Cuida tu vida espiritual sobre todas las cosas. Ni la mujer mas linda y hermosa, ni el trabajo mejor remunerado, ni el aplauso de los hombres, ni los amigos mas entrañables, ni el placer mas grande, ni la diversión mas original, ni nada en este mundo vale la pena si es que eso significa tirar por la borda tu vida espiritual y todo lo que Dios quiere hacer en tu vida. Cuantos hay que por una pequeña crisis, o porque la chica lo dejo, o porque perdieron el trabajo o por otras cosas dejaron ministerio, cristianismo, todo! Me pregunto en verdad es correcto esto ¿Lo que me sucede o puede suceder vale tanto como para dejar de lado el supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús, el privilegio de servirle?

Las crisis ponen a prueba la sinceridad de nuestra fe

Si no soy capaz de luchar por mi vida espiritual, con el fin de tener una relación viva, ferviente, creciente e intima con mi Señor, entonces no sirvo para ser su discípulo. Si no puedo ser fiel con esto que es tan básico, ¿como puedo esperar que Dios me dé algo mas? Podré hacer muchas cosas y engañarme a mí mismo y a los demás, proyectando una imagen de "siervo trabajador", pero jamás Dios me podrá utilizar si no puedo permanecer fiel delante de El en obediencia y oración. Esto es nuestra primera y mayor responsabilidad ya que de ella se deriva el éxito o fracaso en cada ámbito de nuestra vida. Cristo fue bastante radical en ese sentido: o podemos hacerlo y somos sus discípulos, o simplemente no lo somos. El verdadero creyente podrá caer mil veces, pero cada vez debería caer menos y con menos frecuencia, porque se levantará nuevamente a la obediencia y arrepentimiento. El que permanece sin cambio durante años, pecando deliberadamente y sin preocupación por ello, deja mucho que desear con respecto a la sinceridad de su fe.

Que Dios nos ayude en este nuevo año para ser valientes, esforzados y decididos a velar por el tesoro que Dios puso en nuestros corazones. Que ninguno de nosotros caiga en el engaño del diablo para alejarnos del camino del Señor, para llenar nuestros corazones de avaricia, de las comodidades de este mundo y olvidemos el llamado y amor por nuestro Dios.

"Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo" (Lucas 9:26-27)

"Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo" (Lucas 14:33)

Cuida tu vida espiritual