Una mujer piadosa y sabia puede ser de gran bendición para nuestras vidas. Un hombre casado con una mujer así será bendecido; aun así, si el carácter de un hombre no es bueno; igual será quebrantado. Hoy estudiaremos el carácter de una mujer virtuosa: Abigail y cono esta mujer pudo ser de bendición para su marido pero el era un hombre impío y sin tenor de Dios.

Leamos 1 Samuel capitulo 25

Una mujer virtuosa no exime de responsabilidad a su marido (v. 1-12)

“Murió Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y se fue al desierto de Parán. Y en Maón había un hombre que tenía su hacienda en Carmel, el cual era muy rico, y tenía tres mil ovejas y mil cabras. Y aconteció que estaba esquilando sus ovejas en Carmel. Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa apariencia, pero el hombre era duro y de malas obras; y era del linaje de Caleb. Y oyó David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas. Entonces envió David diez jóvenes y les dijo: Subid a Carmel e id a Nabal, y saludadle en mi nombre, y decidle así: Sea paz a ti, y paz a tu familia, y paz a todo cuanto tienes. He sabido que tienes esquiladores. Ahora, tus pastores han estado con nosotros; no les tratamos mal, ni les faltó nada en todo el tiempo que han estado en Carmel. Pregunta a tus criados, y ellos te lo dirán. Hallen, por tanto, estos jóvenes gracia en tus ojos, porque hemos venido en buen día; te ruego que des lo que tuvieres a mano a tus siervos, y a tu hijo David. Cuando llegaron los jóvenes enviados por David, dijeron a Nabal todas estas palabras en nombre de David, y callaron. Y Nabal respondió a los jóvenes enviados por David, y dijo: ¿Quién es David, y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus señores. ¿He de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y la carne que he preparado para mis esquiladores, y darla a hombres que no sé de dónde son? Y los jóvenes que había enviado David se volvieron por su camino, y vinieron y dijeron a David todas estas palabras”

Esta historia nos aparta un momento de la persecución de Saul para ver un episodio de la vida de David que nos muestra un poco mas su carácter. La Biblia nos muestra a 2 personajes:

  • Nabal (necio), un hombre muy rico, pero duro y de malas obras.
  • Abigail (alegría de mi padre), una mujer hermosa físicamente y sabia

Nabal se encontraba en época de esquilar ovejas, tiempo de gran fiesta, hospitalidad y alegría. Dada esta circunstancia, David envío jóvenes para pedir una compensación voluntaria a Nabal a causa de haber protegido sus rebaños en el desierto. Era algo acostumbrado en los tiempos bíblicos y la época favorecía la generosidad. David vino a Nabal en paz y con una buena actitud; pero Nabal se comportó de una manera agresiva, imprudente y malvada.

  • Se refiere a David sin respeto: “¿Quién es David y quien el hijo de Isaí?”
  • Se refiere a David como un rebelde: “Muchos siervos hoy huyen de sus señores”
  • Se refiere a David y sus hombres sin reconocer su esfuerzo: “¿he de tomar mis bienes y darlo a desconocidos?”

Los jóvenes que envió David regresaron con una respuesta negativa. Nabal actuó imprudentemente con un hombre que era un gran guerrero que había actuado con respeto a sus bienes. Nabal actuó neciamente al responder de esa manera. A pesar de que Nabal tenia una esposa sabia y hermosa, la sabiduría de ella no exime de responsabilidad a su necio cónyuge. Esto nos enseña que si bien es cierto en el matrimonio somos llamados a ser “una sola carne”, cada uno es responsable de sus actos y la piedad de uno de los cónyuges no puede “tapar” o “excusar” la necedad del otro cónyuge.

Una mujer virtuosa tiene acciones sabias (v. 13-23)

“Entonces David dijo a sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Y se ciñó cada uno su espada y también David se ciñó su espada; y subieron tras David como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje. Pero uno de los criados dio aviso a Abigail mujer de Nabal, diciendo: He aquí David envió mensajeros del desierto que saludasen a nuestro amo, y él los ha zaherido. Y aquellos hombres han sido muy buenos con nosotros, y nunca nos trataron mal, ni nos faltó nada en todo el tiempo que anduvimos con ellos, cuando estábamos en el campo. Muro fueron para nosotros de día y de noche, todos los días que hemos estado con ellos apacentando las ovejas. Ahora, pues, reflexiona y ve lo que has de hacer, porque el mal está ya resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa; pues él es un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle. Entonces Abigail tomó luego doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo en asnos. Y dijo a sus criados: Id delante de mí, y yo os seguiré luego; y nada declaró a su marido Nabal. Y montando un asno, descendió por una parte secreta del monte; y he aquí David y sus hombres venían frente a ella, y ella les salió al encuentro. Y David había dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha vuelto mal por bien. Así haga Dios a los enemigos de David y aun les añada, que de aquí a mañana, de todo lo que fuere suyo no he de dejar con vida ni un varón. Y cuando Abigail vio a David, se bajó prontamente del asno, y postrándose sobre su rostro delante de David, se inclinó a tierra”

Ante la respuesta de Nabal, David prepara a sus hombres para ir a tomar justicia por sus propias manos. Dejó a 200 hombres con el equipaje y llevó a 400 hombres, todos listos para masacrar a Nabal y todo lo que tenía. Definitivamente iba a cometer un error: se guardó de vengarse de Saúl, pero no estaba dispuesto a perdonar a Nabal. Esta circunstancia también era una prueba para el carácter de David: no solo cuando alguien que está “mas arriba” de nosotros nos ofende, sino cuando alguien que esta “a nuestro nivel” o “inferior” a nosotros. Un buen siervo(a) trata a todos con respeto y consideración. Providencialmente, uno de los criados de Nabal dio aviso a Abigail de la desgracia que se avecinaba: David envió mensajeros en paz a su esposo y él los zahirió (trató con palabras despectivas). Efectivamente, David y sus hombres trataron bien a los pastores de Nabal. Este necio hombre nunca consultó con sus siervos, pero aquí Abigail se entera de la verdad. Abigail es llamada a reflexionar y actuar con rapidez porque ya la desgracia se avecinaba: este siervo tenia mas sensatez que Nabal y sabia que de alguna manera un guerrero como David no se quedaría de manos cruzadas

Abigail entonces:

  • Le llama a Nabal un hombre perverso, con quien no se puede razonar
  • Ante esta situación Abigail actuó rápida y sabiamente
  • Tomó una buena cantidad de provisiones para compartir con David y sus hombres
  • No comentó nada con su marido (obviamente esto solo empeoraría la situación)
  • Envió a sus criados delante de ella con las provisiones
  • Se dirigió por un sendero oculto, intuyendo que David iría por allí para atacar a Nabal
  • Abigail se anticipó a la acción de David, quien había decidido castigar a Nabal porque el había pagado su bien con egoísmo y maldad

Al ver Abigail a David, se bajó de su asno y no se presentó ante David como la esposa de un rico terrateniente, sino como una sierva humilde, postrándose rostro a tierra delante de la presencia de David. Ella prefirió el camino de la humildad y la sumisión, todo lo contrario a su necio marido. Abigail nos da el ejemplo de como una mujer virtuosa se comporta: con sabiduría, humildad, preocupación por los demás y con la capacidad de actuar rápida e inteligentemente con el fin de buscar la mejor solución a los problemas.

Una mujer virtuosa tiene palabras prudentes (v. 24-31)

“y se echó a sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva. No haga caso ahora mi señor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, así es. El se llama Nabal, y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los jóvenes que tú enviaste. Ahora pues, señor mío, vive Jehová, y vive tu alma, que Jehová te ha impedido el venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor. Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor, sea dado a los hombres que siguen a mi señor. Y yo te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová de cierto hará casa estable a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días. Aunque alguien se haya levantado para perseguirte y atentar contra tu vida, con todo, la vida de mi señor será ligada en el haz de los que viven delante de Jehová tu Dios, y él arrojará la vida de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda. Y acontecerá que cuando Jehová haga con mi señor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca por príncipe sobre Israel, entonces, señor mío, no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado por ti mismo. Guárdese, pues, mi señor, y cuando Jehová haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva”

Las palabras de Abigail muestra un corazón sabio que no tenia nada que ver con la necedad de su marido: Abigail asume la responsabilidad del pecado de su marido (“sea sobre mi el pecado”). Ella muestra humildad al pedir permiso a Abigail para poder explicarle el asunto. Habla con claridad de la necedad de su marido y le declara a David que ella no vio a los jóvenes que venían de parte de él. También Abigail habla con claridad del pecado que David estaba a punto de cometer: “el Señor te ha impedido de vengarte por tu propia mano”. Ella le habla con respeto a David: “sean como Nabal tus enemigos y los procuran tu mal

  • Abigail se acerca con humildad con un presente a David y a sus hombres
  • Abigail le hace recordar a David su destino: “Jehová de cierto hará casa estable a mi señor” (v. 28), “Él arrojará la vida de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda” (v. 29) y “Jehová hará conforme a todo el bien que ha hablado de ti y te establecerá por príncipe sobre Israel” (v. 30)
  • Abigail hace reflexionar a David: “Guárdate de hacer algo que después te vas a arrepentir cuando seas rey sobre Israel, algo que manche tu testimonio
  • Abigail pide misericordia a David: “cuando Jehová te haga bien, acuérdate de mí

Nuestras palabras pueden construir o destruir. Que importante es comunicarnos con palabras que nazcan de un corazón sabio y prudente, pues con estas palabras podemos consolar, ayudar, animar, exhortar, dar consejo y hacer reflexionar.

Una mujer virtuosa no es responsable por su marido (v. 32-44)

“Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases. Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano. Porque vive Jehová Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que si no te hubieras dado prisa en venir a mi encuentro, de aquí a mañana no le hubiera quedado con vida a Nabal ni un varón. Y recibió David de su mano lo que le había traído, y le dijo: Sube en paz a tu casa, y mira que he oído tu voz, y te he tenido respeto. Y Abigail volvió a Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey; y el corazón de Nabal estaba alegre, y estaba completamente ebrio, por lo cual ella no le declaró cosa alguna hasta el día siguiente. Pero por la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le refirió su mujer estas cosas; y desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra. Y diez días después, Jehová hirió a Nabal, y murió. Luego que David oyó que Nabal había muerto, dijo: Bendito sea Jehová, que juzgó la causa de mi afrenta recibida de mano de Nabal, y ha preservado del mal a su siervo; y Jehová ha vuelto la maldad de Nabal sobre su propia cabeza. Después envió David a hablar con Abigail, para tomarla por su mujer. Y los siervos de David vinieron a Abigail en Carmel, y hablaron con ella, diciendo: David nos ha enviado a ti, para tomarte por su mujer. Y ella se levantó e inclinó su rostro a tierra, diciendo: He aquí tu sierva, que será una sierva para lavar los pies de los siervos de mi señor. Y levantándose luego Abigail con cinco doncellas que le servían, montó en un asno y siguió a los mensajeros de David, y fue su mujer. También tomó David a Ahinoam de Jezreel, y ambas fueron sus mujeres. Porque Saúl había dado a su hija Mical mujer de David a Palti hijo de Lais, que era de Galim”

David entendió las palabras de Abigail y reaccionó calmando su ira:

  • Bendice al Señor quien propició este encuentro
  • Bendice a Abigail y a su sabiduría y buen razonamiento
  • Reconoce que el Señor le impidió hacerle mal
  • Recibió la ofrenda de Abigail y le prometió paz
  • Reconoce que Abigail se ganó su respeto, algo difícil en esos tiempos

Abigail volvió a su casa pero no pudo hablar nada con su marido, pues estaba ebrio en media celebración por la esquila de las ovejas. Nabal era tan necio que su vida había estado en peligro y no se daba cuenta. Al día siguiente, Abigail le refirió a su esposo todo lo que había pasado. Nabal sufrió algún tipo de ataque y quedó paralizado. Diez días después Jehová lo hirió y murió. Al enterarse David de la muerte de Nabal, bendice a Dios que hizo justicia y manda llamar a Abigail para tomarla por mujer. La actitud de Abigail es tremenda: acepta unirse a David y se declara una sierva para lavar los pies de los siervos de David, llamándole “su señor”. David se casó con Abigail. Luego él tomó también a Ahinoam de Jezreel. Aun no había ley sobre el matrimonio, pero la poligamia de David luego le traería problemas a futuro.

Al final de cuentas, la necedad de Nabal recayó sobre su propia cabeza, independientemente de que tenia una esposa sabia y prudente. Cada uno es responsable de sus propias decisiones y caminos. La santidad y sabiduría no se “contagia”. Debe desarrollarse de manera personal. Tener un cónyuge santo y sabio no me excusa a mi de desarrollar mi propia relación y comunión con Dios, sobre todo si soy varón y la prudente, sabia y madura en la fe es mi esposa y yo no. El varón es llamado a ser cabeza del hogar, no un lastre o un “hijo mas” al que la esposa debe criar.

Una reflexión final

Consejo para solteros: Busca una persona sabia, prudente, madura en la fe. Engañosa es la hermosura y vana es la gracia. Busca una mujer sabia, prudente y virtuosa

Consejo para solteras: Busca un varón que tenga una propia comunión con el Señor, que esté buscando y sirviendo a Dios soltero, que no depende de una mujer para crecer espiritualmente.

Consejo para esposos: Ora por tu esposa, para que Dios le haga una mujer virtuosa. Enséñale la Palabra, ora y clama por ella. Guíale en las Escrituras y con tu ejemplo

Consejo para esposas: Mira a mujeres como Abigail como ejemplos de lo que Dios busca en una dama. Ora a Dios para que tu corazón sea conformado al de una mujer virtuosa, sabia, prudente, que sea de bendición y no de tropiezo para tu marido