El movimiento es parte de la vida. Lo que se estanca tiende a deteriorarse. Te doy unos ejemplos:

  • El agua estancada tiende a descomponerse y volverse tóxica
  • Un cuerpo que no se mueve tiende a formar escaras y dañarse
  • Músculos que no se mueven tienden a perder masa muscular y fuerza
  • Un auto que no se mueve tiende a descomponerse

En la vida cristiana esto no es una excepción tampoco. La Biblia nos habla de que los creyentes deben avanzar hacia la madurez de su fe y crecer en el conocimiento bíblico. Detenerse no es una opción para el creyente porque al detenernos tendemos a enfriarnos y a descuidar nuestra comunión y servicio al Señor. Por ello en esta oportunidad queremos meditar en la Palabra de Dios una exhortación clara a la iglesia del Señor: debemos movernos.

Leamos por favor el libro de Hebreos, capítulo 6 versos 1 al 12

1. Avanza hacia la madurez de la fe (v. 1-3)

“Por tanto, dejando las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios, de la enseñanza sobre lavamientos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios lo permite”

El verso #1 conecta de manera natural con el capítulo 5 en específico con los versos 11 al 14. En estos versos, el autor del libro de Hebreos exhorta a los creyentes a no ser niños en cuanto a la fe es decir a crecer espiritualmente. Uno de los problemas que ataca el escritor del libro de Hebreos es que muchos de los creyentes son tardos para oír. Esta palabra significa “oír sin prestar atención”. Estos creyentes estaban escuchando la Palabra del Señor, pero no estaban tomando acción. Su inmadurez les hacía incapaces de poder entender las enseñanzas más profundas de la Palabra de Dios, porque ellos aun necesitaban entender bien las cosas básicas del evangelio. Este desconocimiento de la Palabra de Dios, esta pasividad del corazón les llevaba a no tener discernimiento espiritual.

El escritor de los Hebreos está animando a los creyentes de la siguiente manera: si tienes que retroceder a las cosas básicas para aprenderlas verdaderamente hazlo, pero tampoco te detengas allí, sino sigue avanzando. Si tengo años en Cristo, pero aún no he aprendido a tener una vida de oración y una vida devocional entonces no he aprendido nada. Soy un bebe espiritual que ha crecido malformado. Necesito volver a los primeros pasos y aprender bien, pero tampoco debo quedarme allí como Peter Pan, el niño que nunca crecía, sino que debo crecer bien.

Por ello el escritor de Hebreos dice: “Deja las enseñanzas elementales y avanza hacia la madurez”. ¿Cómo puede ser posible que teniendo 3, 5, 10 años de creyente aun no sepa que dones espirituales tengo? ¿Cómo puede ser posible que teniendo años de creyente siga sin haber leído la Biblia completa ni una sola vez? ¿Cómo puede ser posible que teniendo años en Cristo sigo sin saber cómo hacer un devocional diario?

¿Cuáles son estas enseñanzas fundamentales que se supone que un creyente ya con un cierto tiempo debe manejar?

  • El arrepentimiento de obras muertas à dejar el pecado
  • La fe en Dios à creer en Dios y en su Palabra
  • Los lavamientos à una vida de santidad
  • La imposición de manos à la importancia del carácter
  • La resurrección de los muertos à una vida de esperanza
  • El juicio eterno à una perspectiva gozosa

2. Avanza hacia una vida fructífera (v. 4-8)

“Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Dios y le exponen a la ignominia pública. Porque la tierra que bebe la lluvia que con frecuencia cae sobre ella y produce vegetación útil a aquellos por los cuales es cultivada, recibe bendición de Dios; pero si produce espinos y abrojos no vale nada, está próxima a ser maldecida, y termina por ser quemada”

El peligro de estancarnos y no crecer espiritualmente en el camino de la vida cristiana es que podemos caer en el ejemplo de aquellos que siendo expuestos al poder de la Palabra y a la comunión con los hermanos viven vidas sin fruto, sin crecimiento y sin poder. Estas personas a las que se refiere el escritor de Hebreos realmente son incrédulos, son personas no creyentes, pero que de una manera u otra han vivido expuestas a la vida cristiana. Podríamos compararlos con personas que han tenido una vida religiosa, que han asistido durante años a las iglesias, pero que realmente no han conocido al Salvador y por ende al no tener una vida espiritual no experimentan crecimiento. Lo que está muerto no crece.

El escritor bíblico compara su accionar a crucificar de nuevo al Hijo de Dios y exponerle a la vergüenza. Es realmente terrible y es el colmo de un corazón apático y una vida insensible la persona que vive expuesta a la Palabra de Dios, al poder del evangelio en otras vidas, pero que en su propia vida no tiene ningún efecto, no porque la Palabra no tenga poder, sino porque realmente la semilla del evangelio no ha echado raíces y no ha dado fruto en su duro corazón. Realmente estas personas oyen, pero no entienden, miran, pero no ven. Se relacionan con la luz, pero ellos mismos viven en tinieblas.

El escritor bíblico compara sus vidas con la de un campo estéril, mientras que visualiza a un creyente como buena tierra que recibe el agua de la lluvia y produce abundante fruto a quien la cultiva. Es una tierra que recibe bendición. Sin embargo, estos pseudo creyentes religiosos que a veces pueblan las iglesias, pero que realmente no son salvos, se comparan a tierras que a pesar de ser regadas y trabajadas, solo producen espinos y abrojos. No valen para nada, están próximas a ser maldecidas y su fin es el ser quemadas.

3. Avanza hacia la victoria final (v. 9-12)

“Pero en cuanto a vosotros, amados, aunque hablemos de esta manera, estamos persuadidos de las cosas que son mejores y que pertenecen a la salvación. Porque Dios no es injusto como para olvidarse de vuestra obra y del amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido, y sirviendo aún, a los santos. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para alcanzar la plena seguridad de la esperanza, a fin de que no seáis perezosos, sino imitadores de los que mediante la fe y la paciencia heredan las promesas”

¿Cómo sabemos con tanta certeza de que las personas a las que se refería el escritor de Hebreos en los versos 4 al 8 son incrédulos? Lo sabemos porque en el verso 9 inmediatamente el escritor aclara “pero en cuanto a ustedes amados estamos persuadidos de cosas mejores”. La NTV dice: “Queridos amigos, aunque hablamos de este modo, no creemos que esto se aplica a ustedes. Estamos convencidos de que ustedes están destinados para cosas mejores, las cuales vienen con la salvación”. Un verdadero creyente, aunque tarde siempre dará fruto que de gloria a Dios. Podrá demorar, se podrá desanimar, podrá pasar momentos difíciles de tribulación en algún momento de su vida, pero el creyente tiene el impulso del Espíritu Santo que le motiva desde el fondo de su corazón a buscar agradar a Dios. Es inconcebible que un creyente viva durante mucho tiempo una vida de incrédulo y que no sienta profundo dolor y angustia.

Por ello el escritor de Hebreos anima a los creyentes a no desmayar en su servicio al Señor. ¿Cuál es la principal motivación que el creyente debe tener para seguir perseverando en el servicio a Dios? Que su Señor tiene presente su servicio. Dios no es injusto para olvidar del servicio de amor que los creyentes le hemos dado y que seguimos dándole sirviendo a los hermanos. La vida del creyente es una vida de esfuerzo, es una vida de sacrificio, es una vida de constante aprendizaje, es una vida de movimiento, es una vida de madurez, es una vida de servicio.

Por lo tanto, el escritor de Hebreos anima a los creyentes a que mantengamos la misma solicitud, el mismo ánimo, la misma diligencia hasta el fin. No tiene sentido que el creyente haya servido al Señor hace muchos años, pero que ahora viva una vida apática, indiferente, insensible, completamente egoísta. Esa persona está viviendo la vida de un incrédulo y aunque haya hecho mucho en el pasado, ahora está dando testimonio de que no es un verdadero creyente, sino un incrédulo religioso. El creyente debe perseverar en el servicio, en la oración, en la lectura de la Palabra, en el amor a Dios, en la comunión con los hermanos.

¿Qué es lo que quiere el Señor por medio de su siervo el escritor de Hebreos? Que no nos hagamos perezosos, sino imitadores de aquellos grandes hombres y mujeres de Dios que permanecieron hasta el final sirviendo a Dios. Muchos admiramos a los grandes hombres de Dios y queremos vivir sus vidas, disfrutar de sus bendiciones y gozar de sus recompensas, pero ¿nos disciplinamos como ellos lo hacen? ¿permanecemos como ellos permanecen? ¿nos esforzamos como ellos se esfuerzan? Todo en esta vida tiene un precio. La bendición que vive un hombre o una mujer de Dios viene después de una vida de constante servicio y diligencia a Dios.

4. Aplicaciones para la vida

Todo lo que está vivo se mueve, crece y avanza.

La Biblia nos exhorta a ser diligentes en el oír. Palabra que recibimos es palabra que tenemos que esforzarnos en poner en práctica en nuestras vidas.

Crezcamos en madurez. Vivamos vidas fructíferas que le den la gloria a Dios. Avancemos perseverantemente sin desmayar hasta la victoria final.

No nos cansemos, dice la Palabra de Dios, porque a su tiempo segaremos si no desmayamos. Siempre hay algo que se puede hacer para la obra de Dios. Siempre hay algo que usted puede hacer por su vida espiritual.

Oremos al Señor.