ser intencional en buscar seguir todo lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.

Un servidor del Señor o un futuro servidor del Señor no debe ser una persona rencillosa, pleitista, sino amable con todos, sufrido, benigno, prudente en sus palabras, actos y actitudes. No podemos ir por la vida dejando personas heridas, haciéndonos enemigos, teniendo problemas y rencillas con todo el mundo. Debemos pulir nuestras habilidades relacionales y seguir el camino del Señor, quien nunca buscó su beneficio personal, sino el de los demás.

 

2. Un obrero aprobado no se alaba a si mismo sino deja las cosas en las manos de Dios

Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos. Pero nosotros no nos gloriaremos desmedidamente, sino conforme a la regla que Dios nos ha dado por medida, para llegar también hasta vosotros. Porque no nos hemos extralimitado, como si no llegásemos hasta vosotros, pues fuimos los primeros en llegar hasta vosotros con el evangelio de Cristo. No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que esperamos que conforme crezca vuestra fe seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla; y que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado. Mas el que se gloría, gloríese en el Señor; porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba” (2 Corintios 10:12-18)

Ah, no se preocupen; no nos atreveríamos a decir que somos tan maravillosos como esos hombres, ¡que les dicen qué importantes son ellos! Pero sólo se comparan el uno con el otro, empleándose a sí mismos como estándar de medición. ¡Qué ignorantes! Nosotros no nos jactaremos de cosas hechas fuera de nuestro campo de autoridad. Nos jactaremos sólo de lo que haya sucedido dentro de los límites del trabajo que Dios nos ha dado, los cuales incluyen nuestro trabajo con ustedes. No traspasamos esos límites cuando afirmamos tener autoridad sobre ustedes, como si nunca hubiéramos ido a visitarlos. Pues fuimos los primeros en viajar hasta Corinto con la Buena Noticia de Cristo. Tampoco nos jactamos ni nos atribuimos el mérito por el trabajo que otro haya hecho. En cambio, esperamos que la fe de ustedes crezca, a fin de que se extiendan los límites de nuestro trabajo entre ustedes. Entonces podremos ir a predicar la Buena Noticia en otros lugares más allá de ustedes, donde ningún otro esté trabajando. Así nadie pensará que nos jactamos de trabajar en el territorio de otro. Como dicen las Escrituras: «Si quieres jactarte, jáctate sólo del SEÑOR»*. Cuando la gente se alaba a sí misma, ese elogio no sirve de mucho. Lo importante es que los elogios provengan del Señor” (2 Corintios 10:12-18 – NTV)

Este pasaje es un poco difícil de interpretar, por ello lo hemos colocado en dos versiones diferentes para poder tener un panorama mas claro del mismo. Debemos recordar que 2 Corintios es la carta más autobiográfica del apóstol Pablo, donde este hombre de Dios defiende su apostolado y ministerio en pos de los ataques de los falsos maestros que lo acusaban injustamente y buscaban poner a los corintios en contra de él. En este sentido y contexto, Pablo hace precisiones importantes que haremos bien en considerar al pensar en como es un siervo aprobado de Dios:

  • Un servidor del Señor no usa como marco de referencia otros hombres o así mismo, sino que usa la Palabra del Señor como estándar de lo que un siervo del Señor debe ser. Muchos dicen: “Bueno, como fulano hace, yo haré, y si Mengano no hace, ¿Por qué tengo que hacer yo?”; pero lo que vemos es que un servidor del Señor no hace eso, sino que busca conformarse a la regla de la Palabra de Dios.
  • Un servidor del Señor trabaja arduamente y no está buscando crédito por lo que hace, ni tampoco busca atribuirse lo que otros han hecho. Sabe reconocer el trabajo ajeno y se esfuerza por servir al Señor. En resumen, no es envidioso, ni está buscando entrometerse en trabajo ajeno. Entiende que cada uno tiene una encomienda dada por el Señor y se preocupa por ser fiel a lo que Dios le mandó y no está entremetiéndose en donde no le han llamado, ni tomándose atribuciones que no le corresponden.
  • Un servidor del Señor termina lo que se le ha encomendado para poder pensar en mas cosas. No abarca tanto que no puede realizar bien nada. Pablo dice claramente que cuando terminen con los corintios podrán ir a trabajar mas allá de los corintios, sin entrometerse en trabajo ajeno, pero concentrándose en lo que Dios les ha llamado. Cada uno tiene un lugar en la viña del Señor y no podemos ni debemos edificar nuestro ministerio en las ruinas de otro, ni necesitamos desprestigiar a un servidor para levantarnos nosotros. Eso ni es ético, ni es espiritual, ni es agradable al Señor.
  • El servidor del Señor no debe alabarse a si mismo, ni atraer atención sobre si mismo y su ministerio. Lo importante, dice Pablo, es que Dios te alabe, que El te promocione, que El te levante si lo quiere hacer. Eso demanda que trabajes silenciosamente, humildemente, fervorosamente, como para el ojo de Dios y no el de los hombres, no buscando crédito, ni aplausos, ni conmiseración, ni nada, sino sirviendo de corazón al Señor de la obra.

 

3. Un obrero aprobado usa bien la Palabra de Dios para vivir y para enseñar

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos. Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra” (2 Timoteo 2:15-21)

La NTV dice “esfuérzate para poder presentarte delante de Dios y recibir su aprobación. Sé un buen obrero, alguien que no tiene de qué avergonzarse y que explica correctamente la palabra de verdad”. Un servidor del Señor se enfoca en ser un estudiante y un obediente discípulo de la verdad de Dios. Conoce la Palabra de verdad, la usa correctamente, la enseña bien, la demuestra con su vida. No está enfocado en discusiones inútiles ni en costumbres que nos alejan de una vida piadosa, sino que comprende el poder de la asociación: Te vas asemejando a las personas con las que tienes mas comunión.

Por el contrario, dice Pablo que el fundamente de Dios es firme: el que conoce al Señor es conocido por El en primer lugar, y por Dios le conoce, entonces ese hombre o mujer se aparta de iniquidad. El servidor del Señor entonces está enfocado con toda su vida y sus fuerzas por ser mas obediente a la Palabra de Dios, por ser mas conocedor de la Palabra de Dios, por apartarse cada vez mas para Dios.

Nos dice Pablo que la obra del Señor es como un estante en una casa, donde tenemos vasijas especiales, de oro y plata; así como vasijas comunes de barro y de madera; las unas para usos honrosos y las otras para usos viles o comunes. La recomendación bíblica es que, al limpiarnos de toda contaminación e iniquidad, nos hagamos instrumentos de honra, vasijas útiles, santificadas, dispuestas para toda buena obra.

Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:22-26)

Que importante para el servidor del Señor encontrarse siempre limpio para ser útil al Señor. Para ello, debe:

  • Ajustarse a la Palabra de Dios
  • Huir del pecado y de todo lo que le aleje del Señor
  • Seguir la justicia, la fe, el amor y la paz en unidad con quienes de corazón limpio buscan al Señor
  • Desechar las cuestiones necias que no producen edificación, sino contienda
  • Conformar un carácter apacible, amable, apto para enseñar, sufrido y paciente, manso y humilde

 

4. Un obrero aprobado busca agradar a Dios por encima de todas las cosas

Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana; pues habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición. Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones” (1 Tesalonicenses 2:1-4)

La carta a los tesalonicenses es un hermoso testimonio de liderazgo del apóstol Pablo para los creyentes. Ellos, a pesar de que contaron con el ministerio presencial del apóstol Pablo solo por 3 días reposo, es decir 3 semanas, pudieron disfrutar y saborear como es un autentico ministerio de un siervo del Señor. Aquí podemos apreciar algunos puntos importantes:

  • Un servidor del Señor entiende que el ministerio es difícil. Hermanos, una vez un pastor me dijo que el ministerio es ingrato; y en su momento no lo entendí, pero ahora lo entiendo un poco mejor. Conozco de un pastor que durante años ha ministrado y que en determinado momento fue literalmente echado de su iglesia por malos hermanos que preferían su propio parecer antes que someterse al Señor. Pablo padeció y fue ultrajado en Filipos, pero aun así siguió anunciando el evangelio en medio de gran oposición. Lo poderoso es que los creyentes ven eso y se animan a seguir sirviendo cuando ven obreros valientes y esforzados.
  • Un servidor del Señor es integro en su enseñanza y exhortación. No tiene favoritismos, ni cambia su manera de pensar o de actuar sólo por agradar a ciertas personas o por obtener algún beneficio personal. La predicación de Pablo era vívida (era congruente con lo que decía y vivía), era ausente de error (doctrinalmente sana), era sin impureza (es decir en santidad); y no fue por engaño, es decir no tenía una motivación escondida u oculta.
  • Un servidor del Señor entiende que Dios prueba los corazones de sus siervos y respalda a los que son íntegros delante de Él. ¿Quieres que Dios bendiga tu ministerio y te use como un vaso de honra? Busca ser integro delante de Él. Busca servirle de corazón y con fiel disposición.
  • Un servidor del Señor busca agradar a Dios por sobre todas las cosas. Pablo decía: “Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1:10)

En la obra del Señor hay muchos obreros, pero no todos son obreros aprobados por Dios. Es menester ser conscientes de la tremenda responsabilidad y presión del ministerio, pero sobretodo ser conscientes del llamado a ser aprobados por Dios, porque al final a El es a quien servimos. El es quien nos ha llamado, El es quien nos sustenta, El es quien nos promociona, El es quien nos levanta. A Dios sea la gloria, nuestro solo es el privilegio de servirle.

 

5. Una palabra final

Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? Mas espero que conoceréis que nosotros no estamos reprobados. Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque nosotros seamos como reprobados. Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. Por lo cual nos gozamos de que seamos nosotros débiles, y que vosotros estéis fuertes; y aun oramos por vuestra perfección. Por esto os escribo estando ausente, para no usar de severidad cuando esté presente, conforme a la autoridad que el Señor me ha dado para edificación, y no para destrucción” (2 Corintios 13:5-10)

El hecho de ser aprobado por Dios no nos exime de una vida sin problemas. Es más, lo mas probable es que el hecho de servir a Dios nos haga ganarnos algunos problemas o complicaciones producto del ministerio, de la fricción del trabajo con las personas, de la carga y el cansancio; pero quiero animarte a no desmayar. Quiero animarte a que busques el VoBo del Señor, su aprobación, su bendición y su respaldo. Nada debe ser mas importante para ti que agradar al Señor. Busca agradar al Único que merece ser agradado, honrar al Único que merece ser honrado, servir al Único que merece ser servido. Ese es nuestro Dios que lo dio todo en Cristo Jesús por cada uno de nosotros.

Que Dios nos bendiga

Amén