Texto bíblico: Jueces 4:1-24

Este pasaje nos habla de la misericordia de Dios que aun manifiesta su gracia al obrar de maneras mas allá de las establecidas y conocidas en su pueblo. Dios salvó a su pueblo por mano de dos mujeres, quienes asumieron el liderazgo de su pueblo en medio de una situación crítica. Estas mujeres nos dan ejemplo del espíritu fervoroso de la mujer, quien muchas veces se ha enfrentado a grandes dificultades. En esta fecha especial, en la cual en muchas de las naciones del mundo se celebra el Día de la Madre, queremos reconocer al Dios de la gloria quien concedió a la mujer ese maravilloso don de dar vida y de traer a este mundo a sus hijos, la fuerza para criarlos y amarlos, y la paciencia para enfrentar muchas circunstancias difíciles.

 

1. Una mujer sujeta al orden de Dios (v. 1-9)

“Después de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová. Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, el cual reinó en Hazor; y el capitán de su ejército se llamaba Sísara, el cual habitaba en Haroset-goim. Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque aquél tenía novecientos carros herrados, y había oprimido con crueldad a los hijos de Israel por veinte años. Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidot; y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Bet-el, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a juicio. Y ella envió a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo: ¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Vé, junta a tu gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón; y yo atraeré hacia ti al arroyo de Cisón a Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y lo entregaré en tus manos? Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré. Ella dijo: Iré contigo; mas no será tuya la gloria de la jornada que emprendes, porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara. Y levantándose Débora, fue con Barac a Cedes”

Este texto empieza con la muerte del juez Aod y con el patrón pecaminoso del pueblo de Israel otra vez en funcionamiento: una vez muerto el juez que los lideraba, nuevamente el pueblo se corrompía. Así que nuevamente el Señor disciplina a su pueblo desobediente, trayendo a Jabin, rey de Canaán quien los oprimía. De este rey podemos aprender lo siguiente:

  • Tenia un general llamado Sísara, que comandaba su ejército.
  • Este reino oprimió a Israel por veinte años con crueldad
  • Este reino era mucho más avanzado tecnológicamente que Israel, puesto que tenían 900 carros herrados

En aquel tiempo se nos dice que gobernaba en Israel una mujer llamada Débora, acerca de la cual podemos aprender lo siguiente:

  • Era una mujer que temía y servía a Dios porque era profetisa
  • Era una mujer casada pero no se conoce nada mas de su esposo, excepto su nombre, Lapidot.
  • Ella se sentaba entre Ramá y Bet-el y los hijos de Israel subían a ella para que ella juzgue entre ellos. Entendemos entonces que era una mujer sabia.
  • A diferencia de lo que vemos en los demás jueces, a quienes Dios si levanta (Jueces 3:9 con Otoniel, 3:15 con Aod; Jueces 6:14 con Gedeón) con Débora solo se nos dice que ella juzgaba a Israel.
  • Esta mujer entendía que Dios no iba a librar a Israel por mano de ella, sino por mano de un hombre. A quien Dios había llamado para esta labor de libertador era a Barac. Por el contexto de lo que ella le dice: “¿No te ha mandado Jehová?” se entiende que esta conversación ya la habían tenido antes y que Barac era renuente a obedecer al Señor. Dios le había enviado a liberar a su pueblo y le había prometido la victoria. Sin embargo, Barac se rehúsa a ir a la batalla solo, a menos que Débora vaya con él.
  • Aquí vemos la sabiduría de Débora: ella consiente en ir con Barac, profetizando que el Señor libraría a Israel por mano de una mujer. En este punto pensaríamos que se refiere a ella misma, pero vemos que esto no es así.

Lo que podemos ver entonces es que el llamado a librar a Israel, conforme al diseño de Dios, era Barac. Sin embargo, este hombre era renuente a obedecer al Señor. No sabemos cuanto tiempo estaba relegando esa obediencia; pero sabemos que Jabin rey de Canaán oprimió 20 años al pueblo de Israel. En esta circunstancia de ausencia de un liderazgo masculino, una mujer sabia en Israel se levanta, pero no para dirigir una labor propia de un libertador, sino para ejercer una labor de sabiduría y de guía de la mano de la sabiduría que Dios le concede en su ministerio de profetisa. Esta mujer cuyo nombre significa “abeja” o “trabajadora como una abeja” respeta el diseño de Dios; sin embargo, no deja de trabajar y de tratar de suplir el liderazgo masculino en el pueblo de Dios.

Que importante es reconocer a aquellas mujeres que, en ausencia del liderazgo masculino, o cuando los varones abdican a su responsabilidad en la iglesia, en su hogar o en otro ámbito, se levantan para llevar adelante el trabajo que se tiene que realizar. Por supuesto, esto no es el ideal de Dios; y no porque la mujer no sea capaz, sino porque no es el diseño que Dios ha establecido. Sin embargo, el contexto del libro de los jueces es un contexto de anarquía, de desobediencia a Dios; y por ende es una situación sui generis. El liderazgo de Débora, en contra de lo que muchos piensan, no es la regla ni un principio divino a establecerse en la iglesia, es la concesión que Dios da en un contexto de anarquía, de pecado y de ausencia de liderazgo masculino.

 

2. Una mujer que inspira a otros con su fe (v. 10-16)

“Y juntó Barac a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y subió con diez mil hombres a su mando; y Débora subió con él. Y Heber ceneo, de los hijos de Hobab suegro de Moisés, se había apartado de los ceneos, y había plantado sus tiendas en el valle de Zaanaim, que está junto a Cedes. Vinieron, pues, a Sísara las nuevas de que Barac hijo de Abinoam había subido al monte de Tabor. Y reunió Sísara todos sus carros, novecientos carros herrados, con todo el pueblo que con él estaba, desde Haroset-goim hasta el arroyo de Cisón. Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él. Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara descendió del carro, y huyó a pie. Mas Barac siguió los carros y el ejército hasta Haroset-goim, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada, hasta no quedar ni uno”

Barac no era un hombre de mucha fe, ni de mucha seguridad en si mismo y su llamado. Sin embargo, animado por la presencia de Débora, va con sus diez mil hombres al monte de Tabor para enfrentarse al superior ejercito de Sisara.

La Escritura añade un detalle adicional que luego será importante para la historia: Heber ceneo, pariente de los israelitas, se había apartado de su pueblo y se había ubicado en el valle de Zaanaim. Esta circunstancia providencial, así como el hecho de que Débora se levantara para ser de animo a Barac era producto de la soberana gracia de Dios que aun en medio del pecado de su pueblo, ordena todas las cosas para su gloria y el bienestar de su pueblo.

Al punto de empezar la batalla, una vez más vemos la sabiduría y la fe de Débora al no tomar el liderazgo que corresponde a Barac, sino animar en la fe a este hombre diciéndole: “Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti?”. Barac, al ser animado de esta manera por Débora, sale a la batalla con sus hombres, en inferioridad numérica y tecnológica; pero animado en la fe y fortalecido por Débora.

Que importante es reconocer como una mujer sabia y llena de fe puede ser de tanta bendición para las personas. Pablo reconoció ello en dos mujeres que fueron muy importantes en la vida de Timoteo: su madre y su abuela.

“Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre(B) Eunice, y estoy seguro que en ti también”

(2 Timoteo 1:3-5)

Por la gracia de Dios y para su gloria, el general Sisara, junto con todos sus carros herrados y su ejercito fue quebrantado delante del Señor. Barac logró una tremenda victoria contra el ejercito de Sisara. Y aunque Débora no peleó en esa batalla, era fue la responsable espiritual y anímica de la victoria en la misma. En este punto aprendemos como una mujer sabia y llena de fe puede ser de tremenda bendición para los que le rodean:

  • La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba” (Proverbios 14:1). Una mujer llena de sabiduría puede ser de gran impacto en su hogar.
  • Una mujer llena de fe puede influenciar positivamente en sus hijos
  • Una mujer llena de sabiduría y fe puede ser de tremenda bendición para su esposo: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” (1 Pedro 3:1-4)
  • Una mujer llena de fe puede ser de gran animo para su esposo. Asimismo, una mujer necia e incrédula puede ser de gran tropiezo para el ánimo, la fe y la fortaleza de su marido, i.e: la mujer de Job.

 

3. Una mujer decidida que hace historia (v. 17-24)

“Y Sísara huyó a pie a la tienda de Jael mujer de Heber ceneo; porque había paz entre Jabín rey de Hazor y la casa de Heber ceneo. Y saliendo Jael a recibir a Sísara, le dijo: Ven, señor mío, ven a mí, no tengas temor. Y él vino a ella a la tienda, y ella le cubrió con una manta. Y él le dijo: Te ruego me des de beber un poco de agua, pues tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y le dio de beber, y le volvió a cubrir. Y él le dijo: Estate a la puerta de la tienda; y si alguien viniere, y te preguntare, diciendo: ¿Hay aquí alguno? tú responderás que no. Pero Jael mujer de Heber tomó una estaca de la tienda, y poniendo un mazo en su mano, se le acercó calladamente y le metió la estaca por las sienes, y la enclavó en la tierra, pues él estaba cargado de sueño y cansado; y así murió. Y siguiendo Barac a Sísara, Jael salió a recibirlo, y le dijo: Ven, y te mostraré al varón que tú buscas. Y él entró donde ella estaba, y he aquí Sísara yacía muerto con la estaca por la sien. Así abatió Dios aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel. Y la mano de los hijos de Israel fue endureciéndose más y más contra Jabín rey de Canaán, hasta que lo destruyeron”

Aquí entendemos porque fue importante y providencial que Heber se apartara de los suyos y fuera a vivir muy cerca del lugar de la batalla entre los israelitas y el ejercito de Sisara: este general, al verse derrotado huye y se esconde en la tienda de la esposa de Heber ceneo.

Aquí vemos la aparición de otra mujer más: Jael, esposa de Heber ceneo; quien recibe a Sisara y le ofrece alojamiento. Esto fue posible porque, también providencialmente, había paz entre los ceneos y Jabin rey de Hazor. Aquí también nos enteramos que Heber era líder de los ceneos y Jael era su esposa. Sisara se queda en la tienda de ella y se queda dormido. Jael aprovecha la situación y lo mata clavándole una estaca en la sien. Aquí vemos algunas cosas importantes:

  • Esta mujer traiciona el acuerdo de paz entre los ceneos y los cananeos
  • Esta mujer actúa independientemente de su marido. Una vez más, no se sabe nada de su esposo, excepto su nombre.
  • Ella miente a Sisara y aprovechando su descuido y cansancio lo asesina a sangre fría. No sabemos exactamente la motivación detrás de la decisión que tomó; sin embargo y a pesar de todo, ella fue la mujer por la cual Jehová daría la victoria sobre Sisara. Probablemente esta poniendo a salvo a su familia ante la amenaza del ejercito vencedor israelita llegando a las puertas de su familia.

Lo que podemos ver aquí es la rápida reacción y la decisión firme de esta mujer, si bien es cierto para un motivo mas bien egoísta como preservar a su familia. Sin embargo, vemos también en medio de todas estas situaciones dos cosas bastante interesantes:

  • Vemos a mujeres tomando un rol que no les corresponde: dirigir a la nación, obedecer al Señor, preservar a los suyos del peligro. Sabemos que la mujer es plenamente capaz de hacer muchas de las cosas concernientes a la vida y abundan ejemplos no solo en las Escrituras, sino en la vida diaria también de mujeres que han sabido salir adelante en medio de circunstancias muy difíciles y tomando roles que no les corresponden. Sin embargo, hay un diseño que Dios ha establecido en su Palabra y esas labores de presidir, de velar por el pueblo de Dios, de salir a las batallas corresponden al varón.
  • Esto justamente es lo que vemos en este pasaje: la ausencia o renuencia a actuar de los varones, quienes abdican a su llamado y diseño en favor de las mujeres. Este es un problema que podemos ver hasta el día de hoy: hombres ausentes, pasivos, haciéndose a un lado en las responsabilidades que les corresponden y mujeres levantándose para velar por sus familias, para conseguir la provisión para su hogar, aun en las iglesias asumiendo responsabilidades que el hombre no quiere tomar. Un ejemplo de esto lo podemos ver en el hecho de que el mayor porcentaje de servidores en las iglesias son mujeres, asimismo el mayor porcentaje de misioneros enviados al campo son mujeres solteras.
  • Aun a pesar de que las condiciones al presente no son las mas adecuadas ni son completamente bíblicas, Dios en su soberanía, gracia y misericordia sigue actuando en favor de su pueblo, usando a mujeres valientes, esforzadas, decididas para bendecir familias y bendecir a su pueblo. Damos gracias a Dios por estas mujeres.

En los días de Samgar hijo de Anat, en los días de Jael, quedaron abandonados los caminos, y los que andaban por las sendas se apartaban por senderos torcidos. Las aldeas quedaron abandonadas en Israel, habían decaído, hasta que yo Débora me levanté, me levanté como madre en Israel. Cuando escogían nuevos dioses, la guerra estaba a las puertas; ¿Se veía escudo o lanza? Entre cuarenta mil en Israel? Mi corazón es para vosotros, jefes de Israel, para los que voluntariamente os ofrecisteis entre el pueblo. Load a Jehová

(Jueces 5:6-9)

 

4. Aplicaciones para la vida

Animo en esta mañana a las hermanas, en especial a las que son madres; aun las que son padre y madre en sus hogares, que valientemente salen adelante por sus familias, cuidando de su hogar, cuidando de sus hijos, proveyendo para la economía. Que el Dios de Israel les bendiga grandemente, las fortalezca y provea los deseos de su corazón.

Animo a los varones a tomar el desafío y diseño que Dios nos ha dado para ser de bendición a nuestras familias. Lideremos, proveamos, protejamos

Reconocemos también en esta mañana a las madres de la iglesia, quien han sido, son y serán de bendición para nuestras familias y para toda la congregación en general.

Sobretodo damos gracias al Señor soberano, santo y bueno; quien a pesar de que muchas veces no vivimos completamente de acuerdo a su buena y santa voluntad, provee para nosotros, nos guarda, nos bendice y nos levanta en toda circunstancia difícil. A El sea la gloria. Cuando el pecado abunda, sobreabunda la gracia de Dios y El extiende su mano a nosotros por medio muchas veces de una mujer, nuestra madre, nuestra esposa, nuestra hermana, quien nos alienta con su firmeza, con su fe, con su decisión. Que Dios bendiga a las madres; pero que la gloria se la lleve el Dios de todas las madres, el bendito y Santo Dios de Israel.

Oremos al Señor.