En esta oportunidad quiero meditar con ustedes la segunda parte de un estudio que hicimos tiempo atrás: la importancia de la interrelación entre los creyentes. Para ello, vamos a leer el libro de Gálatas capítulo 6 versos 1 al 10

Hermanos, aun si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque si alguno se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. Pero que cada uno examine su propia obra, y entonces tendrá motivo para gloriarse solamente con respecto a sí mismo, y no con respecto a otro. Porque cada uno llevará su propia carga. Y al que se le enseña la palabra, que comparta toda cosa buena con el que le enseña. No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos. Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe

(Gálatas 6:1-10)

La Biblia nos enseña a cumplir la Ley de la siembra y la cosecha ayudando a otros en el camino de la fe, siendo de bendición a quienes nos enseñan la Palabra de Dios y haciendo el bien a nuestros hermanos en la fe. Esto choca frontalmente con el espíritu egoísta e individualista en el que se encuentra sumido este mundo. El creyente no debe vivir así porque Dios nos ha llamado a vivir en comunidad con sus demás hermanos.

1. Siembra ayudando a otros (v. 1-3)

“Hermanos, aun si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque si alguno se cree que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo” (LBLA)

“Amados hermanos, si otro creyente está dominado por algún pecado, ustedes, que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y humildad. Y tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación.  Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo.  Si te crees demasiado importante para ayudar a alguien, sólo te engañas a ti mismo. No eres tan importante” (NTV)

Para poder entender este texto que vamos a estudiar tenemos que considerar el contexto anterior. Pablo explica en el capítulo 5 la realidad de la batalla espiritual en la vida del creyente (Gálatas 5:16-17). En esta batalla estamos inmersos todos los creyentes por lo que la Palabra de Dios considera la posibilidad de que un hermano caiga en pecado. Tristemente en las iglesias vemos constantemente hermanos decaer en su fe, desanimarse y caer en pecados. La pregunta es: a la luz de el hecho de que hermanos caen en pecado ¿Que se debe hacer? ¿Cual debe ser el trato de los hermanos espirituales y mas maduro hacia sus hermanos mas débiles? El apóstol Pablo nos muestra algunos aspectos importantes:

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La difícil labor de la restauración de un hueso roto

La Palabra de Dios nos dice que si algún hermano es sorprendido en alguna falta o trasgresión los demás hermanos maduros y espirituales deben restaurarle con espíritu de mansedumbre. Esta palabra traducida por “restaurar” es un vocablo griego usado para describir la reparación de un hueso roto. Creo que si usted ha pasado por esto o ha visto de cerca a alguien con un hueso roto sabe que es un proceso lento y doloroso: se debe guardar descanso y luego tomar una terapia para poder acondicionar nuevamente el miembro afectado para que pueda volver a a trabajar con el hueso que ha sido reparado. La fe y comunión con Dios del hermano caído ha sido quebrantada. Necesita volver a establecer disciplinas espirituales en su vida. Sería un error asumir que un hermano que ha caído automáticamente va a volver a tener la misma salud espiritual sin hacer nada. Hay un difícil proceso de restauración que necesita acompañamiento de hermanos maduros y espirituales que busquen el bienestar del hermano y su reincorporación en la vida de la iglesia y en el servicio.

La reconfortante ayuda a llevar una carga pesada

Pablo nos dice que debemos llevar los unos las cargas de los otros. Esta es otra forma de entender la ayuda que debemos brindar a los hermanos que se encuentran pasando un decaimiento en su vida espiritual o que incluso han caído en pecado. Estas personas ahora están llevando la carga de la vergüenza la carga de su debilidad espiritual y necesitan ayuda. Hermanos espirituales deben acudir a llevar la carga con ellos ayudándoles en oración, en consejería, intercediendo por ellos y ayudándoles en todo lo que puedan.

El modelo: La ley de Cristo

Al ayudar a restaurarse a un hermano caído y ayudarle a llevar sus cargas en ultima instancia lo que hacemos es seguir el modelo de Cristo Jesús quien nos ayudó cuando estábamos perdidos en nuestros pecados y quien llevó la pesada carga de nuestra condenación por nosotros, clavándola en la cruz para nuestra salvación. Cuando amamos a los hermanos y los ayudamos seguimos las pisadas de Jesús. ¿Cómo podemos hacer esto?

  • Orando e intercediendo por nuestros hermanos.
  • Aconsejando y exhortando a nuestros hermanos.
  • Siendo de ejemplo y testimonio a nuestros hermanos.
  • Compartiendo con nuestros hermanos.
  • Disciplinando a nuestros hermanos por amor.

La palabra de advertencia:

En medio de este mandato de amor y cuidado por los hermanos el apóstol Pablo nos hace una doble advertencia:

  • Cuídate de la hipocresía: Al exhortar disciplinar y ayudar en la restauración de algún hermano cuida de ti mismo no sea que seas tentado tu también o que estés tu mismo cometiendo el pecado que acusas en otros.
  • Cuídate del orgullo: No te creas tan importante que no debes ayudar a nadie o tan santo que no necesites la ayuda de alguien en algún momento.

2. Siembra siendo de bendición a tus maestros (v. 4-6)

“Pero que cada uno examine su propia obra, y entonces tendrá motivo para gloriarse solamente con respecto a sí mismo, y no con respecto a otro. Porque cada uno llevará su propia carga. Y al que se le enseña la palabra, que comparta toda cosa buena con el que le enseña” (LBLA)

“Presta mucha atención a tu propio trabajo, porque entonces obtendrás la satisfacción de haber hecho bien tu labor y no tendrás que compararte con nadie.  Pues cada uno es responsable de su propia conducta. Los que reciben enseñanza de la palabra de Dios deberían proveer a las necesidades de sus maestros, compartiendo todas las cosas buenas con ellos” (NTV)

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Ahora si bien es cierto hay una responsabilidad corporativa en la iglesia por cuidar a los hermanos, también hay una responsabilidad personal es decir cada creyente debe cuidar de su propia vida espiritual. Así como debo sembrar en la vida de otros también debo sembrar en mi propia vida. Un mal testimonio es motivo de tropiezo para otros creyentes. Por ello es que el apóstol Pablo enseña: “cada uno llevará su propia carga”. Esto no es una contradicción con el mandamiento anterior “Llevad los unos las cargas de los otros”. Lo que sucede es que hay un doble aspecto que debemos tener en cuenta. Llevar las cargas de los otros tiene que ver con la responsabilidad corporativa que los creyentes deben tener para con sus hermanos. Llevar cada uno su propia carga tiene que ver con la responsabilidad personal del creyente para con su propia vida.

Aquí se inserta también el hecho de que debemos ser de bendición a quienes nos enseñan la Palabra de Dios porque ellos siembran en nosotros. Nuestros pastores, maestros, líderes que nos enseñan la Palabra de Dios y nos aconsejan siembran en nuestras vidas y debemos ser agradecidos. Esto es parte de construir la dinámica de amor y cuidado para con nuestros hermanos. Debemos aclarar que la bendición puede ser de toda índole no solo económica. Podemos bendecir a nuestros maestros orando por ellos y procurando su bienestar. Las iglesias deben orar por sus pastores y velar por su sustento económico.

Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario

(1 Timoteo 5:17-18)

3. Siembra con una vida de generosidad (v. 7-10)

“No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos. Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe” (LBLA)

“No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra.  Los que viven sólo para satisfacer los deseos de su propia naturaleza pecaminosa cosecharán, de esa naturaleza, destrucción y muerte. Pero los que viven para agradar al Espíritu, del Espíritu, cosecharán vida eterna.  Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos.  Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos el bien a todos, en especial a los de la familia de la fe” (NTV)

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Hermanos: Nos engañamos cuando pensamos que no necesitamos ayudar a nadie. Nos engañamos cuando pensamos que podemos vivir una vida egoísta sin consecuencias sobre todo porque el cristianismo no ha sido diseñado por Dios para vivir en aislamiento sin tener comunión con los hermanos. El siguiente verso es el central en el pasaje: La ley de Dios nos dice que todo lo que el hombre sembrare, eso cosechará. Esto se detalla cuando Pablo enseña que los que viven para su carne segarán destrucción y muerte mientras que los que viven para agradar al Espíritu segarán vida eterna. ¿A que ámbitos se aplica esta ley? No podemos pensar que esta ley solo se aplica al tema económico como algunos quieren hacernos creer. Realmente esto se aplica a muchas áreas de la vida. Si sembramos obediencia a Dios, cosecharemos bendición. Si sembramos respeto, amor y cuidado en nuestros hermanos, eso cosecharemos de los hermanos.

Sobre la base de esto hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • Se debe sembrar buscando el bienestar de los hermanos
  • Se debe sembrar con humildad
  • Se debe sembrar buscando bendecir a nuestros maestros
  • Para sembrar y cosechar se requiere paciencia
  • Se debe sembrar de manera proporcional
  • Se debe hacer énfasis en la familia de la fe

No es una pérdida sembrar en los hermanos y la familia de la fe. Una iglesia generosa y que cuida de sus integrantes con amor es un poderoso testimonio ante el mundo que demuestra de forma vívida el amor de Dios.

4. Aplicaciones para la vida

  • Recuerda que vivimos en medio de una lucha espiritual.
  • Cuida de tus hermanos en la fe. Si ves a alguien desviándose del camino debes ayudarlo
  • Cuida de tu vida espiritual. Cuando tu te descuidas afectas a los que te rodean
  • Sé de bendición a quienes te enseñan la Palabra de Dios
  • Siembra obediencia a la Palabra de Dios para que coseches bendición
  • Si en tus manos sé de bendición a tus hermanos en la fe