La epístola de Pedro llama a los creyentes a tener fuerza en medio de la persecución y las pruebas que tenemos que enfrentar en la vida. Para ello nos llama a recapacitar en la grandeza de la salvación que hemos recibido por la gracia de Dios. Si usted entiende todo lo que Cristo ha hecho por usted en la salvación, entonces usted tiene perspectiva sobre las cosas de esta vida. Ninguna victoria o ningún sufrimiento se puede comparar a lo que Dios nos ha dado en Cristo Jesús.

Asimismo, Pedro anima a los creyentes a vivir en santidad puesto que Dios es santo y hemos sido salvados para ser santos, es decir, vivir apartados para el Señor. Dada esta realidad somos exhortados a vivir en el temor de Dios porque hemos sido rescatados de una vida vana con la sangre de Cristo, quien fue entregado por nuestros pecados para satisfacer la ira de Dios. Cuando entendemos no sólo lo que Dios nos ha dado en la salvación, sino también lo que Dios nos ha llamado a ser entonces podemos encontrar fortaleza y consuelo en medio de la tribulación de este mundo. El Señor Jesus nos enseñó que las tribulaciones no faltarían en las vidas de sus discípulos, pero que aun así nosotros hemos vencido al mundo porque hemos depositado nuestra fe y esperanza en Dios quien venció a la muerte al pecado y a la condenación con el sacrificio de Jesus en la cruz.

1. Anímate porque el Juez de toda la tierra es tu Padre (v. 17)

Y si invocáis como Padre a aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación

Lo que entendemos del contexto es que somos llamados a ser santos porque Aquel que nos salvó es Santo. Dios está apartado de todo mal y sus hijos son llamados a apartarnos de todo lo malo también. Lo que Pedro nos dice es que ese Dios santo es (1) nuestro Padre y (2) es un Juez justo e imparcial. Dios es nuestro Padre Celestial que nos ha amado desde antes de la fundación del mundo y nos ha salvado por su misericordia. Dios desea que sus hijos vivan en santidad, es decir que se aparten para El en una vida de obediencia y gratitud. Pero es voluntario y no todos los hacen. Por eso Pedro dice “si alguno invoca a Dios como Padre hágalo entendiendo que ese Dios Salvador y Padre amado es también un Juez justo e imparcial”.

Recuerdo un predicador que decía “Dios es tu padre, pero eso no significa que sea tu viejo”. Con esto quería decir que si bien es cierto tenemos el privilegio de tener una relación con Dios como la de un hijo a su padre esto no significa que debemos tomar nuestra relación con Dios como algo común. Tal vez esto lo podrían entender mejor las generaciones pasadas. Había un respeto por la figura del padre, la cual los niños y jóvenes no podían quebrantar. Ahora lamentablemente vemos un menosprecio por la figura del padre y no debemos trasladar eso a nuestra relación con el Señor. Él es nuestro Padre Celestial, pero él es Dios y es el Juez supremo y justo de toda la tierra. El juzga imparcialmente según la obra de cada uno. Hijo que caiga en desobediencia será un hijo que será disciplinado por Dios por más que sea un hijo amado y escogido del Señor.

Debido a esto el apóstol Pedro nos anima a caminar en nuestra vida con la perspectiva correcta:

  • Debemos vivir en gratitud porque tenemos una relación con el Padre Celestial a la cual no teníamos acceso por nosotros mismos: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (1 Juan 3:1)
  • Debemos vivir en confianza porque fue Dios quien nos salvó de nuestros pecados y de nuestra condenación.
  • Debemos vivir en temor porque Dios es un Juez justo. El no hace acepción de personas y no va a esconder o hacer la vista a un lado ante un comportamiento indebido de nuestra parte.
  • Debemos vivir aprovechando el tiempo porque en esta vida somos peregrinos. Esta no es nuestra morada permanente, sino que somos extranjeros en un mundo en el que no vamos a quedar.

Te animo entonces hermano a que tengas la perspectiva correcta en tu vida y que entiendas que a quien adoras no solo es el Juez no solo es el Salvador, pero es tu Padre que te ama y busca que vivas una vida apartada para El.

2. Anímate porque fuiste rescatado por un valor precioso (v. 18-19)

sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo

Lo que el apóstol Pedro nos hace saber que no sólo debemos vivir en santidad y obediencia porque Dios es Santo y es el Juez justo de la tierra, sino que debemos entender que Dios nos salvó de una vida vana para que vivamos ahora para la gloria de Dios. Pedro usa la palabra “redimidos” que significa que fuimos rescatados / comprados por precio. Éramos esclavos del pecado y en este caso puntual éramos seres atados a una vana manera de vivir y fuimos rescatados de ello. ¿Qué significa que vivíamos en una vana manera de vivir? La palabra “vana” se puede entender por “inútil, sin relevancia” y no se refiere necesariamente a los aspectos naturales de la vida: es decir, usted puede ser un padre de familia que trabaja y se esfuerza para sacar a su familia adelante y no podemos decir que eso es inútil o poco relevante. Lo que decimos es que espiritualmente nuestras vidas lejos del Señor son vanas e inútiles. No solo nuestras vidas, sino que nuestra mente y corazón son vanos e incapaces de entender conocer y comprender al Señor. Por ende, si nuestros pensamientos están lejanos de Dios y de todo lo bueno nuestro estilo de vida también lo está.

Este estilo de vida producto de una vida lejos del Señor proviene o la hemos recibido de nuestros padres. Y ellos a su vez la recibieron de los suyos. Solo podemos dar lo que hemos recibido y así como hemos sido criados en una mentalidad impía e ignorante de Dios pues así criamos también a nuestros hijos. Esta cadena destructiva es interrumpida en la salvación porque Dios nos ha rescatado de esta forma de pensar y vivir para que vivamos ahora una nueva vida. Hemos sido rescatados para que tengamos una nueva mentalidad. Hemos sido salvados para que tengamos un destino diferente al que teníamos cuando no conocíamos al Señor. Ahora esto no es gratis: el concepto de redención implica un rescate un pago que se ha dado para comprarnos y sacarnos de la esclavitud:

  • La redención implica que éramos propiedad de otro del pecado quien nos tenía esclavizados
  • La redención implica que Dios nos compró y ha habido una transacción: ahora le pertenecemos a Dios y debemos nuestra lealtad a El
  • La redención implica que se pagó un precio para tu rescate: no fue algo de este mundo (oro o plata), sino que el precio a pagar fue la sangre la vida preciosa del Señor Jesucristo quien se entregó por nosotros.
  • La redención implica un intercambio: ahora somos propiedad de Dios y llamados a un nuevo propósito

Te animo entonces hermano a que consideres que ahora en Cristo tienes un nuevo dueño un nuevo propósito y una nueva identidad. Sangre fue derramada para tu salvación y ahora le perteneces al Señor Dios por lo que debemos vivir en gratitud para con nuestro Salvador:

Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos cesado de orar por vosotros y de rogar que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder según la potencia de su gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia, con gozo dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en luz. Porque El nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado, en quien tenemos redención: el perdón de los pecados” (Colosenses 1:9-14)

3. Anímate porque tu fe y esperanza están en Cristo Jesús (v. 20-21)

Porque Él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a vosotros que por medio de El sois creyentes en Dios, que le resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y esperanza sean en Dios

Pedro termina diciéndonos que este rescate otorgado por su gracia a nuestro favor en la persona de Su Hijo el Señor Jesucristo no fue algo improvisado. Cristo Jesús estaba dispuesto y preparado como el sacrificio por la humanidad desde antes que la humanidad existiera. Sin embargo, se manifestó a su debido tiempo por amor al hombre. El pecado no ha tomado por sorpresa a Dios, sino que su plan creador ya tenía este componente redentor desde el inicio. Uno se preguntaría ¿Por qué Dios entonces decidió crear al hombre si sabía que iba a pecar? ¿Por qué Dios no impidió que el hombre pecara para así evitar la destrucción que el pecado ha causado en este mundo? ¿Por qué Dios no creó seres incapaces de pecar para evitar enviar a su Hijo al sufrimiento y la muerte?

La respuesta la da Pedro: Cristo fue preparado como el Cordero de Dios inmolado desde antes de la fundación del mundo por amor. Cristo fue manifestado al mundo, es decir, se encarnó en esta creación para vivir una vida perfecta y morir por nuestros pecados por amor. El amor nos hace vulnerables. Dios creó al hombre por amor. Dios le dio la libertad de escoger al hombre por amor. Dios decidió aun entregar a su propio Hijo para liberarnos del pecado por amor. Dios nos ha amado por ello envió a su Hijo y por amor nos rescató de esta vida arruinada y pecaminosa. Dios por amor nos asegura un lugar en el cielo. Dios por amor nos sostendrá en todo tiempo aun en medio de situaciones difíciles. No hay nada que nos pueda apartar del amor de Dios:

Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con Él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Tal como está escrito: POR CAUSA TUYA SOMOS PUESTOS A MUERTE TODO EL DIA; SOMOS CONSIDERADOS COMO OVEJAS PARA EL MATADERO. Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:31-39)

Adicionalmente, Pedro nos dice que Dios resucitó a Su Hijo de la muerte dando testimonio con ello de que ha aceptado el sacrificio de su Hijo y ahora puede ser propicio al pecador y perdonarle. Por ello, por lo que Cristo hizo somos creyentes en Dios si creemos en Jesus como el Salvador de los hombres en general y el nuestro en particular. En conclusión, si nuestro pasado fue arreglado por Cristo al perdonar nuestros pecados si nuestro presente está seguro en el amor de Dios que nos guarda y si nuestro futuro está asegurado porque Dios ya nos ha dado la victoria en Cristo Jesús entonces nuestra fe y nuestra esperanza están en Cristo Jesús. Realmente somos más que vencedores en Cristo Jesús.

4. Aplicaciones para la vida

Si estoy pasando por pruebas puedo entender estas verdades:

  • Dios me ha salvado de la condenación más grande así que no hay tribulación de la que el Señor no me pueda sacar.
  • Dios es el Juez de toda la creación así que no hay nada ni nadie que pueda ponerse en nuestra contra.
  • Dios es nuestro Padre. No estamos solos en este mundo, sino que el Señor está con nosotros
  • Nosotros no escogimos a Dios, sino que Él nos escogió a nosotros y envió a su Hijo Unigénito el Señor Jesucristo para morir por nosotros y toda la humanidad desde antes de la fundación del mundo. Dios ya tenía un plan para nuestra bendición aun en medio de nuestro pecado.
  • Dios tiene su tiempo para todas las cosas que va a hacer. Desde antes de la fundación del mundo antes de que Adán y Eva pecara el Señor ya tenía un plan para nuestra redención, pero a su debido tiempo lo manifestó. No desesperes cuando veas que las cosas no se solucionan, sino que aprende a esperar y confiar en el Señor.
  • Dios ya evidenció que aceptó el pago por nuestros pecados y que por ende tenemos la victoria sobre toda tribulación y mal. El resucitó a su Hijo Jesucristo y le dio gloria haciéndole Señor sobre todas las cosas
  • Nuestra fe y esperanza deben estar en Jesús. Cristo solucionó nuestro pasado bendice nuestro presente y asegura nuestro futuro.

¡Oremos al Señor!