El libro de Cantar de los Cantares es un hermoso poema al amor romántico entre dos enamorados. Se describe constantemente el mutuo encanto entre el esposo y la esposa, entre el novio y la novia. Este libro nos dice que “fuerte como la muerte es el amor” y aunque muchos tienen un concepto muy bajo del amor y del matrimonio, tomándolo como burla y como mofa, la Palabra de Dios nos muestra que el matrimonio es símbolo y tipo de la relación entre Cristo y su Iglesia. Ahora, un buen matrimonio esta edificado sobre bases sólidas, bases que se encuentran detalladas en la Palabra de Dios. Podemos identificar el respeto mutuo, la comunicación sincera, los intereses comunes, la amistad profunda y creciente y también la fidelidad y el compromiso el uno con el otro. Dentro del principio de fidelidad podemos entender que esposos deben ser sexualmente fieles el uno con el otro, y entre ellos cuando aún son novios. La abstinencia sexual no está de moda, no es popular, no es lo común en la sociedad, pero sin embargo es un mandato claro establecido en la Palabra de Dios, que parejas deben respetar dado que el sexo es un don dado por Dios para ser disfrutado dentro del matrimonio.

Seamos honestos: es difícil para una pareja que se quiere no desear prodigarse amor a través de besos, abrazos, caricias y fácilmente estas expresiones de amor pueden lugar a la pasión y a la entrega sexual fuera del matrimonio cuando no tenemos claro lo que Dios nos ha enseñado en su Palabra acerca de este tema. Cientos, sino miles de parejas de novios han fracasado al pecar sexualmente antes del matrimonio entre ellos mismos, o con terceras personas, dando lugar a la inmoralidad sexual y trayendo sin número de problemas a sus vidas en todos los aspectos. Por lo tanto, haremos bien en prestar atención a la Palabra de Dios, a este canto del amor verdadero que es Cantar de los Cantares, para poder entender que es lo que Dios nos enseña acerca del amor y el deseo creciente que una pareja tiene por intimidad.

1. El deseo por la intimidad (verso 1)

!!Oh, si tú fueras como un hermano mío
Que mamó los pechos de mi madre!
Entonces, hallándote fuera, te besaría,
Y no me menospreciarían.

¡Oh si tú fueras más cercano a mí! clama la enamorada. En la cultura oriental de los tiempos bíblicos, las manifestaciones de cariño entre hombre y mujer no eran bien vistas, a excepción de entre familiares. La novia suspira porque su novio fuese más cercano a ella con el fin de que ella pudiera expresarle su amor públicamente. “Hallándote fuera te besaría” y no sería menospreciada. ¿Qué es lo que desea la novia? Ella desea activamente buscar a su amor y al hallarlo concentrarse solo en él y demostrarle su amor por medio de abrazos y besos. Ojo que ella no es una mujer inescrupulosa o que falta a las buenas normas de la sociedad. Ella teme ser menospreciada, ella es una mujer que tiene buena conciencia. No es como la mujer descarada de Proverbios 7, que siendo casada, no tuvo reparos en hacer ingresar a un joven tonto a su casa y a su habitación, sin importarle nada. No mis amigos, esta novia solo está enamorada pero su amor no nubla su razón: ella aún guarda su testimonio, ella aun obedece y cumple los mandamientos y reglas. Pero eso no quita que su amor quiera expresarse, porque el amor busca que expresarse.

Somos creados por Dios de tal manera que el amor no solo compromete nuestra voluntad sino que también compromete nuestras emociones: hay un deseo por estar cerca del ser amado, tocarlo, besarlo, prodigarle caricias. Esto es normal y es creciente mientras el compromiso y el amor van avanzando.

2. La expresión de la intimidad (versos 2-3)

Yo te llevaría, te metería en casa de mi madre;
Tú me enseñarías,
Y yo te haría beber vino
Adobado del mosto de mis granadas.

Su izquierda esté debajo de mi cabeza,
Y su derecha me abrace.

Dios nos creó hombre y mujer con la capacidad de experimentar impulsos y deseos sexuales; estos no son malos, sino más bien es la voluntad que esposos disfruten del amor romántico y del amor sexual en el matrimonio; podemos verlo en pasajes como Proverbios 5:15-20. Biológicamente, el ser humano tiene la capacidad de excitarse sexualmente, los varones a través de la vista; las damas a través de mecanismos más complicados que involucran el hecho de sentirse amadas, cuidadas y deseadas. Este pasaje nos muestra de una manera sutil y delicada, el incremento del deseo por la intimidad. La novia suspira por tener más cerca a su amor y poder expresarle su amor sin reparos. Imagina que una vez lo haya encontrado, lo llevaría a la casa de su madre. Esto es importante jóvenes, porque esto nos habla del conocimiento de la familia del novio enamorado. Ella no hacia estas cosas a ocultas, sino con conocimiento de sus familiares.

Dios nos creo con impulsos sexuales

Pero ella va más allá aun: llevando a su amado a su habitación, vemos ahora por fin una respuesta del novio. Él le enseñaría dice y vemos la reciprocidad del amor. Ambos desean estar juntos, ambos desean disfrutar del amor que se tienen, él le enseñaría sus amores, ella le haría beber vino, que simboliza el gozo y la alegría del amor comprometido y apasionado. El acariciaría su cabeza y con su otro brazo la abrazaría. ¿Qué es lo que vemos? Vemos deseo intenso por estar juntos, por expresarse amor, primero en público, luego en privado. Vemos que la temperatura va aumentando y ya no hablamos solo de besos, sino de vino, abrazos y caricias.

Jóvenes, no hay nada de malo en esto, ni inmoral ni pecaminoso. No hay nada de malo porque no hablamos de la inmoralidad sexual, ni la lujuria perniciosa. No hablamos de una relación en yugo desigual, ni de una relación pecaminosa. Aquí no hay traición, no hay infidelidad, no hay cosas hechas a ocultas, no hay deseos sexuales desordenados. Lo que hay es una pareja de enamorados y una novia suspirando por estar más cerca de su amor. Hay celebración, hay gozo, hay intimidad, hay deleite. El amor ha sido dado por Dios para disfrutarlo, según sus parámetros, pero con alegría y compromiso cuando seguimos sus principios y obedecemos su Palabra. Joven enamórate, pero hazlo de una mujer de Dios, que ame a Dios y a su Palabra, que le sirva, que se comprometa contigo en fidelidad. Comprométete con una mujer en la que puedas confiar, con quien sepas que puedes ir hasta el fin del mundo por servir y obedecer al Señor. Enamórate con decisión, con gozo, delante de tus padres y familiares, hazlo con determinación y hazlo confiando y dependiendo del Señor.

3. La espera por la intimidad (verso 4)

Os conjuro, oh doncellas de Jerusalén,
Que no despertéis ni hagáis velar al amor,
Hasta que quiera

Justo cuando la temperatura está aumentando, la Palabra de Dios nos pone un claro límite: No despertéis el amor hasta que sea el tiempo. No lo hagáis velar tampoco demasiado tiempo. Que el amor sea despertado en el momento preciso, cuando tengamos la bendición de Dios y nuestra familia. El verdadero amor anhela intimidad, es cierto, pero no somos seres llevados y arrastrados por impulsos. Dios nos ha dado razón, voluntad y fuerza para obedecer al Señor. La voluntad de Dios es nuestra santificación, que nos apartemos de fornicación. La voluntad de Dios es que no nos unamos en yugo desigual. La voluntad de Dios es que nuestro matrimonio sea honroso y el lecho sin mancilla. La voluntad de Dios es que disfrutemos con nuestro cónyuge, con la bendición de Dios. Hasta este momento, el deseo por la intimidad debe esperar. La abstinencia sexual, el compromiso de los novios a no pecar sexualmente es necesario para honrar a Dios y para construir cimientos sólidos sobre el futuro matrimonio.

Gozate con la mujer de tu juventud, pero hazlo en el matrimonio

¿Es difícil no querer ser intimo con tu novio(a)? Lo es. Tú quieres expresar amor a la persona que amas; pero hay una verdad más grande que esa y hay un amor más grande que el que tienes por tu pareja: el amor por Dios y el deseo por obedecerle y agradarle. Toma tiempo construir una relación, pero solo toma unos pocos minutos destruirla o dejarla muy dañada por el pecado sexual. La culpa, la vergüenza, el dolor y la frustración, además de la comunión interrumpida con Dios son el pago a la falta de dominio en cuanto a este tema. El amor es hermoso mis hermanos, pero tenemos la responsabilidad de vivirlo de acuerdo a lo expresado por Dios en su Palabra. Deja que el amor duerma hasta que sea el tiempo y en tu noche de bodas y por el resto de tus días, goza del amor de tu esposa, delante de Dios y con su bendición.

Amén!