Hachikō fue un perro de raza japonés que es conocido por esperar cada día a su amo muerto en la estación de Shibuya durante 9 años hasta su muerte. Incluso, se realizó una película de esto, protagonizada por Richar Gere. El mundo recuerda con cariño esta historia por la gran perseverancia y amor de este animalito. Así, hoy queremos recordar una historia de paciencia, amor, coraje y fortaleza de uno de los grandes hombres de Dios en la Escritura, quien no se desanimó a pesar del paso del tiempo.

 

1. Ante el desánimo, tu sigue obedeciendo a Dios (v. 6-9)

Y los hijos de Judá vinieron a Josué en Gilgal; y Caleb, hijo de Jefone cenezeo, le dijo: Tú sabes lo que Jehová dijo a Moisés, varón de Dios, en Cades-barnea, tocante a mí y a ti. Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón. Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios. Entonces Moisés juró diciendo: Ciertamente la tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios

En la repartición de las tierras las tribus vinieron a Josué y la tribu de Judá, y Caleb a la cabeza vinieron a poder solicitar a Josué la tierra del monte de Hebrón. Josué conocía muy bien a Caleb. Juntos habían ido con otros diez espías a revisar la tierra prometida antes de entrar en ella. El, junto con Josué, trajeron noticias de esperanza, a diferencia de los otros diez espías. Dice aquí “como las sentía en su corazón” y claro, del corazón de Caleb salía optimismo, fe, valor.

La historia a la que alude Caleb se encuentra en Números 13:25 en adelante, hasta el capitulo 14, verso 12. Notemos esta porción:

Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis” (Números 14:6-9)

Los otros diez espías desanimaron al pueblo; pero Caleb dice: “Yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios” y por ello Dios le bendijo con la tierra que pisara sus pies, por cuanto el había cumplido siguiendo al Señor. 2 veces se repite esta frase y una mas en el verso 14, así que el enfoque de este pasaje es la obediencia de Caleb: obediencia a pesar del desanimo de otros, a pesar del paso del tiempo y a pesar de la bendición que Dios da. Aquí aprendemos algunas cosas importantes:

  • Obedece lo que Dios te mande (1) por medio de su Palabra y (2) por medio de sus siervos que son autoridades sobre tu vida.
  • Si otros vuelven atrás y no quieren obedecer al Señor, no les sigas ni te dejes contaminar de su mediocridad y su fracaso. Tu sigue cumpliendo tu parte. No puedes ni debes hacer cosas que Dios no te ha enviado a hacer, pero lo que, si te ha dado, debes hacerlo con excelencia
  • No seas parte de los que desaniman al pueblo de Dios. Sé de bendición.
  • Hay bendición cuando obedecemos al Señor y nos mantenemos fieles a nuestras convicciones. Los diez espías murieron, toda esa generación maldiciente murió en el desierto; pero Josué y Caleb vivieron para ver con sus propios ojos la bendición de Dios.

 

2. Ante el paso del tiempo, tu sigue creyendo en Dios (v. 10-12)

Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho

Algo sumamente interesante que podemos ver en este pasaje es que, desde el tiempo en que Caleb recibió la promesa de Dios de tomar por heredad la tierra que pisara sus pies, hasta este momento donde va a Josué para hacer efectiva esta bendición han pasado 45 años. Cuando Caleb salió como espía, el tenia 40 años así que ahora tiene 85 años de edad y en sus palabras vemos muchas cosas que tomar en cuenta:

  • Estos 45 años que pasaron fueron tan largos en gran parte por la desobediencia de Israel, quienes fueron disciplinados a vagar por el desierto 40 años mas 5 años de las guerras por conquistar la Tierra Prometida. En estos 45 años el animo de Caleb no decayó, ni tampoco su obediencia a Dios.
  • A pesar de ser un hombre ya anciano, es el quien sigue al frente del pueblo, liderándolos, guiándolos, siendo de ejemplo.
  • A pesar de los años, Caleb no ha olvidado la Palabra de Dios, ni se ha desanimado en su confianza de que esa tierra seria suya y de sus descendientes. Probablemente el ya no tendría mucho tiempo para disfrutarla pero su descendencia si.
  • A pesar de la edad, Caleb dice: “Todavía estoy tan fuerte como el dia que Moisés me envió, tal era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, para salir y para entrar”. ¡Que diferencia con los creyentes de ahora que vacilan hasta para levantarse de la cama! Este hombre tenia un animo poderoso. Aquí no hablamos de fuerza física, sino de fortaleza espiritual, de animo y de convicción. Como enseña Pablo: “el hombre exterior se puede ir desgastando, pero el interior se renueva de día en día”.
  • Caleb esta listo para la batalla: “Quizá Dios estará conmigo y los echaré como Jehová lo ha dicho”. El tiene fuerza, tiene animo, sin embargo, sabe que es solo si Dios quiere, si Dios está con Caleb que el podrá encontrar victoria. Esa región era hábitat de los anaceos, raza de gigantes, con ciudades grandes y fortificadas, tal vez una de las regiones mas difíciles de conquistar de toda la región de Canaán. Mas no vemos miedo en Caleb, vemos fe.

¿Qué aprendemos? Aprendemos que aun a pesar del paso del tiempo, aunque otros se desalienten y olviden las promesas y las palabras de Dios, tu atesóralas, sigue perseverando, sigue caminando, sigue esforzándote. En algún momento tus ojos han de ver la promesa de Dios cumplida porque El es fiel.

 

3. Ante la bendición, tu sigue siendo fiel a Dios (v. 13-15)

“Josué entonces le bendijo, y dio a Caleb hijo de Jefone a Hebrón por heredad. Por tanto, Hebrón vino a ser heredad de Caleb hijo de Jefone cenezeo, hasta hoy, por cuanto había seguido cumplidamente a Jehová Dios de Israel. Mas el nombre de Hebrón fue antes Quiriat-arba; porque Arba fue un hombre grande entre los anaceos. Y la tierra descansó de la guerra”

Ante esto, Josué bendijo a su amigo y le dio a Caleb la región de Hebrón por heredad. Y así fue, se nos dice que la región de Hebrón llego a ser de Caleb y por ende de la tribu de Judá. La razón: porque el, pasados estos 45 años, seguía cumplidamente (obedientemente) a Jehová Dios de Israel. Ese era el secreto del vigor espiritual de Caleb: su obediencia al Señor. El pecado nos roba el gozo, nos hace perder tiempo, nos quita oportunidades y bendiciones de Dios y nos debilita, nos desanima; pero cuando caminamos en obediencia al Señor, persistiendo en comunión con El, tenemos vigor, fortaleza, fervor, animo, gozo y fe.

La región de Hebrón llegó a ser el lugar donde David, siglos después, fue coronado rey de Israel y fue la primera capital del reino, antes de que David la mudara a Jerusalén. Josué añade que el nombre de Hebron antes de ser conquistada era Quiriat-Arba, “ciudad de los 4 gigantes” o “ciudad de 4”, en honor a Arba, padre de Anac, padre a su vez de los anaceos, raza de gigantes, hombres poderosos.

“Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes,(A) hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos” (Números 13:31-33)

“Mas a Caleb hijo de Jefone dio su parte entre los hijos de Judá, conforme al mandamiento de Jehová a Josué; la ciudad de Quiriat-arba padre de Anac, que es Hebrón. Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac, a Sesai, Ahimán y Talmai, hijos de Anac” (Josué 15:13-14)

¿Qué aprendemos de este pasaje? Que puedes ser muy fuerte, tener todas las defensas, pero si Dios no está contigo, la derrota es segura. Caleb, anciano y pequeño a ojos de los gigantes, los derrotó a todos, porque este hombre tenia fe y obedecía cumplidamente al Señor.

 

4. Aplicaciones para la vida

  • Sigue fiel al Señor en medio del desanimo de otros
  • Sigue fiel al Señor aunque pase el tiempo y no veas la respuesta de tus oraciones
  • Sigue fiel al Señor cuando EL te bendice. No te olvides de Dios cuando todo va bien.
  • Con Dios de tu lado, todo lo puedes. Con Cristo somos mas que vencedores
  • Oremos al Señor