Buenas noches hermanos en esta oportunidad quiero traer a ustedes una palabra de ánimo y aliento en tiempos de desesperación e incertidumbre. En la actualidad, en nuestro país, estamos viviendo la segunda ola de la pandemia por el COVID-19, una crisis política que ha desnudado el egoísmo y la codicia de nuestros gobernantes que, lejos de legislar y buscar el bienestar del pueblo, lo que han hecho es beneficiarse a si mismos a costa de la vida y salud de muchos. Aunado a esto tenemos una economía muy deteriorada a causa de largas cuarentenas que han detenido parte del aparato económico del país y quebrado muchos cientos de negocios en el país. Realmente son tiempos de incertidumbre con una vacuna que no sabemos cuando terminará de llegar, con una pandemia que no sabemos cuando terminará y con un escenario mundial cambiante que tampoco sabemos como quedará al final de todo esto.

Como pastor de una iglesia he tenido que cancelar muchos planes, cerrar algunos ministerios e incluso dejar el alquiler de nuestro local dado que ni siquiera sabemos cuando volveremos a congregar presencialmente. He visto a muchos compañeros pastores siervos del Señor partir a la presencia de Dios producto de esta enfermedad e iglesias pasar por duros tiempos de escasez económica, desánimo de muchos hermanos y frialdad espiritual producto en parte de la falta de compañerismo entre hermanos y la poca práctica de las disciplinas espirituales entre muchos cristianos. En estos tiempos tan duros en los que las finanzas escasean, en los que las familias se ven resquebrajadas, en los que se siente tanta frustración, miedo, incertidumbre y un letargo espiritual de muchos creyentes e iglesias nuestro único socorro es recurrir a la bendita Palabra de Dios para tomar aliento en nuestros corazones y recibir dirección sabiduría y ánimo.

Para recibir ánimo de las Sagradas Escrituras les pido que por favor leamos por favor el libro de Jueces capítulo 7 versos 1 al 16:

Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEÑOR, y el SEÑOR los entregó en manos de Madián por siete años. Y el poder de Madián prevaleció sobre Israel. Por causa de los madianitas, los hijos de Israel se hicieron escondites en las montañas y en las cavernas y en los lugares fortificados. Porque sucedía que cuando los hijos de Israel sembraban, los madianitas venían con los amalecitas y los hijos del oriente y subían contra ellos; acampaban frente a ellos y destruían el producto de la tierra hasta Gaza, y no dejaban sustento alguno en Israel, ni oveja, ni buey, ni asno. Porque subían con su ganado y sus tiendas, y entraban como langostas en multitud, tanto ellos como sus camellos eran innumerables; y entraban en la tierra para devastarla. Así fue empobrecido Israel en gran manera por causa de Madián, y los hijos de Israel clamaron al SEÑOR. Y cuando los hijos de Israel clamaron al SEÑOR a causa de Madián, el SEÑOR envió a los hijos de Israel un profeta que les dijo: Así dice el SEÑOR, Dios de Israel: “Fui yo el que os hice subir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. “Os libré de la mano de los egipcios y de la mano de todos vuestros opresores; los desalojé delante de vosotros, os di su tierra, y os dije: ‘Yo soy el SEÑOR vuestro Dios. No temeréis a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis.’ Pero no me habéis obedecido.” Y vino el ángel del SEÑOR y se sentó debajo de la encina que estaba en Ofra, la cual pertenecía a Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel del SEÑOR se le apareció, y le dijo: El SEÑOR está contigo, valiente guerrero. Entonces Gedeón le respondió: Ah señor mío, si el SEÑOR está con nosotros, ¿por qué nos ha ocurrido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas que nuestros padres nos han contado, diciendo: “¿No nos hizo el SEÑOR subir de Egipto?” Pero ahora el SEÑOR nos ha abandonado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. Y el SEÑOR lo miró, y dijo: Ve con esta tu fuerza, y libra a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te he enviado yo? Y él respondió: Ah Señor, ¿cómo libraré a Israel? He aquí que mi familia es la más pobre en Manasés, y yo el menor de la casa de mi padre. Pero el SEÑOR le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a Madián como a un solo hombre

1. La crisis de la desobediencia el temor y la frustración

Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEÑOR, y el SEÑOR los entregó en manos de Madián por siete años. Y el poder de Madián prevaleció sobre Israel. Por causa de los madianitas, los hijos de Israel se hicieron escondites en las montañas y en las cavernas y en los lugares fortificados. Porque sucedía que cuando los hijos de Israel sembraban, los madianitas venían con los amalecitas y los hijos del oriente y subían contra ellos; acampaban frente a ellos y destruían el producto de la tierra hasta Gaza, y no dejaban sustento alguno en Israel, ni oveja, ni buey, ni asno. Porque subían con su ganado y sus tiendas, y entraban como langostas en multitud, tanto ellos como sus camellos eran innumerables; y entraban en la tierra para devastarla. Así fue empobrecido Israel en gran manera por causa de Madián

Lo primero que vemos en este pasaje es que, en línea con la temática del libro de Jueces, las pruebas que vivía el pueblo de Israel no eran gratuitas, sino que eran permitidas por Dios, en parte a causa de la desobediencia del pueblo de Dios. El pueblo de Dios hizo lo malo delante del Señor en contra a Su Palabra y a Su Voluntad y no se quiso arrepentir, por ello es que el Señor les llevó a un tiempo de disciplina. Esta consistió en que el pueblo de Dios fue entregado en manos de Madián por 7 años. La disciplina del Señor nunca será mas grave de lo que su pueblo pueda soportar, sin embargo esos 7 años no fueron años fáciles:

  • Fue un tiempo donde Madián, una nación pagana, prevaleció sobre Israel, los dominó, esclavizó y abusó de ellos gracias a su poder
  • Por causa de esto, los moradores del pueblo de Israel se escondieron en las montañas, en las cavernas y en los lugares fortificados. Los que les motivaba a hacer esto era el temor y la necesidad de sentirse protegidos. En plena Tierra Prometida, ellos vivían presas del miedo y del temor a sus enemigos.
  • Israel trabajaba muy duro para sembrar sus alimentos, pero todo su esfuerzo era en vano, porque cuando hacían esto los de Madián venían con sus ejércitos y destruían el fruto de la tierra sin dejarles sustento alguno.
  • Debido a todo esto en 7 años el pueblo de Israel fue empobrecido tremendamente.

Definitivamente vemos una crisis terrible de temor, frustración, vergüenza y dolor. Israel no podía ya disfrutar de las bendiciones de la Tierra Prometida. Israel ya no podía celebrar con gozo la siembra y la cosecha, comer con alegría de corazón y dar gracias a Dios. Israel ya no podía celebrar las fiestas religiosas que el Señor había instituido. Israel ya no podía criar a sus hijos y soñar con un futuro de bendición. El enemigo lo ha robado todo. No solo la siembra o la cosecha, sino sus sueños, su gozo y sus fuerzas. Es una situación muy triste, pero no podemos olvidar que hay una correspondencia entre esta prueba y la vida espiritual de Israel. Ellos se habían apartado de Dios. Ellos habían desechado la Palabra de Dios. Ellos aun habían hecho lo malo delante de los ojos del Señor. Habían tomado decisiones de desobediencia y ahora cosechaban crisis y problemas.

2. El punto de inflexión: cuando prestamos oído a la Palabra de Dios

Así fue empobrecido Israel en gran manera por causa de Madián, y los hijos de Israel clamaron al SEÑOR. Y cuando los hijos de Israel clamaron al SEÑOR a causa de Madián, el SEÑOR envió a los hijos de Israel un profeta que les dijo: Así dice el SEÑOR, Dios de Israel: “Fui yo el que os hice subir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. “Os libré de la mano de los egipcios y de la mano de todos vuestros opresores; los desalojé delante de vosotros, os di su tierra, y os dije: ‘Yo soy el SEÑOR vuestro Dios. No temeréis a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis.’ Pero no me habéis obedecido

Hubo una sola cosa que necesitaba hacer el pueblo de Dios y que no hizo durante 7 años, pero que cuando lo hicieron todo cambió: ellos clamaron al Señor. No sabemos porque tardaron tanto en hacer esto, pero podemos suponerlo. Muchas veces preferimos caer en la auto conmiseración, en el enfriamiento espiritual, en la rebeldía, al endurecer nuestro corazón contra Dios. Preferimos hacer esto antes que volvernos ante Dios,  arrepentirnos de nuestro pecado y clamar a El. La Biblia promete que cuando clamamos a Dios con sinceridad de corazón, El siempre nos responderá. Por ello es que la Palabra de Dios nos narra que apenas el pueblo de Dios clamó al Señor, Dios envió un profeta para declararles la Palabra de Dios.

Lo que el profeta les dijo por palabra de Dios fue lo siguiente:

  • El pueblo de Israel debió ser agradecido a Dios y obedecerle, porque El los libró de la esclavitud de Egipto. Los liberó para que ya no sean esclavos, pero ellos se han hecho esclavos de Madián a causa de la desobediencia a Dios.
  • El pueblo de Israel debió ser agradecido a Dios, obedecerle y disfrutar de las bendiciones de la Tierra Prometida, porque el Señor los libró de todos sus enemigos y les dio la Tierra de Canaán. Sin embargo, a causa de su desobediencia ellos vivían una vez mas oprimidos por sus enemigos y sin poder disfrutar de las bendiciones de Dios.
  • El pueblo de Israel debió vivir sin temor de las naciones paganas ni de sus dioses falsos porque ellos adoraban y servían al Único Dios verdadero. Sin embargo, dado que ellos no obedecieron a Dios ahora vivían en temor constante trabajando sin recibir ningún fruto de ello y viviendo en constante frustración y vergüenza.

Es la Palabra de Dios la que nos da un diagnóstico certero del estado de nuestro corazón. Es la Biblia la que nos muestra lo que a Dios le agrada y lo que no, lo que Dios bendice y lo que no. Cuando alineamos nuestras vidas a la Palabra de Dios es que podemos ponernos en el camino de la bendición y el gozo. Cuando nos hemos apartado de Dios es porque nos hemos apartado de la Palabra de Dios. Cuando queremos volvernos a Dios, entonces tenemos que volvernos a la Palabra de Dios y dejar que ella nos examine y nos confronte de acuerdo a la voluntad de Dios.

3. El instrumento de la bendición: un hombre

Y vino el ángel del SEÑOR y se sentó debajo de la encina que estaba en Ofra, la cual pertenecía a Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel del SEÑOR se le apareció, y le dijo: El SEÑOR está contigo, valiente guerrero. Entonces Gedeón le respondió: Ah señor mío, si el SEÑOR está con nosotros, ¿por qué nos ha ocurrido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas que nuestros padres nos han contado, diciendo: “¿No nos hizo el SEÑOR subir de Egipto?” Pero ahora el SEÑOR nos ha abandonado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. Y el SEÑOR lo miró, y dijo: Ve con esta tu fuerza, y libra a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te he enviado yo? Y él respondió: Ah Señor, ¿cómo libraré a Israel? He aquí que mi familia es la más pobre en Manasés, y yo el menor de la casa de mi padre. Pero el SEÑOR le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a Madián como a un solo hombre

La Biblia no nos narra la reacción del pueblo de Dios ante la palabra del Señor dada por el profeta, pero dada la respuesta de Dios de llamar a un hombre para levantarlo como juez entendemos que el pueblo entendió y reconoció su pecado delante del Señor. Ahora vemos al Ángel de Jehová aparecer en la localidad de Ofra y ver a Gedeón hijo de Joás abiezerita:

  • Gedeón se encontraba sacudiendo trigo en un lagar para luego esconderlo de los madianitas. Este hombre era un varón esforzado que no se conformaba con ser privado de todos sus bienes por los madianitas. En la medida de sus posibilidades este hombre hacía algo para salir adelante.
  • El Señor le llama justamente haciendo énfasis en esas características: varón valiente y esforzado
  • Vemos en Gedeón un sentimiento de inconformidad ante lo que estaban viviendo y un celo y hambre por ver la mano de Dios como antes los antepasados la habían experimentado. El se pregunta: ¿Si Dios está con nosotros? ¿por que nos ha pasado esto? ¿Donde están las maravillas que nuestros padres nos han contado respecto a lo que Dios hizo antes con Israel? Se siente la disconformidad y la frustración en las palabras de Gedeón.
  • Gedeón tenia una perspectiva equivocada de la vida: estaba viendo sus circunstancias bajo los lentes equivocados. Para Gedeón Dios había abandonado al pueblo y los había entregado en manos de los madianitas. Sin embargo, ya sabemos que esto no era así.

Es interesante como el Señor no le corrige ni le reprende, sino que la Biblia dice que solo lo miró. Lo miró con amor y paciencia. Vio su juventud, impetuosidad, fuerza y a la vez su corazón deseoso de ver la mano de Dios. Este no era un hombre que se había rendido al temor y a la desgracia. Este hombre aun anhelaba ver la mano de Dios sobre el pueblo de Dios. Por eso el Señor le dice: Ve con esta la fuerza de tu corazón y libra a Israel de la mano de los madianitas. Tienes la carga, sientes la frustración de mi pueblo esclavizado y temeroso. Ve con esa fuerza y con esa determinación, Yo te envío.  Ante el poderoso y retador llamado de Dios, Gedeón flaqueó. A sus propios ojos, el pertenecía a una casa insignificante en Israel y no tenia los recursos suficientes para poder realizar un cambio verdadero en el pueblo de Dios.

Lo que no contaba Gedeón o lo que no se daba cuenta era quien era el que lo estaba llamando. Dios no llamaba a Gedeón porque tuviera los recursos o la experiencia militar o los contactos en las altas esferas de los gobernantes del pueblo de Dios. El Señor llamó a Gedeón por su misericordia hacia su pueblo infiel y  por su voluntad al escoger a un hombre que no se resignó a esconderse en una cueva, sino que se atrevió a hacer lo que estaba en sus manos para cambiar sus circunstancias y ser de bendición. Por ello es que el Señor le promete su presencia y la promesa de que obtendrá la victoria sobre Madián y por consiguiente la liberación de Israel.

4. Aplicaciones para la vida

Crisis son normales en la vida. Tribulación y problemas son parte de la experiencia humana en este mundo caído. Sin embargo, estas cosas no deben anular nuestros sueños ni encerrarnos en el temor y la frustración. Sea cual sea la razón por la cual el pueblo de Dios sufre siempre podemos confiar en que si buscamos la Palabra de Dios y clamamos al Señor, entonces Dios nos responderá y ayudará. Y siempre que Dios va a hacer algo en medio de su pueblo El lo va a hacer por medio de su Palabra Santa y por medio de hombres que no se resignan al “status quo”, que sienten esa insatisfacción por las circunstancias presentes y esa hambre por ver la mano y la gloria de Dios como en los tiempos pasados. Dios llama a hombres para que puedan llevar adelante su obra en medio de los tiempos.

Si estas viviendo una situación difícil, déjame animarte con la Palabra de Dios para que no cedas al temor a la frustración y a dejar morir tus sueños. Quienes hacen historia son aquellos que tienen esa insatisfacción y ese deseo de ver la gloria de Dios en medio de los tiempos. Aquellos que no se rinden a sus sueños y que hacen lo que pueden al alcance de sus manos con el favor de Dios. A estos que no son perfectos pero que se atreven a creer en Dios a esas personas Dios llama y usa para ser de bendición en el mundo que les rodea.

Oremos al Señor